Guerra con Irán cumple seis meses y Trump asegura que “no tiene prisa” por negociar
La guerra de Estados Unidos e Israel contra Irán cumple seis meses. Trump asegura que no tiene prisa por negociar y aumenta la presión económica sobre Teherán.

ESTADOS UNIDOS / IRÁN 28 de agosto de 2026 – La guerra de Estados Unidos e Israel contra Irán alcanza los seis meses sin una salida definitiva, pese a que el presidente Donald Trump había asegurado inicialmente que la operación sería breve. Ahora, mientras Washington busca aumentar la presión económica sobre Teherán y reducir el protagonismo de las acciones militares, el mandatario estadounidense sostiene que no tiene prisa por reanudar las negociaciones.
El aniversario marca un punto significativo para una guerra que Trump presentó inicialmente ante los estadounidenses como una intervención que duraría apenas unas semanas. El conflicto, sin embargo, se ha prolongado mientras Irán continúa resistiendo a los ataques, las sanciones y el bloqueo impulsado por Washington.
Según información publicada por Associated Press, el Gobierno estadounidense comenzó a trasladar parte de su estrategia hacia una mayor presión económica. Washington amenaza con adoptar medidas contra países, empresas y otras entidades que mantengan relaciones comerciales con Teherán, en un intento por aumentar el aislamiento de la República Islámica.
El cambio se produce además mientras Estados Unidos evalúa la reducción de sus reservas de municiones después de varios meses de operaciones. La prolongación de la guerra ha generado preocupación sobre las consecuencias que podría tener para la capacidad militar estadounidense de responder simultáneamente a eventuales crisis en otras regiones.
Trump sostiene que los ataques y el bloqueo han debilitado considerablemente al Gobierno, las Fuerzas Armadas y la economía iraní. Esta semana afirmó que Teherán enfrenta dificultades internas y dejó claro que Washington no está buscando actualmente una reunión con las autoridades de la República Islámica.
South China Morning Post destaca el contraste entre el discurso inicial del mandatario y su posición seis meses después. Trump, que durante años criticó la participación estadounidense en conflictos prolongados en Oriente Medio y prometió mantener al país alejado de nuevas “guerras interminables”, asegura ahora que no tiene prisa por llevar nuevamente a Irán a una mesa de conversaciones.
La guerra también ha representado un elevado costo para Washington. De acuerdo con AP, el conflicto ha supuesto hasta ahora más de 37.500 millones de dólares para Estados Unidos, al tiempo que ha afectado la popularidad de Trump cuando se aproximan las elecciones legislativas de noviembre.
El presidente ha rechazado las comparaciones con las guerras de Irak y Afganistán, argumentando, entre otras diferencias, que las tropas estadounidenses no han desarrollado una invasión terrestre de Irán. En aquellos dos conflictos murieron más de 7.000 militares estadounidenses.
Esta semana Trump volvió a proclamar el éxito de la campaña mediante una publicación en redes sociales con la expresión “Mission Accomplished 2026”. El mensaje recordó inevitablemente la polémica declaración de “misión cumplida” asociada al expresidente George W. Bush en 2003, cuando la guerra de Irak apenas comenzaba y terminaría prolongándose durante casi nueve años.
Los ataques israelíes desarrollados durante las primeras semanas de la guerra golpearon severamente la estructura militar y política iraní. Entre las víctimas estuvo el entonces líder supremo, el ayatolá Ali Jamenei. Funcionarios iraníes calculan, por su parte, que el país ha sufrido unos 270.000 millones de dólares en daños directos e indirectos.
Pese a esas pérdidas, Teherán conserva capacidad para ejercer presión en uno de los puntos estratégicos para el comercio energético mundial: el estrecho de Ormuz. La inseguridad y los ataques han reducido considerablemente el tránsito de embarcaciones por esta ruta.
Trump aseguró que el estrecho se encuentra abierto y señaló que 24 embarcaciones lo habían atravesado durante la jornada anterior. La cifra, sin embargo, está muy por debajo de los aproximadamente 130 barcos diarios que transitaban por esta vía antes del comienzo de la guerra.
En paralelo, continúan los intentos diplomáticos. Qatar y Pakistán mantienen esfuerzos de mediación para buscar una salida al conflicto. El primer ministro catarí, Mohammed bin Abdulrahman Al Thani, viajó a Teherán para abordar una propuesta entre Irán y Omán destinada a incrementar nuevamente el tráfico marítimo por el estrecho de Ormuz.
Washington, sin embargo, no ha mostrado urgencia por recuperar el entendimiento preliminar alcanzado en junio, que pretendía facilitar la reapertura del estrecho e iniciar conversaciones sobre el programa nuclear iraní. Ese acercamiento terminó deteriorándose semanas después, tras nuevos ataques iraníes contra embarcaciones.
De acuerdo con AP, la Casa Blanca considera que el bloqueo naval y la presión económica están afectando seriamente a Teherán. El Gobierno estadounidense busca impedir la salida del petróleo iraní hacia los mercados internacionales mientras permite el paso limitado de cargamentos procedentes de otros países del golfo Pérsico.
El secretario del Tesoro, Scott Bessent, presentó además una campaña denominada “Operación Economic Outcast”, destinada a incrementar la presión sobre los países y entidades que continúen comerciando con Irán. Washington todavía no ha anunciado una aplicación generalizada de sanciones secundarias, aunque advirtió a los socios comerciales de Teherán para que reduzcan sus relaciones económicas.
El Departamento del Tesoro también inició medidas que podrían terminar desconectando a Banque Misr, el segundo banco más grande de Egipto, del sistema financiero estadounidense, al acusarlo de funcionar como una vía de apoyo económico para las autoridades iraníes.
China constituye uno de los principales desafíos de esa estrategia debido a su posición como mayor socio comercial y comprador de petróleo de Irán. Beijing rechazó las amenazas estadounidenses y reiteró su oposición a las sanciones unilaterales impulsadas por Washington.
La efectividad de una estrategia basada fundamentalmente en sanciones continúa siendo motivo de debate. Analistas citados por AP advierten que Irán acumula décadas de experiencia enfrentando restricciones internacionales y ha desarrollado mecanismos alternativos para comercializar petróleo y movilizar recursos mediante redes financieras y marítimas menos transparentes.
Seis meses después del comienzo de la guerra, Estados Unidos intenta aumentar la presión económica sin abandonar su capacidad militar, mientras Irán continúa resistiendo y los mediadores buscan reconstruir una vía diplomática. El escenario contrasta con las previsiones iniciales de Trump sobre un conflicto de corta duración y mantiene abierta la incertidumbre sobre cuánto tiempo más podrá prolongarse el enfrentamiento.
Con información de South China Morning Post y Associated Press.
A.U.
