El Movimiento Colombiano en Defensa de los Territorios y Afectados por Represas – Movimiento Ríos Vivos- lamentó a través de un comunicado el rompimiento de las represas de desechos tóxicos de la minería de hierro que hace varios años realiza la empresa Vale en el Estado de minas Gerais.

La organización envió un “abrazo energético, solidario y lleno de esperanza para las familias a quienes les arrebató la vida este crimen empresarial. Los ríos de América Latina son las venas por donde circula la esperanza y el progreso de los pueblos, saludamos por tanto con especial afecto a las comunidades pescadoras, agricultoras, campesinas y a todos los habitantes de la cuenca del río Paraopebas las cuales ven desaparecidos sus medios y formas de vida”.

Recordó Ríos Vivos que este es un hecho con precedentes, pues en 2015 la ruptura de la represa de la Minera Samarco filial de la VALE, causó hechos similares que fueron avisados y pasados por alto, dejando en evidencia que los aspectos técnicos para evitar catástrofes similares no fueron atendidos o que los esfuerzos invertidos no fueron los necesarios.

Cientos de familias afectadas, tres años después de ese episodio, en el Río Doce siguen atención, sin el suministro constante de agua, señalados y estigmatizados por los causantes del daño. Llama la atención Ríos Vivos, pues considera que “esta historia no puede repetirse, debe atenderse a todas las personas afectadas del rompimiento de la represa de la minera Samarco y la de la Mina Feijão en Brumadinho, ambas con participación de la empresa VALE por lo que hacemos un llamado enfático a Fabio Schvartsman –directivo de la empresa- y a los accionistas e inversionistas de la VALE como Capital Research Global Investors, Capital International Investors, Standard Life Aberdeen PLC, entre otros, para que tomen las decisiones correctas en atención a sus errores dejando a un lado su interés de generar utilidades al menor costo y priorizar la atención humanitaria y reparación integral de las víctimas. En el mismo sentido, solicitamos a todos los países y grupos inversionistas en la VALE que suspendan su inversión y hagan seguimiento detallado a esta empresa así como otras que podrían causar nuevos desastres ya que las organizaciones brasileñas han identificado hasta el momento posibilidad de ruptura en por lo menos 50 represas más”.

“Nuestra solidaridad también se extiende a los trabajadores de la empresa y sus familias, dado que el episodio involucró el arrasamiento del restaurante y otras instalaciones de la empresa en horas de almuerzo”, añade Ríos Vivos en el comunicado.

“Observamos con preocupación que la empresa minera VALE ha establecido que su misión es “la transformación de los recursos naturales en prosperidad y desarrollo duradero”; los episodios repetidos de ruptura de las represas muestran que la prosperidad para las comunidades de la cuenca del Río Doce y Paraopeba se truncó y el tan anhelado desarrollo los dejó en condiciones indignas. Es necesario el replanteamiento interno de las actividades de la empresa y con urgencia medidas correctivas y reparadoras creadas en acuerdo con las comunidades afectadas e impartidas por las instituciones brasileras que beneficien a las familias afectadas y los trabajadores de la obra”, prosigue el texto de la organización protectora de los ríos y afluentes de vida.

Estos nefastos episodios en Brasil, prosigue en su escrito Ríos Vivos, se suman a los riesgos e incertidumbres que representan las grietas de la represa Yacyretá en Paraguay-Argentina, los errores técnicos en la construcción de Hidroituango que mantiene en alerta roja a todos los municipios del cauce bajo y Cañón del río Cauca, la construcción de Hidrosogamoso en la zona de mayor actividad sísmica en Colombia que ha involucrado deslizamientos permanentes en la vía que comunica a Bucaramanga con el magdalena medio incurriendo en mayores riesgos, tiempos y costos en el transporte de carga y pasajeros, los deslizamientos por erosión de las riberas del río Sinú por operación de la Hidroeléctrica Urrá I que mantienen en vilo a la comunidad del Playón y otras comunidades del Bajo Sinú, la inundación de la casa de Máquinas en el Quimbo así como la imposición de proyectos que han optado por el asesinato de líderes y lideresas que buscaban justicia y garantías de permanencia en el territorio como el caso de Berta Cáceres en Honduras en defensa del río Blanco frente a los intereses de la empresa DESA, la hecatombe de comunidades indígenas para dar paso a la construcción de la represa Chixoy en Guatemala y otros casos de defensores de ríos que siguen en total impunidad, entre ellos resaltamos al compañero Noé Vasquez del MAPDER en México, Nilce de Souza por Belo Monte en Brasil y Miguel Ángel Pabón en Colombia .

Asimismo, considera Ríos Vivos, esta lista de impactos, externalidades y situaciones dramáticas muestran la inviabilidad y costos reales de los proyectos que deben llevar a reflexionar sobre el modelo minero energético que se intenta desarrollar e imponer sobre las voluntades y planes de vida local. Debemos construir alternativas frente a la innecesaria construcción de hidroeléctricas y grandes proyectos de minería metálica, desincentivando el consumo, despilfarro energético y fomentando el reciclaje que son los planteamientos que organizaciones sociales venimos construyendo en el marco de impulsar una transición energética justa.

El movimiento Ríos Vivos continúa atento al desarrollo de la tragedia en Brasil, que a la fecha suma más de 600 personas desaparecidas, “al tiempo que les animamos a articularse, organizarse y avanzar en la defensa de sus derechos como comunidades afectadas por represas y les invitamos a no desfallecer en la tarea de rodear y fortalecer el Movimiento de Afectados por represas de Brasil – MAB”.