Las manifestaciones que se suceden en Chile desde hace un mes contra la desigualdad y en reclamo de servicios básicos públicos y de calidad cedieron este lunes la calle a la lucha contra la violencia machista, una lacra que en lo que va de año ya se ha cobrado la vida de 41 mujeres.

Al grito de «Nos siguen matando» y «Me cuidan mis amigas y no la Policía», miles de personas marcharon en distintos puntos de la capital chilena, aunque la concentración más multitudinaria tuvo lugar en Plaza Italia, la rotonda que se ha convertido en epicentro del estallido social más grave desde el retorno de la democracia en 1990.

«El número de feminicidios no baja, todo lo contrario, y eso da cuenta de que las políticas han sido inefectivas y de que el Estado chileno ha sido incapaz de solucionar este grave problema», aseguró a Efe Yoselin González, vocera de la Red Chilena contra la Violencia hacia las Mujeres, una de las principales organizaciones del país.

En lo que va de año, se han registrado 41 feminicidios en Chile, seis más que en el mismo periodo del año pasado, según datos del Ministerio de la Mujer y Equidad de Género.

Las asociaciones feministas denuncian, sin embargo, que las cifras oficiales no reflejan la realidad, ya que la ley solo considera feminicidio los asesinatos cometidos por parejas o exparejas formales de las víctimas, quedándose fuera aquellos crímenes acaecidos en el marco de relaciones informales o a manos de desconocidos.

«Nuestras cifras siempre son un tercio más altas. Ahora mismo contabilizamos 58 asesinatos en 2019», puntualizó González, cuya organización realiza registros y manifestaciones desde hace casi dos décadas con motivo del Día Internacional de la Eliminación de la Violencia contra la Mujer.

Los delitos sexuales también se están disparando. En 2018, la Fiscalía chilena contabilizó 28.132 denuncias, lo que supone un 24,8 % con respecto al año anterior.

«Para las mujeres todos los días hay toque de queda», lamentó a Efe la actriz Natalia Valdebenito, de 40 años y que acudió a Plaza Italia con un cartel con el lema: «Les molesta más el feminismo que el feminicidio».

Solo en 2018 al menos 3.529 mujeres fueron asesinadas por razones de género en Latinoamérica, según el Observatorio de Igualdad de Género de la Comisión Económica para América Latina y el Caribe (Cepal), dependiente de la ONU.

VIOLENCIA SEXUAL POLICIAL

La violencia sexual también está presente en las revueltas que sacuden Chile desde el 18 de octubre, que comenzaron en respuesta a la subida de la tarifa del metro y se convirtieron luego en un clamor contra el Gobierno y el desigual modelo económico del país.

La crisis ya ha dejado al menos 23 muertos y más de 2.500 heridos, además de graves señalamientos contra el Ejército y los Carabineros (nombre de la Policía chilena) por violaciones a los derechos humanos, muchas de ellas relacionadas con delitos sexuales.

El Instituto Nacional de Derechos Humanos (INDH), un ente público e independiente, ha interpuesto hasta la fecha cuatro querellas por violación contra las fuerzas de seguridad y 75 por desnudamientos, amenazas y tocamientos.

«Es muy típico de un Estado machista decirle a las mujeres que la calle no es su espacio y que tienen que volver a la casa y, ¿cómo lo hacen? Con agresiones sexuales», apuntó a Efe la joven Antonia Atria.

«Hay muchas compañeras caídas en estos 35 días de lucha, muchas compañeras fuertemente violentadas, golpeadas, desnudadas. No vamos a salir de la calles», agregó Claudia Fuentes, del colectivo «Juntas somos poderosas».

LA VOZ DE LAS MUJERES EN EL NUEVO CHILE

Para Soledad Falabella, profesora del Centro de Estudios de Género y Cultura en América Latina de la estatal Universidad de Chile, las políticas para erradicar la violencia machista han fracaso por la escasa participación de las mujeres en la política y porque la Constitución, heredada de la dictadura de Augusto Pinochet (1973-1990), estableció un «Estado patriarcal con fuerte sesgo de raza y de clase».

Según la académica, el camino pasa por que un órgano paritario redacte un nuevo texto constitucional «que garantice la igualdad y la protección de las mujeres».

«No es posible ningún nuevo pacto social sin las mujeres. Es más urgente que nunca nuestra participación en este proceso constituyente», añadió por su parte González, de la Red Chilena.

EFE