El Retorno, Guaviare: ejecuciones a corta distancia confirman masacre y no enfrentamiento armado
El hecho ha sido atribuido de manera preliminar a una estructura armada ilegal comandada presuntamente por alias Calarcá, lo que ha generado fuertes cuestionamientos éticos y jurídicos sobre la conducta de estos grupos, algunos de los cuales han manifestado interés en escenarios

El Guaviare, Colombia, 25 enero de 2026.- La masacre ocurrida el pasado 16 de enero en zona rural del municipio de El Retorno, en el departamento del Guaviare, volvió a sacudir al país luego de confirmarse que no se trató de un enfrentamiento armado, sino de una ejecución sistemática de 26 personas integrantes de grupos armados ilegales, entre ellas cuatro menores de edad.
De acuerdo con los análisis de Medicina Legal, las víctimas se encontraban en estado de indefensión y habrían recibido disparos a corta distancia, lo que descarta cualquier hipótesis de combate y configura una grave violación a los derechos humanos y al Derecho Internacional Humanitario (DIH). Los llamados “tiros de gracia” evidencian que las personas asesinadas no participaban activamente en hostilidades al momento de su muerte.
El hecho ha sido atribuido de manera preliminar a una estructura armada ilegal comandada presuntamente por alias Calarcá, lo que ha generado fuertes cuestionamientos éticos y jurídicos sobre la conducta de estos grupos, algunos de los cuales han manifestado interés en escenarios de diálogo con el Gobierno Nacional.
Leonardo González, director del Instituto de Estudios para el Desarrollo y la Paz (Indepaz), fue enfático al señalar que este tipo de hechos no admiten justificación alguna.
“No todo vale en la guerra. Cuando una persona —incluso si es combatiente— está en estado de indefensión, queda protegida y no puede ser atacada. El Derecho Internacional Humanitario exige respetar el principio de distinción y la protección de quienes ya no participan en las hostilidades”, afirmó.
Organizaciones defensoras de derechos humanos, como Corpades, coincidieron en que este crimen constituye una grave transgresión a las normas humanitarias. Desde su perspectiva, una persona fuera de combate —herida, rendida o sometida— está protegida y no puede ser atacada bajo ninguna circunstancia. La presencia de menores de edad entre las víctimas agrava aún más la responsabilidad de quienes ordenaron y ejecutaron la masacre.
Para Corpades, este hecho demuestra una profunda falta de voluntad de paz por parte de la estructura armada señalada. La organización sostuvo que creer en la paz no significa guardar silencio frente a las atrocidades, sino exigir verdad, límites y responsabilidad. Cada masacre, advirtieron, no solo arrebata vidas, sino que también erosiona la esperanza colectiva de construir un país en paz.
El crimen también interpela directamente al Gobierno Nacional y al presidente de la República, en el sentido de revisar los términos de cualquier acercamiento con grupos armados que persisten en cometer actos de barbarie. Para los defensores de derechos humanos, la negociación no puede convertirse en un escenario de impunidad anticipada ni en un cheque en blanco.
La masacre de El Retorno se suma a una cadena de hechos violentos que continúan golpeando con fuerza regiones históricamente afectadas por el conflicto armado. Mientras avanzan las investigaciones para esclarecer plenamente lo ocurrido y determinar responsabilidades, crece el llamado de organizaciones sociales para que se garantice justicia y se respeten de manera estricta las normas del DIH.
Frente a la escalada de violencia extrema que se viene registrando en distintos territorios, Corpades plantea una pregunta que vuelve a ocupar el centro del debate nacional:
¿Es posible avanzar hacia la paz mientras algunos actores armados continúan utilizando la violencia extrema como herramienta de control territorial y mensaje de guerra?
Lo ocurrido en El Retorno, Guaviare, fue considerado inicialmente como la séptima masacre registrada en Colombia en lo corrido del año; sin embargo, a la fecha ya se contabilizan nueve hechos de este tipo. La violencia sigue arremetiendo en el país en medio de una campaña electoral que definirá la elección de un nuevo Congreso de la República y del próximo presidente o presidenta de Colombia.
A.U.
