La muerte de ‘Mono Arley’ marca el fin de una era en Itagüí
La banda El Ajizal comenzó a perder poder tras la captura de su líder en 2013, producto de un megaoperativo del Gaula de la Policía Nacional, bajo el mando del general Humberto Guatibonza, cuyo objetivo principal fue liberar al sector del Centro de la Moda de Itagüí de las consta

Con la muerte de ‘Mono Arley’ y la operación Sicilia, la banda enfrenta una crisis interna y externa.
ANTIOQUIA, COLOMBIA (3 FEB 2026) – La comunidad del Valle de Aburrá recuerda a ‘Mono Arley’ como el máximo cabecilla de la banda El Ajizal, una estructura criminal que durante años dominó en el municipio de Itagüí, donde operaba en sectores como El Ajizal, El Progreso y Los Mangos. Este grupo es conocido por su control absoluto sobre economías ilícitas como el microtráfico, la extorsión y el manejo arbitrario de precios en productos de la canasta básica.
La banda El Ajizal comenzó a perder poder tras la captura de su líder en 2013, producto de un megaoperativo del Gaula de la Policía Nacional, bajo el mando del general Humberto Guatibonza, cuyo objetivo principal fue liberar al sector del Centro de la Moda de Itagüí de las constantes extorsiones y violencia. Sin embargo, a pesar de los continuos golpes por parte de las autoridades, el grupo se reorganizó y siguió operando, adaptándose a nuevas tácticas y metodologías para continuar con su control territorial.
El Ajizal: historia de un grupo criminal persistente
El poder de El Ajizal no solo radica en su capacidad de extorsión y control de economías ilegales, sino también en su estructura jerárquica sólida que ha permitido su permanencia en el tiempo. A lo largo de los años, a pesar de la captura de cabecillas como alias ‘Gomelo’ y ‘La Chinga’, el grupo ha utilizado la geografía de las laderas de Itagüí, sumado a su habilidad para reclutar menores, para mantener su capacidad de vigilancia y el control sobre la zona.
Uno de los aspectos más recordados de su accionar es el monopolio de la “canasta familiar criminal”. La banda imponía «vacunas» detalladas que incluían desde el cobro de parqueo en vías públicas hasta multas de hasta $500.000 por riñas domésticas. En el ámbito del transporte, la banda sembró el terror mediante ataques a vehículos de servicio público y asesinatos de conductores que se negaban a pagar las cuotas exigidas. Estos actos eran utilizados como métodos para garantizar su dominio sobre las rutas informales y el transporte en la zona.
La caída de ‘Mono Arley’ y la violencia interna en El Ajizal
En febrero de 2026, la historia de El Ajizal vivió uno de sus momentos más trágicos con el asesinato de ‘Mono Arley’, quien representaba la permanencia y fortaleza del grupo en la región. Su muerte marca el fin de una era para la banda y, junto con operativos masivos como la «Operación Sicilia» —que resultó en la captura de decenas de integrantes—, representa uno de los puntos de inflexión más significativos en la trayectoria delictiva de la organización.
Según reporta El Colombiano, este es el primer asesinato registrado este año en el municipio del sur del Valle de Aburrá, que el año pasado registró 11 casos, la cifra más baja en su historia. De esos 11 casos, siete estuvieron vinculados con situaciones de intolerancia.
El impacto de la muerte de ‘Mono Arley’ se extiende más allá de las fronteras de la banda, ya que, si bien el grupo ha sido debilitado por la constante presión de las autoridades, sus métodos y su control sobre sectores del municipio aún persisten. Las autoridades locales y nacionales mantienen un seguimiento exhaustivo del grupo, que ahora enfrenta mayores dificultades para operar de forma visible. Esto ha llevado a sus miembros a recurrir a tácticas más discretas, como el uso de viviendas civiles para ocultar armas y estupefacientes.
Según reporta el medio Alerta Paisa
A.U.
La información contenida en este artículo de prensa corresponde a la narración de los hechos noticiosos objetivos, suministrados por los funcionarios encargados de adelantar las investigaciones penales al interior de la Policía Nacional y la Fiscalía General de la Nación. Para el momento de la divulgación de este comunicado, la situación jurídica de la(s) persona(s) relacionada(s) se encuentra pendiente de resolver por la autoridad judicial competente, siempre bajo los preceptos de la presunción de inocencia, consagrados en el artículo 29 de la Constitución Política y el artículo 7º de la Ley 906 de 2004.
