Ministro: Disidencias de las FARC hacen atentados porque no pueden enfrentar al Ejército

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El ministro de Defensa de Colombia, Iván Velásquez (d) acompañado por el comandante de las Fuerzas Militares, general Helder Giraldo, participan en una rueda de prensa este martes, en Bogotá (Colombia). EFE/Mauricio Dueñas Castañeda

Bogotá, 21 may – El ministro de Defensa colombiano, Iván Velásquez, aseguró este martes que la única forma de reacción que tiene el Estado Mayor Central (EMC), organización de disidencias de las FARC, es atentar contra la población civil y las autoridades porque no tiene otros medios para enfrentar a las Fuerzas Militares.

Así lo manifestó Velásquez en una rueda de prensa al referirse a los atentados cometidos por el EMC en los últimos días en el departamento del Cauca (suroeste): uno el lunes en el municipio Morales, que dejó cuatro muertos, y otro el viernes en Miranda, con dos víctimas mortales, entre ellos un niño.

«La única forma de reacción que esta organización, esencialmente el frente Jaime Martínez que es responsable de estas acciones, la única forma de expresión- porque no tienen la capacidad de sostener un enfrentamiento con las Fuerzas Militares- es acudir a atentados contra la población», aseguró Velásquez.

El Gobierno colombiano aseguró que el EMC, un grupo que el ministro tildó de «organización de narcotráfico», está incrementado sus actuaciones porque las Fuerzas Militares han incrementado también las operaciones contra el grupo y contra las finanzas.

«Las acciones que han padecido no solo en el tema del narcotráfico sino de la minería ilegal, les ha llevado a incrementar acciones delictivas y acciones de extorsión más extendidas», apuntó Velásquez.

Incremento de ataques

Este lunes murieron dos policías y dos presos que estaban en la estación de esa institución que fue hostigada durante dos horas por miembros de una facción del Estado Mayor Central (EMC), en el municipio de Morales, en el convulso departamento del Cauca.

Durante la jornada también resultaron heridas seis personas por la detonación de una motocicleta-bomba a las 6:15 hora local (11:15 GMT) en cercanías de un hotel donde se hospedan uniformados que están «fortaleciendo la seguridad del municipio» de Jamundí, en el departamento de Valle del Cauca.

También hubo un hostigamiento a una subestación de la Policía en el pueblo de Robles, que hace parte de Jamundí, controlado sin mayores problemas por las autoridades.

A esto se suma lo acaecido en Miranda, también en el Cauca, el pasado viernes donde un hombre de 67 años y un niño murieron en un ataque con explosivos.

Velásquez aseguró este martes que el EMC busca con estas acciones que el Gobierno restaure el cese al fuego, que suspendió en varios departamentos justamente por estos atentados el Gobierno a finales de marzo pasado.

En ese sentido, el ministro dijo enfático: «No se pactará nuevo cese (al fuego) con el EMC en el suroccidente. Los ataques que ha realizado esta organización contra la población civil alejan cualquier posibilidad de cese».

Además, el Gobierno ha aumentado la cantidad de efectivos militares y policiales en la zona, con 500 más, y se dispone a incrementar las operaciones contra las finanzas, sobre todo contra la minería.

Un EMC dividido

Los ataques del EMC se han intensificado en esa región del país luego de que en marzo pasado el Gobierno suspendiera el cese el fuego bilateral en los departamentos de Nariño, Valle del Cauca y Cauca por la violencia de ese grupo armado contra indígenas y contra la fuerza pública.

En respuesta, el Ejército ha intensificado sus operaciones ofensivas en los últimos meses en el Cauca, que se ha convertido en uno de los escollos de las negociaciones de paz entre el Gobierno y el EMC, y se ha logrado, entre otras cuestiones, recuperar 59 menores que habían sido reclutados ilegalmente por el grupo.

Mientras tanto, el Gobierno considera que este grupo está dividido en dos: el que comanda ‘Iván Mordisco’ que opera en el centro, suroccidente y parte del sur del país y del que forman parte los frentes más beligerantes como el Dagoberto Ramos o Jaime Martínez, y el que opera en el Magdalena Medio y Catatumbo y en el centro-sur del país.

Con el primero, que ya no se encuentra sentado en la mesa de negociación, el Gobierno ha levantado el cese y ha incrementado los enfrentamientos, pero con el segundo quiere seguir negociando en unos diálogos que están empantanados.

EFE