Lardi Brewing: la cervecería bellanita que fue reconocida como la mejor de Colombia
Antes de que hubiera lúpulo, hubo un taller. En la zona de talleres de Bello, cerca a la estación del tren, el padre de los hermanos Palacio pasó años con las manos metidas en motores y herramientas.

Bello, julio 9 de 2026
Antes de que hubiera lúpulo, hubo un taller. En la zona de talleres de Bello, cerca a la estación del tren, el padre de los hermanos Palacio pasó años con las manos metidas en motores y herramientas.
Esa cercanía con el oficio, con el hacer las cosas bien así nadie lo estuviera mirando, terminó sembrando algo que ninguno imaginó entonces: una cervecería. «Somos amantes de Bello, queremos nuestro municipio y queremos que la gente entienda que en Bello también se puede emprender», cuenta Juan David Palacio, director técnico de Lardi Brewing: la cervecería artesanal de la ciudad.
La historia arrancó en plena pandemia, cuando el encierro obligó a muchas familias a mirar hacia adentro.
Los hermanos Palacio, criados, nacidos y estudiados en Bello, decidieron convertir ese tiempo detenido en un proyecto: fermentar cerveza artesanal en el norte del Valle de Aburrá.
Lo que empezó como un experimento casero hoy es una fábrica que parece, más que una planta de producción, un rincón para teletransportarse a los sabores del mundo. «Aquí no solo se fermenta cerveza, se fermenta orgullo», repite Palacio.
Ese orgullo tiene, detrás, una obsesión menos visible: la ciencia. Para Palacio, hablar de calidad no es un eslogan, sino un compromiso técnico que empieza por la estabilidad del producto. «La definición de calidad, en términos textuales, es la estabilidad del producto: que los clientes siempre estén recibiendo el mismo producto, indiferente de los cambios que puedan tener tanto las materias primas como el personal y el proceso», explica. A eso se suma la inocuidad, es decir, reducir al mínimo cualquier riesgo de contaminación física, química o microbiológica.
Por eso, en Lardi conviven un microscopio para control microbiológico, pruebas de estabilidad acelerada que simulan meses de vida útil de la cerveza en cuestión de días, envíos periódicos de muestras de producto, agua y superficies a laboratorio, y el acompañamiento del Invima y la Secretaría de Salud, que según cuenta Palacio siempre les ha entregado conceptos favorables. «Nosotros como productores de cerveza no nos quedamos simplemente en lo que exige la norma, sino que queremos ir siempre más allá», asegura.
Su recomendación para cualquier negocio de alimentos o bebidas en la ciudad es simple y contundente: «El producto que usted le está vendiendo al consumidor promedio es el mismo producto que usted le está dando a su familia».


Reconocimientos
Esa disciplina se refleja en las alacenas de trofeos. Lardi ha ganado medallas en México, Ecuador, Perú, Guatemala y, este año, dos preseas de oro en Chile: una para su Pura Vida, un estilo alemán tradicional que Palacio describe como «bastante delicada, que requiere mucho control», y otra para una cerveza de fermentación mixta de su programa de barricas.
Esa misma receta acaba de repetir triunfo en Bogotá, donde Lardi Brewing fue elegida, por segunda vez, Mejor Cervecería Colombiana y también Mejor Cervecería de Antioquia en la Copa de las Alturas 2026, con cinco medallas en total, entre ellas oro para La Niña y para Brett Heavy. «Cada medalla representa horas de trabajo, errores, aprendizajes, pasión y muchísimo amor por este oficio», comparte su fundador.
Pero Lardi no es solo tanques y barricas. El espacio, ubicado en la calle 37 # 52-37, a unos pasos de la Parroquia San José Obrero, en el barrio Obrero, también se presta para exposiciones artísticas, música en vivo, cuenteros y stand-up comedy. «La gente puede venir en un día de estrés o en un día cualquiera y sentarse a disfrutar, a cambiar un poco su rutina», dice Palacio.
Ciencia, pasión y arte, hecha con manos y con alma bellanita.
De cara a las Fiestas del Cerro Quitasol, esa combinación —oficio riguroso y espacio abierto— es también una invitación. Bello recibirá en estos días a propios y visitantes, y en el norte del Valle de Aburrá hay cervecerías, como Lardi, que llevan años demostrando que calidad y orgullo bellanita pueden ir de la mano.
Al final, como recuerda Palacio, la responsabilidad también es de quien consume: elegir bien, y saber dónde. Porque, dice con la satisfacción de quien ha visto crecer un sueño familiar hasta los podios internacionales, estos reconocimientos «no solamente hablan de la calidad de nuestro producto, sino de que Bello puede sacar la cara por el país».
Y esa, tal vez, sea la mejor postal que Bello puede ofrecerle a quien lo visite estos días: una ciudad que también sabe hacer las cosas bien.
