Jefe de la Dinastía Alayón del Tren de Aragua muere en Sabaneta: alerta por crimen transnacional
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Corpades insiste en que Medellín enfrenta una expansión real del crimen transnacional.
Antioquia, Colombia, 11 octubre de 2025.- Un operativo conjunto entre la Policía Nacional, la Interpol y las autoridades de Chile terminó con la muerte de Ender Alexis Rojas Montán, de 31 años, señalado cabecilla del Tren de Aragua y líder de la facción “Dinastía Alayón”. El hombre falleció al caer desde el quinto piso de un edificio en el sector de Aves María, en el municipio de Sabaneta, cuando intentaba escapar del allanamiento realizado en su contra.
Rojas Montán era considerado uno de los principales jefes del Tren de Aragua en Chile. Se encontraba prófugo desde 2024, tras obtener su libertad bajo fianza por los delitos de secuestro y asociación ilícita. Sin embargo, la justicia chilena revocó la medida un día después, cuando el procesado ya había huido del país.
De acuerdo con el diario El Colombiano, las autoridades internacionales rastrearon al fugitivo durante un año hasta ubicarlo en el sur del Valle de Aburrá. El operativo se ejecutó hacia las 11:30 de la mañana del jueves 9 de octubre, cuando el equipo policial abrió la puerta con un ariete y descubrió que el hombre se había lanzado al vacío. Falleció de inmediato tras impactar contra un andén del conjunto residencial.
El venezolano había sido capturado anteriormente en Chile y era señalado de participar en el secuestro de una persona en la región de Coquimbo junto a alias Echenique. Pese a su historial criminal, logró ocultarse en Colombia durante varios meses antes de ser ubicado por las autoridades.
Vecinos del edificio afirmaron al diario Q’HUBO que desconocían la presencia de un fugitivo de tal nivel en el sector. Las investigaciones revelaron que Rojas Montán estaba vinculado a redes de tráfico de personas, explotación sexual y homicidios, lo que lo convertía en uno de los hombres más buscados por las agencias internacionales.
Crimen transnacional en El Perú
Informa InSight Crime que, a pesar de ciertas discrepancias entre las autoridades, las fuerzas del orden han logrado identificar al menos cuatro facciones activas y de largo aliento del Tren de Aragua en territorio peruano: Los Gallegos, Los Hijos de Dios, Dinastía Alayón y un grupo conocido como PHS, al que la policía y la Fiscalía se refieren indistintamente como Puros Hermanos Sicarios o Pura Hampa Seria.
Adicionalmente, el fiscal de la región sur de Arequipa ha informado sobre la desarticulación de otras células de esta estructura criminal, entre ellas Las Niñas del Tren, Los Sicarios del Tren y Barbería Relax. A esta lista se suma Guerrilla Pobre, mencionada por el fiscal Ricardo Espinoza como otra facción en operación. Finalmente, un informe policial citó también a una quinta rama llamada “Cota 905”, cuyo nombre alude a un sector popular y violento de Caracas, Venezuela, consolidando el carácter transnacional de esta red delictiva.
La ONG Corpades reiteró que este caso confirma lo que ha venido advirtiendo desde hace años: la presencia real y activa del Tren de Aragua y otras estructuras del crimen transnacional en el Valle de Aburrá. La organización aseguró que mafias como el Tren de Aragua, la mafia albanesa, Los Choneros y La Camorra ya no están de paso por Medellín, sino que han consolidado operaciones permanentes y redes económicas ilícitas.
Según Corpades, durante varios años las autoridades locales minimizaron esta situación. “Esta realidad fue negada especialmente entre 2016 y 2019, cuando se prefirió sostener un discurso político que invisibilizó el avance del crimen transnacional”, señaló la organización.
Frente al hecho ocurrido en Sabaneta, Corpades criticó la falta de contundencia del gobierno departamental. “No se ve al gobernador de Antioquia con la fuerza y el entusiasmo para denunciar la presencia de las mafias internacionales. Su prioridad parece ser culpar al presidente Gustavo Petro, intentando ocultar el fracaso de la política de seguridad departamental”, afirmó la ONG en un comunicado.
La entidad insistió en que reconocer la magnitud del fenómeno criminal es el primer paso para diseñar una política de seguridad urbana realista, basada en evidencias y no en discursos complacientes.
A.U.
