La peligrosa mezcla de fármacos veterinarios y otras sustancias en el ‘tuci brutal’ de Medellín
La ketamina, un anestésico utilizado en medicina veterinaria, se ha vuelto un componente clave en la producción de tusi, ya que es más económica y, en su presentación veterinaria, más concentrada que la de uso humano.

El consumo de tusi está siempre adulterado, lo que puede generar psicosis, sobredosis y daños físicos graves.
Antioquia, Colombia, febrero 5 de 2026. – El consumo de tuci brutal, una droga conocida por sus efectos psicodélicos y alucinógenos, ha aumentado en Medellín. Los traficantes han comenzado a utilizar una mezcla peligrosa de sustancias, incluyendo fármacos veterinarios, con el objetivo de hacerla más potente y rentable. Según el toxicólogo clínico Hugo Gallego Rojas, esta mezcla no solo intensifica los efectos de la droga, sino que también incrementa el riesgo para quienes la consumen.
Una de las sustancias clave en la producción de tuci es la ketamina, un anestésico utilizado en medicina veterinaria. Esta sustancia se ha vuelto popular debido a que es más económica y, en su presentación veterinaria, más concentrada que la de uso humano. Además de la ketamina, se suman otras sustancias como anfetaminas, metanfetaminas, LSD, clonazepam y cocaína, con el fin de alterar la composición original y hacerlo más atractivo para el consumidor.
Diversidad de colores y efectos del tuci brutal adulterado
Una de las particularidades del tuci adulterado es que ya no se limita al característico color rosado, sino que ahora circula en diversas tonalidades, como amarillo, morado y verde. Los traficantes promocionan estas variantes como si tuvieran «bondades» o «mejoras», asegurando que algunos de estos tusi duran más o intensifican las sensaciones. Sin embargo, el toxicólogo advierte que estas mezclas pueden causar toxicidades graves.
Consecuencias físicas y mentales graves
El consumo de tuci adulterado tiene consecuencias devastadoras para la salud. Desde un punto de vista físico, puede provocar daño renal agudo, arritmias cardíacas, infartos y accidentes cerebrovasculares. Además, el sistema nervioso central se ve gravemente afectado, lo que puede generar psicosis agudas, alucinaciones, paranoia y despersonalización.
Los efectos del tuci adulterado pueden ser especialmente peligrosos para personas sin antecedentes psiquiátricos. “Una sobredosis o una mezcla muy potente puede desencadenar psicosis grave en alguien que nunca ha tenido una enfermedad mental”, advirtió el toxicólogo Gallego. Los casos de sobredosis son comunes en fiestas y rumbas, donde los consumidores pierden la cuenta de cuánto han ingerido, lo que puede llevar a la muerte.
El auge del consumo y la producción artesanal
El consumo de tuci se ha convertido en un símbolo de estatus en ciertos círculos sociales, especialmente en conciertos y eventos masivos. Tras el cierre de laboratorios clandestinos, el tuci ya no se vende en pastillas, sino en polvo. Cada grupo de traficantes produce su propia mezcla de manera artesanal, sin ningún tipo de control, lo que aumenta los riesgos asociados con el consumo de esta droga.
Diversidad de colores y efectos del tuci adulteradoUna de las particularidades del tuci adulterado es que ya no solo tiene el característico color rosado, sino que ahora circula en varias tonalidades, como amarillo, morado y verde. Los traficantes promocionan estas variantes como si tuvieran «bondades» o «mejoras», asegurando que algunos de estos tusi duran más o intensifican las sensaciones. Sin embargo, el toxicólogo Gallego advierte que estas mezclas pueden causar toxicidades graves. «Les dicen: este dura más, este lo eleva más, este lo hace más feliz. Pero en realidad están vendiendo combinaciones que pueden generar efectos muy peligrosos», comentó Gallego.
El crecimiento del fenómeno del tuci brutal
El fenómeno del tuci brutal ha crecido considerablemente en Medellín, extendiéndose desde barrios de estratos altos hasta todas las comunas de la ciudad. Un ejemplo de su prevalencia se dio durante el concierto de Bad Bunny, donde se encontraron grandes cantidades de tuci en bolsitas, lo que evidencia la presencia de esta droga en la vida nocturna de la ciudad. Este aumento en el consumo ha generado preocupación entre las autoridades y la comunidad.
Acceso y precio de la droga
El precio del tusi también ha influido en su creciente consumo. Un gramo de tuci de «buena calidad» puede costar entre $90.000 y $120.000, pero los traficantes han comenzado a vender dosis fraccionadas de entre $10.000 y $20.000, facilitando el acceso a personas con menor poder adquisitivo. Esta accesibilidad ha provocado un aumento en el consumo, que ahora afecta a una población más diversa, desde jóvenes hasta adultos.
Impacto en redes sociales y menores de edad
Las redes sociales, especialmente plataformas como TikTok, han jugado un papel importante en la normalización del consumo de tuci. En estas plataformas, se difunden retos virales que promueven la competencia de «quién aguanta más», lo que ha atraído incluso a menores de edad. Padres de familia han denunciado que niños de tan solo 12 o 13 años muestran cómo consumen tuci en videos de TikTok, lo que aumenta el riesgo de que más jóvenes se expongan a esta peligrosa práctica.
Riesgos y recomendaciones
Ante el creciente consumo de tuci, las autoridades alertan sobre los riesgos asociados con esta droga. Recomiendan informarse sobre sus efectos a través de plataformas como el Observatorio de Drogas de Colombia y el Ministerio de Salud, entre otros, con el fin de crear conciencia sobre los peligros que conlleva el consumo de sustancias como el «Tuci brutal».
Con información de El Colombiano.
A.U.
La información contenida en este artículo de prensa corresponde a la narración de los hechos noticiosos objetivos, suministrados por los funcionarios encargados de adelantar las investigaciones penales al interior de la Policía Nacional y la Fiscalía General de la Nación. Para el momento de la divulgación de este comunicado, la situación jurídica de la(s) persona(s) relacionada(s) se encuentra pendiente de resolver por la autoridad judicial competente, siempre bajo los preceptos de la presunción de inocencia, consagrados en el artículo 29 de la Constitución Política y el artículo 7º de la Ley 906 de 2004.
