Los tres migrantes polizones no serán expulsados de España al pedir asilo

El patrón de la Salvamar Nunki, la embarcación de Salvamento Marítimo asignada al puerto de Las Palmas de Gran Canaria, Orlando Ramos Alayón, muestra en su móvil la foto que hizo este lunes y que ha dado la vuelta al mundo: la de los tres polizones que sobrevivieron a una travesía de once días desde Nigeria refugiados en un hueco del casco sobre el timón de un petrolero. EFE/Salvamento Marítimo
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Las Palmas de Gran Canaria (España), 30 de noviembre de 2022.- Los tres ciudadanos nigerianos que llegaron como polizones este lunes a la isla española de Gran Canaria (Atlántico) han solicitado asilo a las autoridades españolas, por lo que se ha dado permiso al petrolero “Alithini II” para que abandone el puerto y siga su ruta sin ellos, informaron a EFE fuentes de la Delegación del Gobierno.

Hasta este miércoles dos de los polizones seguían a bordo del buque, cuyo capitán era hasta ahora responsable de su custodia, y el tercero permanecía hospitalizado recuperándose de un cuadro de deshidratación.

Este último pidió hoy protección internacional en el Hospital, tras recibir la visita de un miembro del secretariado de migraciones de la Diócesis de Canarias, que le ofreció la ayuda de la Iglesia y del colectivo Caminando Fronteras, según dijo a EFE una fuente directamente implicada en la visita.

Los otros dos migrantes pidieron asilo a bordo del barco, tras una visita de agentes de la Policía para interesarse por su situación, según precisaron a EFE fuentes de las organizaciones que les están prestando asistencia.

Desde la llegada de estos tres jóvenes, de entre 20 y 30 años, que viajaron escondidos en un hueco sobre el timón de un buque que había partido del puerto de Lagos once días antes, la Comisión Española de Ayuda al Refugiado (CEAR), la Iglesia, la comunidad africana en Canarias o la ONG Caminando Fronteras se habían movilizado para tratar de impedir que fuesen expulsados de Canarias como polizones sin, al menos, valorar sus circunstancias personales.

Al haber llegado de forma clandestina, a estos hombres no se les había tratado legalmente como migrantes hasta ahora, sino como polizones, con un marco jurídico diferente, en el que corresponde al armador del petrolero hacerse cargo de ellos y devolverlos al país de origen.

Sin embargo, como a cualquier otro extranjero que llegue a las fronteras españolas, les asiste el derecho a solicitar asilo o protección si cumplen con alguna de las condiciones que establecen los diferentes tratados internacionales donde se regula esa figura.

Y una vez han solicitado asilo, se paraliza la posible devolución hasta que la Administración resuelva si lo concede o no.

La imagen de esos tres hombres sentados sobre el timón del petrolero, cabizbajos y agotados, con el inmenso casco del buque encima y el agua a menos de medio metro de sus pies, no solo dio la vuelta al mundo, sino que ha conmocionado a numerosas organizaciones sociales.

EFE

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