EE. UU. refuerza su interés en los recursos estratégicos de Argentina con el “Corredor Andes-Atlántico”
Argentina y Estados Unidos lanzaron el Corredor Andes-Atlántico para impulsar infraestructura, litio, minerales críticos y Vaca Muerta en medio de la competencia con China.

ARGENTINA, 30 de septiembre de 2026 – Argentina y Estados Unidos pusieron en marcha el denominado Corredor Andes-Atlántico, una iniciativa que pretende conectar las reservas de litio y otros minerales críticos del noroeste argentino, junto con los recursos energéticos de Vaca Muerta, con los puertos del Atlántico, en momentos en que Washington busca fortalecer sus cadenas de suministro y ampliar la participación de empresas estadounidenses en sectores estratégicos.
El proyecto fue presentado el 23 de septiembre en Nueva York por el canciller argentino, Pablo Quirno, y el subsecretario de Estado estadounidense, Christopher Landau, durante un foro sobre cadenas de suministro, energía e infraestructura realizado en el contexto de la Asamblea General de Naciones Unidas.
Como detalló Escenario Mundial, se trata del primer corredor de la Asociación para la Infraestructura y la Inversión Global (PGII) del G7 desarrollado en el hemisferio occidental.
La iniciativa contempla proyectos relacionados con ferrocarriles, puertos y vías navegables, además del desarrollo energético de Vaca Muerta, minería y procesamiento de minerales críticos, redes eléctricas e infraestructura digital.
El objetivo declarado es mejorar la conexión entre el noroeste argentino, donde se concentran importantes recursos minerales, y la cuenca energética de Neuquén con los puertos atlánticos y mercados internacionales.
Litio, cobre, petróleo y gas aparecen entre los recursos centrales de esta estrategia.
El acuerdo también busca atraer empresas estadounidenses y aumentar la utilización de tecnología, equipos y servicios provenientes de Estados Unidos en los proyectos que eventualmente sean desarrollados.
El lanzamiento quedó plasmado en el marco denominado “U.S.-Argentina Build the Future Framework”, mediante el cual ambos gobiernos buscan profundizar su cooperación económica y de infraestructura.
teleSUR reseñó que el acuerdo contempla herramientas de financiamiento estadounidense de hasta 7.000 millones de dólares destinadas a proyectos vinculados con energía, minería, transporte e infraestructura digital.
Uno de los componentes que presenta un avance más concreto corresponde al proyecto Argentina LNG, relacionado con la producción de gas natural de Vaca Muerta.
El Export-Import Bank de Estados Unidos (EXIM) presentó una propuesta de financiamiento de hasta 6.000 millones de dólares para este proyecto de gas natural licuado, liderado por YPF junto con la italiana Eni y la emiratí XRG. La operación todavía debe cumplir los procedimientos correspondientes y no equivale a un desembolso ya realizado.
Otros proyectos mencionados dentro del corredor, como ductos, líneas eléctricas, infraestructura ferroviaria, puertos y redes de fibra óptica, todavía no cuentan necesariamente con financiamiento individual asignado.
El Corredor Andes-Atlántico adquiere además una dimensión geopolítica por la competencia entre Estados Unidos y China alrededor de minerales críticos, energía, infraestructura y tecnología.
Escenario Mundial explica que empresas chinas ya poseen una presencia significativa en sectores estratégicos de Argentina.
Ganfeng Lithium participa en proyectos relacionados con el litio, mientras Zijin Mining opera en el sector minero argentino. La presencia de capital chino, por tanto, antecede al lanzamiento de la nueva iniciativa estadounidense.
La competencia también se extiende al comercio regional.
China incrementó considerablemente sus intercambios comerciales con América Latina durante la última década y se convirtió en un actor relevante en infraestructura, minería y energía.
El proyecto impulsado por Washington se presenta como una alternativa dentro de ese escenario, aunque los mecanismos utilizados por Estados Unidos y sus socios del G7 son diferentes de la Iniciativa de la Franja y la Ruta desarrollada por Beijing.
Mientras el modelo chino ha utilizado durante años importantes inversiones y contratos de construcción respaldados por empresas y entidades financieras del país asiático, la estrategia occidental busca combinar garantías, créditos, inversión privada y mecanismos públicos de reducción de riesgo para movilizar capital.
La iniciativa también se relaciona con Pax Silica, estrategia estadounidense enfocada en cadenas de suministro vinculadas con inteligencia artificial, semiconductores, minerales críticos, energía e infraestructura tecnológica.
Argentina se incorporó a ese esquema y busca posicionarse como proveedor de recursos como litio, cobre y uranio, además de aprovechar su potencial gasífero.
El canciller Quirno ha presentado la incorporación del país a estas iniciativas como una oportunidad para integrarse a nuevas cadenas internacionales de suministro y atraer inversiones.
Sin embargo, el acuerdo también ha provocado cuestionamientos dentro de Argentina.
teleSUR recogió las críticas de dirigentes y sectores opositores que consideran que la iniciativa podría aumentar la dependencia económica respecto de Estados Unidos y reducir el espacio de participación de empresas chinas en sectores estratégicos.
El diputado Juan Marino interpretó el proyecto como parte de la estrategia estadounidense para garantizar recursos y cadenas de suministro a sus compañías tecnológicas.
La diputada Myriam Bregman también cuestionó aspectos relacionados con la infraestructura estratégica y la eventual participación de las Fuerzas Armadas en su protección.
Estas posiciones corresponden a interpretaciones y críticas de sectores opositores y no significan que el acuerdo transfiera automáticamente a Estados Unidos la propiedad de los recursos naturales argentinos.
El debate se extiende al Régimen de Incentivo para Grandes Inversiones (RIGI) y a las modificaciones impulsadas posteriormente por el Gobierno de Javier Milei para atraer capital hacia minería, energía, procesamiento de minerales críticos y centros de datos.
Organizaciones y economistas críticos han cuestionado los beneficios tributarios y las garantías ofrecidas a grandes inversionistas, mientras el Gobierno argentino sostiene que estos mecanismos son necesarios para atraer capital y desarrollar proyectos de gran escala.
El Corredor Andes-Atlántico aparece así en la intersección de dos objetivos: Argentina busca financiación e infraestructura para explotar y transportar sus recursos, mientras Estados Unidos pretende fortalecer cadenas de abastecimiento consideradas estratégicas y ampliar la participación de sus empresas en una región donde China ya mantiene una presencia considerable.
El alcance definitivo de la iniciativa dependerá ahora de cuáles de los proyectos anunciados consiguen financiación, cuánto capital privado logra movilizarse y qué infraestructura termina construyéndose.
Por ello, los anuncios de miles de millones de dólares representan principalmente marcos y posibilidades de financiamiento y no deben interpretarse automáticamente como inversiones ya ejecutadas.
En ese escenario, el litio del noroeste argentino y los recursos energéticos de Vaca Muerta se convierten en piezas centrales de una competencia económica y geopolítica mucho más amplia entre Estados Unidos y China.
Este artículo incluye datos e información recopilada a partir de los reportes originales publicados por las agencias de BBC News Mundo, Escenario Mundial y teleSUR.
A.U.
