Más de 10.000 escuelas abren en Cuba pese a la crisis energética y falta de recursos
Cuba inicia el curso escolar 2026-2027 con 1,4 millones de estudiantes y más de 10.000 escuelas, en medio de apagones, escasez y falta de docentes.

CUBA 1 de septiembre de 2026 – Cuba inició este martes el curso escolar 2026-2027 con la apertura de más de 10.000 instituciones educativas y el regreso a las aulas de alrededor de 1,4 millones de estudiantes, en medio de una profunda crisis caracterizada por prolongados apagones y escasez de combustible, agua, transporte, maestros, uniformes y otros recursos esenciales.
El comienzo de las clases representa un desafío para el sistema educativo de la isla después de que las dificultades económicas y energéticas obligaran al Gobierno a terminar el anterior año escolar en junio, un mes antes de lo previsto.
Según información publicada por Associated Press (AP), más de 10.000 escuelas tenían previsto abrir sus puertas este martes para recibir a aproximadamente 1,4 millones de estudiantes y más de 135.000 docentes. La ministra de Educación, Naima Trujillo Barreto, reconoció las dificultades y calificó el regreso a las aulas como un “acto heroico”.
El panorama que encuentran alumnos, padres y maestros está condicionado por la escasez de recursos. La falta de combustible afecta el transporte escolar, mientras los cortes de electricidad y las dificultades en el suministro de agua continúan formando parte de la vida cotidiana de numerosas comunidades.
teleSUR informó que el acto nacional de inicio del curso fue encabezado por el presidente Miguel Díaz-Canel en el Paseo del Prado, acompañado por el primer ministro Manuel Marrero Cruz, autoridades educativas, profesores y estudiantes. La jornada incluyó una feria educativa y diferentes actividades culturales.
La ministra Trujillo aseguró durante el evento que las autoridades buscarán garantizar la mayor presencialidad posible en las instituciones educativas, aunque reconoció que el principal desafío será mantener sostenible el proceso durante todo el año ante las limitaciones materiales existentes.
Uno de los problemas más graves es la falta de profesores. La cobertura docente cayó al 73 % en el país, situación atribuida principalmente a los bajos salarios y a la emigración. Para intentar reducir el déficit, más de 3.000 maestros procedentes de las provincias orientales fueron enviados a centros educativos de La Habana.
El Gobierno también ha convocado a estudiantes universitarios, profesionales y jubilados para ayudar a cubrir las plazas disponibles. Trujillo Barreto pidió la participación de personas que tengan conocimientos y experiencia que puedan aportar a la enseñanza.
Las dificultades alcanzan igualmente a los uniformes escolares. Al comenzar el curso solo estaba cubierta alrededor del 12 % de la demanda de uniformes para los estudiantes de primaria. Ante esta situación, las autoridades permitirán que los alumnos asistan con ropa cómoda, aunque deberán mantener el tradicional pañuelo rojo o azul.
La ministra explicó que la falta de electricidad impide el funcionamiento normal de los talleres textiles, mientras la escasez de combustible dificulta el traslado de telas y las restricciones financieras reducen la capacidad para importar materiales.
La alimentación escolar representa otro desafío. Algunos centros educativos reportaban reservas de alimentos suficientes únicamente para unos 15 días, por lo que se espera que padres de familia y actores del sector privado colaboren para garantizar las comidas de los estudiantes.
La crisis se refleja también en las rutinas familiares. Associated Press documentó el caso de familias que tuvieron que preparar a sus hijos para asistir a clases utilizando las luces de sus teléfonos celulares debido a los apagones. En algunas zonas, los cortes eléctricos pueden superar las 20 horas diarias.
En Minas, provincia de La Habana, una familia tuvo que trasladar a sus hijas hasta la escuela en un coche tirado por un caballo prestado debido a que los autobuses escolares no estaban funcionando. El caso refleja las dificultades de transporte ocasionadas por la escasez de combustible.
Las altas temperaturas también complican las jornadas. Algunas familias envían a sus hijos a las aulas con pequeños ventiladores recargables para enfrentar temperaturas superiores a los 32 grados Celsius, aunque los prolongados cortes de electricidad dificultan mantener cargados esos equipos.

A las dificultades de transporte y energía se suma el aumento del costo de vida. AP recoge testimonios de padres que aseguran haber tenido que comprar por primera vez materiales escolares que anteriormente eran proporcionados por el Estado, mientras otros enfrentan dificultades para adquirir zapatos o garantizar diariamente el almuerzo de sus hijos.
Desde el Gobierno cubano, la interpretación del comienzo del curso está estrechamente vinculada con las sanciones estadounidenses. Díaz-Canel sostuvo que mantener el sistema educativo funcionando en medio de las restricciones energéticas constituye una expresión de protección social y responsabilizó a la política estadounidense de intentar impedir el normal desarrollo de servicios esenciales en la isla.
El canciller Bruno Rodríguez adoptó una posición similar y aseguró que las restricciones energéticas y las sanciones no impedirán que el país mantenga los servicios educativos.
teleSUR atribuye el agravamiento de la situación energética al decreto firmado en enero por el presidente estadounidense Donald Trump, que impone aranceles a países que suministren petróleo a Cuba, además de las sanciones económicas aplicadas por Washington. Según el medio, estas medidas han contribuido a profundizar el desabastecimiento de combustible y las dificultades del aparato productivo.
Las persistentes carencias de electricidad, agua y combustible se han agravado por las restricciones estadounidenses al petróleo y las sanciones de larga data, aunque su cobertura pone especial énfasis en las consecuencias concretas que la crisis tiene sobre las familias y el funcionamiento diario de las escuelas.
En medio de estas dificultades, docentes consultados por teleSUR señalaron que la prioridad será evitar la pérdida de clases y mantener a los estudiantes dentro de las escuelas, recurriendo a la creatividad y cooperación de profesores, familias y comunidades ante la falta de determinados recursos materiales.
El inicio del curso escolar muestra así dos dimensiones de una misma realidad. Mientras el Gobierno cubano presenta la apertura de las escuelas como una demostración de la capacidad del país para preservar la educación gratuita pese a las restricciones económicas y energéticas, las familias afrontan diariamente las consecuencias de una crisis que alcanza el transporte, la electricidad, los alimentos, los uniformes y los materiales escolares.
Más de 1,4 millones de estudiantes regresan de esta manera a las aulas en un curso que comienza bajo condiciones excepcionales. Mantener abiertas las más de 10.000 escuelas y garantizar la continuidad de las clases será uno de los principales desafíos para Cuba mientras persistan la crisis energética, el déficit de profesores y la escasez de recursos.
Con información de Associated Press (AP) y teleSUR.
A.U.
