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EE. UU. impone sanciones a la Corte Penal Internacional tras el Nobel a Navi Pillay

Estados Unidos anuncia sanciones económicas contra la Corte Penal Internacional tras el Nobel de la Paz a Navi Pillay. La ONU y varios países rechazan la medida.

Laura P 5 min de lectura
EE. UU. impone sanciones a la Corte Penal Internacional tras el Nobel a Navi Pillay

ESTADOS UNIDOS, 9 de octubre de 2026 – El Gobierno del presidente Donald Trump anunció nuevas sanciones económicas contra la Corte Penal Internacional (CPI), una decisión que busca restringir las operaciones financieras del tribunal y que fue presentada pocas horas después de que la jurista sudafricana Navi Pillay, exjueza de esa institución, recibiera el Premio Nobel de la Paz 2026. La medida provocó el rechazo de Naciones Unidas y de varios países aliados de Washington, mientras Israel respaldó las acciones estadounidenses.

Las sanciones representan un endurecimiento de la política de Estados Unidos frente a la CPI, debido a que ya no se limitan a funcionarios o magistrados individuales, sino que afectan directamente a la institución encargada de investigar y juzgar algunos de los delitos más graves contemplados por el derecho internacional.

De acuerdo con BBC News Mundo, el secretario de Estado estadounidense, Marco Rubio, justificó las restricciones como una medida destinada a defender la soberanía de su país. El funcionario acusó al tribunal de intentar ejercer jurisdicción sobre ciudadanos estadounidenses y sostuvo que Washington no permitirá que sean procesados por esa instancia.

Entre las disposiciones anunciadas se encuentra la prohibición de que empresas y entidades estadounidenses proporcionen bienes o servicios a la CPI, incluidos servicios bancarios y tecnológicos. Estas restricciones podrían afectar directamente las actividades administrativas, financieras y judiciales del organismo.

El Gobierno estadounidense concedió un periodo de transición de seis meses antes de la entrada en vigor de algunas sanciones. Durante ese plazo, los Estados miembros podrán continuar realizando aportes económicos para el funcionamiento del tribunal, mientras se exploran posibles acuerdos que respondan a las exigencias de Washington.

Rubio afirmó que su Gobierno había aplazado las medidas con la expectativa de que la CPI y los países que la respaldan atendieran sus preocupaciones. También pidió a los aliados estadounidenses que forman parte del tribunal intervenir para modificar su actuación.

La decisión fue cuestionada por la propia Corte Penal Internacional, que consideró las sanciones un ataque al Estado de derecho y a los fundamentos de la justicia internacional. El organismo sostuvo que las restricciones buscan obstaculizar su trabajo e intimidar a quienes colaboran con sus investigaciones, pero aseguró que continuará desarrollando sus funciones.

El secretario general de Naciones Unidas, António Guterres, expresó su preocupación por las consecuencias de la medida y la calificó como un golpe a los esfuerzos internacionales para garantizar justicia frente a los crímenes más graves.

Reino Unido, Canadá, Dinamarca, Alemania, Francia, Italia, Japón y Países Bajos también manifestaron su desacuerdo con las sanciones y reafirmaron su respaldo a la independencia y continuidad de la CPI. Los ocho países destacaron el trabajo de sus funcionarios y la importancia de garantizar que las víctimas puedan acceder a mecanismos internacionales de justicia.

La Corte Penal Internacional, creada en 2002 y con sede en La Haya, cuenta con 125 Estados miembros. Su competencia comprende crímenes de guerra, crímenes de lesa humanidad y genocidio, entre otros delitos establecidos en su marco jurídico. Estados Unidos, Rusia, China, India e Israel no forman parte de la institución.

Uno de los principales puntos de confrontación entre Washington y la CPI está relacionado con las investigaciones sobre actuaciones de militares estadounidenses en Afganistán, un procedimiento que ya fue cerrado, y las órdenes de arresto emitidas contra funcionarios israelíes, incluido el primer ministro Benjamin Netanyahu.

Aunque estas decisiones forman parte de los antecedentes del enfrentamiento, las nuevas sanciones estadounidenses no establecen expresamente que las órdenes de arresto deban ser retiradas como condición para levantar las restricciones.

Netanyahu celebró la decisión del Gobierno de Trump y cuestionó la legitimidad de la CPI, a la que describió como una institución de carácter político que, a su juicio, amenaza la soberanía de los Estados.

El anuncio coincidió con la concesión del Premio Nobel de la Paz 2026 a Navi Pillay, reconocida por sus esfuerzos en defensa de la paz y el derecho internacional. La jurista sudafricana fue jueza de la Corte Penal Internacional y también presidió una comisión de investigación de Naciones Unidas sobre los territorios palestinos ocupados e Israel.

Según informó El Colombiano, el Gobierno israelí cuestionó el reconocimiento debido a las conclusiones de la comisión presidida por Pillay, que denunció la comisión de genocidio en Gaza.

El rechazo israelí estuvo relacionado con los señalamientos formulados por esa comisión, mientras el Comité Nobel aclaró que la entrega del galardón no constituye una sentencia judicial ni una validación jurídica de sus conclusiones.

En paralelo, las sanciones estadounidenses han generado preocupación por sus posibles consecuencias sobre procesos penales que actualmente se desarrollan ante la CPI.

Entre los casos mencionados por BBC News Mundo se encuentra el del expresidente filipino Rodrigo Duterte, acusado de crímenes de lesa humanidad relacionados con presuntas ejecuciones extrajudiciales durante su política de lucha contra las drogas.

Ryan Goodman, profesor de Derecho de la Universidad de Nueva York, advirtió que las restricciones financieras podrían dificultar la celebración de juicios y apelaciones, hasta el punto de generar situaciones en las que algunos detenidos deban ser liberados si no es posible garantizarles un proceso judicial justo.

El especialista señaló que una eventual interrupción de estos procedimientos tendría consecuencias para las víctimas que participan en los casos y esperan decisiones judiciales.

Las medidas anunciadas por Washington contemplan determinadas excepciones para permitir la continuidad de servicios relacionados con las instalaciones donde permanecen detenidas personas bajo custodia de la CPI. Sin embargo, persisten las dudas sobre la capacidad del tribunal para sostener sus actividades si las restricciones financieras se aplican plenamente.

El enfrentamiento abre un nuevo escenario de tensión entre Estados Unidos y la justicia penal internacional. Mientras Washington insiste en la defensa de su soberanía y cuestiona la actuación de la CPI, Naciones Unidas y varios gobiernos consideran que las sanciones ponen en riesgo la independencia de una institución creada para investigar crímenes internacionales y garantizar mecanismos de justicia para sus víctimas.

Este artículo incluye datos e información recopiladas a partir de los reportes originales publicados por las agencias de noticias de BBC News Mundo y El Colombiano.

A.U.

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