Ingeniero renuncia a Anthropic y dice que la IA podría causar la extinción humana para 2030
Jacob Coxon renunció a Anthropic y acusó a esa compañía y OpenAI de avanzar irresponsablemente hacia una superinteligencia que podría representar graves riesgos.

Reino Unido, 9 de septiembre de 2026 – Jacob Coxon, un ingeniero británico que trabajó durante los últimos tres años en OpenAI y Anthropic, renunció a esta última compañía tras advertir sobre los riesgos que, en su opinión, representa la acelerada carrera por desarrollar una inteligencia artificial superinteligente.
Según información de EFE, Coxon, de 27 años, aseguró que ambas empresas «no están actuando con responsabilidad» y están «jugando con nuestras vidas».
El ingeniero sostuvo que quienes trabajan directamente en el desarrollo de estos sistemas «creen que podrá matarnos a todos al final de esta década» y advirtió que se estaría subestimando la velocidad con la que avanzan las capacidades de la inteligencia artificial.
Coxon considera que los futuros sistemas podrían superar ampliamente las capacidades humanas, adquirir mayores recursos y desarrollar habilidades avanzadas en diferentes campos. Ante ese escenario, pidió una mayor coordinación entre las compañías y planteó incluso una suspensión temporal de los avances destinados a incrementar las capacidades de los modelos.
The Guardian informó que las preocupaciones de Coxon recibieron respaldo de otros investigadores de Anthropic. Evan Hubinger, responsable del área de alineación de la compañía, afirmó que personalmente calcula en más del 10 % la posibilidad de que la inteligencia artificial provoque la extinción humana durante la próxima década.
Hubinger reconoció además que todavía no existe un plan para resolver completamente el problema de alineación de una eventual superinteligencia, es decir, garantizar que sistemas mucho más capaces continúen actuando de acuerdo con objetivos humanos.
Samuel Marks, otro investigador de Anthropic, también advirtió, a título personal, sobre posibles consecuencias catastróficas derivadas del desarrollo de estos sistemas.
Las afirmaciones han reavivado el debate sobre la velocidad con la que avanza la inteligencia artificial y la necesidad de establecer mayores controles.
Con información de The Guardian Infobae y EFE
A.U.
