Medellín está caliente. Violencia y criminalidad en enero de 2021

Foto archivo.

Comercio de estupefacientes y extorsión. Primera parte

Ruedas, rocas, tuci, cripa. Quien pregona es un joven de unos 24 o 25 años, delgado, tez blanca. Viste camiseta gris con logo de Gucci, gorra negra, tenis negros con el chulo de Nike, y jean azul. Tiene un tapabocas que no le cubre nada, lo lleva en la nuca. Se refugia bajo los árboles del inclemente sol. Medellín está caliente. El calor aumenta al mediodía de este jueves 4 de febrero. El joven se toma un jugo, sale de nuevo y repite sin gritar: “ruedas, rocas, tuci, cripa, sí hay”.

Es un jíbaro, como les dicen en Medellín a quienes venden droga. También es un “Caravanudo”. Se pasea entre varios quioscos de venta de ropa, debajo del viaducto del metro, en la calle 46, conocida como Maturín, entre carreras 51 (Bolívar) y 52 (Carabobo), centro de la ciudad.

Foto archivo, El Bronx de Medellín.

Sus clientes se acercan y rápidamente se realiza la venta. Hay varios vendedores y muchos compradores a lo largo de la calle 46. Los jíbaros no cargan mucha mercancía. Cuando la demanda aumenta, reciben el pedido, se alejan del lugar y en cuestión de segundos regresan con la droga, la entregan, reciben el dinero, se vuelven a ir y no mucho tiempo después regresan y siguen pregonando. Si los requieren para un registro, les hallarán apenas unos gramos de estupefaciente: la dosis mínima o personal.

Los policías pasan en sus motos por la calle, pero nunca lo hacen por la acera, que es donde se hacen los jíbaros. Ya ni siquiera los abordan. Dos son las razones: la dosis mínima y el contubernio.

El porte de la dosis personal no da lugar a una judicialización, lo que se convierte en una estrategia para las redes de distribución que la utilizan para eludir la acción policial. Si el estupefaciente excede la cantidad personal (20 gramos de marihuana y 1 gramo de coca, según la Ley 30 de 1986), el portador alegará que es un adicto y justificará, como ya lo tienen dispuesto, la dosis de aprovisionamiento. El patrullero, cansado de capturar y ver cómo los fiscales o jueces lo dejan libre, ni siquiera se acerca al jíbaro. Esto último facilita que el agente policial prefiera sacar “tajada” de la situación y termine en la nómina de las plazas de vicio.

Entre tanto, el negocio mueve millones debajo de los árboles, lejos de las cámaras y a plena luz del día. Los comerciantes lo saben, pero no dicen nada. Prefieren callar y evitarse un problema. O muchos.

A jíbaros y comerciantes los vigilan los del carriel. Sí, dicen que hay hombres bien vestidos que andan para acá y para allá con un bolso negro colgado, que parece un carriel. Coordinan el cobro de la extorsión y la venta de los estupefacientes. También cobran a los combos que se dedican al hurto, al escapeo. “Son de las Convivir. Todos saben quiénes son, hasta la Policía. ¿Quién se va a poner a decir algo si uno los ve hablando entre ellos? Más bruto fuera uno. En las noticias dicen que los combaten, que los persiguen, que los capturan, pero ellos siempre están ahí, los mismos”. La persona que asegura esto trabaja hace 22 años en el centro de Medellín. No diremos siquiera un nombre ficticio, porque es peligroso.

Foto archivo, El Bronx de Medellín.

Estructuras poderosas del crimen urbano de las comunas 3 y 9, se disputan desde hace un par de años el dominio del centro de Medellín. La primera es de Manrique (comuna 3) y la segunda de Buenos Aires (comuna 9). En la comuna 10, Candelaria o centro de Medellín, según las autoridades, hay 16 grupos denominados Convivir, unos alineados a la Terraza y otros a Caicedo, que administran 170 plazas de vicio. Los jíbaros de Maturín hacen parte de la Convivir El Hueco, combo de los “Caravanudos”. Entre ellos se dicen: “entonces qué, caravana”. “Todo bien, caravana”. De ahí el nombre los “Caravanudos”.

Contexto:

Las Convivir, con 700 hombres, algunos venezolanos, son las que dominan el Centro de Medellín

Este martes 2 de febrero, la Policía anunció la captura de alias el Tío, señalado cabecilla principal de los Caravanudos. Fue judicializado por concierto para delinquir agravado con fines de tráfico, fabricación o porte de estupefacientes. Según las autoridades, alias el Tío, de 61 años de edad, desde hace 18 años delinquía y fungía como comerciante legal. Recaudaba por concepto de rentas criminales una suma de 3.400 millones de pesos mensuales, producto del tráfico de estupefacientes a gran escala.

Alias El Tío, foto cortesía.

Los “Caravanudos” son expendedores en el centro, en el sector TCC entre la carrera 53 y calles 45 y 46; entre las carreras 52 y 52 A con calles 45 y 46; en el sector La Aurora cerca de la Plaza Minorista; en el sector Titanic sobre la calle 55 con carrera 53; en el sector Los Molinos en la carrera 53 entre la calle 56; el sector de Los Puentes y en el sector los Mangos en la carrera 52 con calle 57 la Paz.

Aseguró la Policía que la banda quedaba desarticulada, puesto que en diciembre pasado fueron capturados 3 cabecillas, 13 coordinadores y 9 integrantes, entre ellos alias JJ, alias el Mono y alias Froz. Pero todo parece indicar que los “Caravanudos” no están acabados.

“Cada patrulla de la Policía controla una plaza. Llegan, pasan revista, reciben su parte y se van. Algunos policías pagan para que les digan dónde están vendiendo droga, no para imponer la ley, sino para cobrar cuota. Mire, hay muchas plazas de vicio en el centro, mucho jíbaro y muchos policías que no saben qué pasa en el centro. No me crea tan pendejo. En esta ciudad pasan cosas que uno no entiende. Ahora quisque (sic) van a construir una estación de Policía en el Barrio Antioquia, la mayor plaza de vicio de Medellín…, será una estación para cuidar a los bandidos”. La fuente se refiere a la estación de Policía del barrio Trinidad, más conocido como Barrio Antioquia.

Foto cortesía.

Costará $12 mil millones de pesos y se construirá en un predio de 4 mil metros cuadrados. El anuncio se hizo luego del asesinato del patrullero de la Policía, Mario Andrés Vallejo Peláez, de 38 años, ocurrido el pasado 21 de enero, mientras intentaba evitar un hurto. El responsable sería Wilson de Jesús Ríos López, conocido como alias Mono Pepe, integrante presunto del combo la Raya o la Colinita, que delinque en la comuna 15, Guayabal. Eso dijeron el secretario de Seguridad y Convivencia de Medellín, José Gerardo Acevedo Ossa; y el comandante de la Policía Metropolitana del Valle de Aburrá, general Pablo Ferney Ruíz Garzón.

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Sujetos al servicio de alias Mono Pepe serían responsables del asesinato del patrullero de la Policía en Guayabal

El 5 de enero de 2020, hace más de un año, la Fiscalía aseguró que había desarticulado la mayor red de distribución de drogas en el Centro de Medellín. Para entonces cayeron el señalado líder alias Osama, así como alias el Ñato y alias Sargento, con redes de distribución en los barrios La Candelaria, Guayaquil, Colón y Villanueva, de la comuna 10. Cerca de 31 personas fueron capturadas. Las autoridades se incautaron de 10.000 pastillas de benzodiazepina, 5.000 dosis de marihuana y cocaína, 4 armas de fuego y 25 millones de pesos en efectivo.

La investigación arrojó que pertenecían a la banda la Terraza y que para sus actividades ilícitas contaban con el apoyo de varios patrulleros de la Policía Nacional. Todos los implicados fueron procesados. Pero el negocio sigue, como si nada. La estrategia de persecución y captura no ha funcionado.

Sin pregones
Lo que se vive en el Centro de Medellín ocurre en toda la ciudad. En Andalucía, La Francia, Castilla, La Floresta, Guayabal, Belén, San Cristóbal. En las 16 comunas y 5 corregimientos hay plazas de vicio.

En un video se observa cómo cuatro agentes del CTI derriban con una almadana la puerta de una vivienda ubicada en la carrera 77 con calle 91 B, barrio Kennedy de la comuna 7, Robledo, en Medellín. Tras ingresar, los agentes hallaron armas y estupefacientes. Dos personas fueron capturadas aquel día, martes 2 de abril de 2019.

Foto cortesía.

Es una plaza de vicio en la que no se hacen pregones. Ya todos sus clientes saben que allí está y simplemente se acercan, hacen el pedido y se van satisfechos, con su golosina, como le dicen a la droga. Hoy, jueves 4 de febrero de 2021, la plaza está en funcionamiento. Los dos capturados de aquella vez fueron liberados casi inmediatamente. Aquel operativo estuvo a cargo de la Fiscalía y el Ejército. La Policía nada tuvo que ver. Sus agentes visitan el lugar con alguna frecuencia. La plaza pertenece, al parecer, a la banda Robledo y es uno de los cientos de espacios para la venta de droga que hay en la ciudad y que opera sin problemas.

Foto archivo, El Bronx de Medellín.

Hace un año en Medellín había un promedio de 870 plazas de vicio. No desaparecieron por causa del coronavirus. Gracias al servicio de entrega a domicilio (falsos domiciliarios de aplicaciones de mensajería) se fortalecieron. En la calle 2 sur con carrera 51, Guayabal; calle 67 con carrera 50C, por la estación Hospital del metro, carrera 70 con calle 97, Castilla, entre otras, hombres en bicicleta o en moto llevan el pedido haya o no haya restricciones.

Cada plaza tiene expendedores y campaneros. Los combos las dividen en plazas de químicos y plazas de marihuana. La hierba tiene variedades como cripy, régula y punto rojo. Análisis Urbano encontró que en la periferia de la ciudad hay doce cocinas para la elaboración de tucibi (2cb); clorhidrato de cocaína, cocaína y bazuco. Pero también hay cocinas en la mega plaza del Barrio Trinidad, más conocido como Barrio Antioquia. Y en El Poblado.

También hay diferentes puntos de administración, acopio, distribución de la sustancia y recolección del dinero. No hay consignaciones. El dinero viaja en bolsas, oculto en zapatos, en libros, en encomiendas. El mercado se sostuvo durante la pandemia, va en aumento y goza de buena salud.

La institucionalidad saca pecho, pero…


Nos preocupa lo poco que se ha hecho desde la institucionalidad para acabar con la criminalidad. Lo que pasa con la venta de estupefacientes ocurre con el hurto, la extorsión, el homicidio: siguen presentándose casos en la ciudad como si no hubiera autoridad.

Estamos seguros de que la emergencia sanitaria ayudó a la reducción de algunos indicadores en 2020. Las cifras siguen siendo preocupantes. Por ejemplo, en el balance que entregó la Secretaría de Seguridad y Convivencia de Medellín se observa que fueron asesinadas 363 personas en 2020, una reducción del 39 % frente al año 2019. Hubo reducción del 39 % en feminicidios y de un 30 % en homicidios de mujeres, cifras en las que influyó la pandemia.

Foto cortesía.

En 2020 hubo 136 días no consecutivos sin homicidios, pero con la gente encerrada y tanta vigilancia, 229 días con asesinatos es mucho. La comuna 10, Candelaria, con 58 casos; la comuna 5, Castilla, con 36 casos; y la comuna 7, Robledo, con 30, fueron las más violentas del año pasado.

En 2020 se robaron 3.800 motos, mientras que en 2019 los ladrones se llevaron 4.677; y en cuanto a vehículos, el año pasado se hurtaron 852 carros, frente a 910 casos de 2019. El hurto a personas pasó de 25.203 en 2019 a 16.255 en 2020, disminución del 36 %; el hurto a establecimientos comerciales se redujo un 20 % al pasar de 4.903 casos en 2019 a 3.902 en 2020; y el hurto a viviendas bajó un 20 % (2031 casos en 2019 contra 1.504 casos de 2020).

La comuna 10, Candelaria o centro de Medellín, es el escenario en el que siguen ocurriendo en mayor medida los delitos de alto impacto en la ciudad. En el Parque Berrío los escaperos siguen robando a los descuidados peatones, en la Avenida Oriental los hurtos de celulares no se detienen, el pago de extorsión no cesa, los habitantes de calle permanecen inamovibles en las aceras, consumiendo bazuco y transportando droga.

El pasado 17 de enero, la Administración Municipal, la Policía Metropolitana, la Personería y Emvarias realizaron operativos en el centro que permitieron la incautación de 162 armas blancas, 340 dosis de bazuco, 20 gramos de base de coca, 55 cigarrillos de marihuana e igual número de botellas de licor adulterado. Un expendedor de drogas fue capturado, dijo el subsecretario Operativo de la Secretaría de Seguridad y Convivencia, Leonardo Buitrago León. Fueron disgregados 235 habitantes de calle.

Video del 30 de marzo de 2020, El Bronx de Medellín.

Horas después, los habitantes de calle regresaron, siguieron consumiendo bazuco y el lugar, en el barrio Estación Villa, siguió como siempre, convertido en un foco de delincuencia.

Semanalmente, desde hace más de diez años, las autoridades persiguen a los habitantes de calle, los llevan a los Centro Día y barren las calles en las que los encuentran. Pero ellos regresan y es como si nada hubiera pasado. Sin embargo, es la mejor carta de presentación que la Alcaldía exhibe sobre los operativos que realiza en el Centro de Medellín.

La extorsión
Si se llegara a legalizar la droga o se firmara un acuerdo de paz con grupos al margen de la ley, el delito de la extorsión, conocido como vacuna, no desaparecería. Es un flagelo que difícilmente se combate. Y la dificultad radica en que se debe denunciar, pero los afectados no lo hacen por temor a ser asesinados.

En Medellín, directa o indirectamente, nadie se salva de la vacuna o extorsión. Por ejemplo, en la comuna 10, Candelaria, los bandidos reciben ingresos por extorsión que superan los $10 mil millones al mes. Todos los tenderos de la ciudad, con algunas escasas excepciones, pagan vacuna. En todas las comunas se paga extorsión. Sin embargo, las denuncias son pocas. Ya lo decíamos, el temor a ser atacados hace que los afectados prefieran seguir pagando ese impuesto ilegal sin denunciar. Paga vacuna el vendedor de arepas, de huevos, el distribuidor de la leche, de la gaseosa, de la cerveza, la ama de casa, el dueño del carro por dejarlo parqueado en la calle, el conductor de bus, el constructor, el vendedor de comidas rápidas, el comerciante. Todos. Esto fortalece el músculo financiero de las bandas y combos, dinero que invierten en armas de fuego, en droga y en gastos suntuosos.

Este 4 de febrero, el Gaula de la Policía anunció la creación del Grupo Táctico Antiextorsión, integrado por 70 efectivos del Gaula y Unipol, escuadrón que se enfocará en la reducción de este delito, especialmente en Belén, Aranjuez, San Javier y La Candelaria.

Foto cortesía.

Su objetivo será eliminar el impacto de 83 grupos de delincuencia común y 10 grupos de delincuencia organizada en el territorio. Es el primer Grupo Táctico de varios que funcionarán en la ciudad y de manera específica en el combate de delitos de alto impacto. Con herramientas tecnológicas y el apoyo de la Fiscalía General de la Nación, el grupo táctico tendrá una dotación de cinco camionetas y 25 motocicletas.

En San Javier, comuna 13 de Medellín, los dineros que deja el pago de extorsión a los ilegales supera los $4 mil millones al mes. En Medellín, la cifra supera los $120.000 millones. El Grupo Táctico Antiextorsión aseguró que dio captura en las últimas horas a alias Belleza, de 22 años de edad, señalado del cobro de extorsiones en los barrios Pradera, Divisa y Juan XXIII, de la comuna 13 de Medellín. La denuncia de un comerciante, a quien le estaban exigiendo el pago de 30 millones de pesos, fue clave para capturar a este integrante del combo la Divisa, señalaron las autoridades.

Alias Belleza. Foto cortesía.

La Administración Municipal señaló que 2021 han sido capturadas 3 personas por el delito de extorsión. Y que en 2020 se presentaron 506 denuncias por extorsión, frente a 629 casos de 2019, una disminución del 20 % en el consolidado total. Ese año fueron capturadas 165 personas por este delito.

Foto cortesía.

Insistimos: la estrategia de persecución y captura no funciona. Hay que desmantelar las plazas, pues todavía existen. Están en el mismo sitio o se han movido unos metros. Se requiere regular el consumo de sustancias sicoactivas. Educar a los menores para que eviten caer en el bullying de la adicción. Los bandidos tienen su negocio bien montado, con ejércitos, estrategias de mercadeo y mucho dinero, que se invierte en adquirir armas, pagar nóminas paralelas y comprar conciencias.

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