Estados Unidos retira sus últimas tropas de Irak tras más de dos décadas de presencia militar
Estados Unidos completó la retirada de sus últimas tropas de Irak, cerrando más de dos décadas de presencia militar iniciada con la invasión de 2003.

IRAK, 30 de septiembre de 2026 – Estados Unidos completó la retirada de sus últimas tropas de Irak, cerrando una presencia militar que comenzó con la invasión de 2003 y que atravesó durante más de dos décadas diferentes etapas, desde la guerra que derrocó a Saddam Hussein hasta las posteriores operaciones contra el grupo Estado Islámico.
La salida fue confirmada este miércoles por autoridades estadounidenses e iraquíes y corresponde al cronograma acordado entre Washington y Bagdad para poner fin a la misión de la coalición internacional encabezada por Estados Unidos en territorio iraquí.
La República reseñó que la retirada pone fin a una presencia militar estadounidense que durante años estuvo en el centro de la política de seguridad de Irak y de la estrategia de Washington en Medio Oriente.
Las últimas fuerzas estadounidenses abandonaron instalaciones donde permanecían desplegadas como parte de las operaciones de asesoramiento, entrenamiento y apoyo a las fuerzas iraquíes.
CNN en Español, a partir de información de Associated Press, detalló que los militares que todavía permanecían en el país salieron después de que ambos gobiernos avanzaran en el calendario acordado para transformar su relación en materia de seguridad.
La retirada tiene un fuerte componente simbólico.
Estados Unidos invadió Irak en marzo de 2003 bajo la presidencia de George W. Bush. Washington justificó entonces la operación argumentando, entre otros motivos, que el Gobierno de Saddam Hussein poseía armas de destrucción masiva.
Esas armas no fueron encontradas.
La invasión provocó el rápido colapso del Gobierno de Hussein, pero abrió un prolongado periodo de violencia, insurgencia y enfrentamientos sectarios que transformó profundamente a Irak.
Las fuerzas estadounidenses permanecieron en el país hasta diciembre de 2011, cuando la Administración de Barack Obama completó una primera retirada militar.
Sin embargo, esa salida no fue definitiva.
Estados Unidos regresó militarmente a Irak en 2014, después de que Estado Islámico conquistara extensos territorios iraquíes y sirios y llegara a controlar ciudades como Mosul.
A solicitud del Gobierno iraquí, Washington encabezó una coalición internacional destinada a combatir a la organización extremista.
Miles de militares estadounidenses regresaron entonces al país para participar en operaciones y brindar entrenamiento, inteligencia y apoyo a las fuerzas iraquíes.
Tras la derrota territorial de Estado Islámico, el papel de las tropas estadounidenses fue modificándose progresivamente.
La misión pasó de las operaciones directas de combate a labores principalmente relacionadas con asesoramiento, capacitación y apoyo a las fuerzas de seguridad de Irak.
Durante los últimos años, la permanencia de los militares estadounidenses también generó tensiones políticas dentro del país.
Partidos y grupos iraquíes cercanos a Irán reclamaron reiteradamente la salida completa de las fuerzas extranjeras, mientras otros sectores consideraban que la cooperación con Washington continuaba siendo necesaria para impedir un resurgimiento de Estado Islámico.
La presencia estadounidense también convirtió sus bases y posiciones militares en objetivos frecuentes de ataques con cohetes y drones atribuidos por Washington a grupos armados respaldados por Irán.
El proceso que desembocó en la salida definitiva avanzó mediante negociaciones entre los gobiernos estadounidense e iraquí.
Washington y Bagdad habían acordado en 2024 un plan para poner fin gradualmente a la misión militar de la coalición internacional liderada por Estados Unidos.
El calendario contemplaba una primera fase de retirada de determinadas instalaciones y una posterior reducción de las fuerzas que todavía permanecían en el país.
La República destacó que el retiro se concreta en momentos de importantes cambios en el equilibrio político y militar de Medio Oriente.
Irak intenta mantener relaciones tanto con Estados Unidos como con Irán, dos países cuya rivalidad ha tenido durante años profundas repercusiones sobre su territorio.
La salida de las tropas no significa, sin embargo, el fin de las relaciones militares entre Washington y Bagdad.
Ambos gobiernos han planteado transformar el vínculo hacia una cooperación bilateral en materia de seguridad, entrenamiento e intercambio de información, aunque sin mantener el despliegue militar estadounidense que caracterizó las últimas décadas.
Tampoco supone una retirada de Estados Unidos de Medio Oriente. Washington conserva fuerzas, instalaciones y capacidades militares en otros países de la región.
El Gobierno iraquí sostiene que sus fuerzas de seguridad se encuentran actualmente en condiciones de asumir las responsabilidades que durante años fueron compartidas con la coalición internacional.
La amenaza de Estado Islámico tampoco ha desaparecido completamente. Aunque perdió el territorio que llegó a controlar, células de la organización continúan operando en determinadas zonas y realizando ataques esporádicos.
Por ello, la cooperación antiterrorista continuará siendo uno de los asuntos centrales de la relación entre Irak y Estados Unidos.
La retirada marca, en cualquier caso, el cierre de una etapa histórica iniciada hace más de 23 años.
Desde la invasión que derrocó a Saddam Hussein hasta la guerra contra Estado Islámico, la presencia estadounidense atravesó distintas administraciones en Washington y diferentes gobiernos en Bagdad.
Con la salida de los últimos militares estadounidenses, Irak comienza una nueva etapa en la que la responsabilidad directa sobre su seguridad recaerá en sus propias fuerzas, mientras Washington redefine una relación que durante más de dos décadas estuvo determinada por su presencia militar sobre el terreno.
Este artículo incluye datos e información recopilada a partir de los reportes originales publicados por las agencias de La República y CNN en Español.
A.U.
