Marranos petristas
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Cómo los estigmas reemplazan el pensamiento crítico en Colombia
Como preámbulo quiero dejar claro que, en concepto de muchos académicos y el cual comparto, no puede hablarse de “petrismo”, “santismo”, “uribismo”, entre otros, por no considerarse en sentido estricto corrientes ideológicas. Pasando al tema central, quisiera referirme a un comentario que circula en redes sociales y en el cual se hace referencia a un lapsus del presidente Gustavo Petro en su visita a Japón en donde por manifestar que se habían vendido 10 millones de kilos de lechona, terminó afirmando que eran 10 millones de toneladas de dicho producto; pero sobre ello tampoco profundizaré en el presente por considerar que son errores comunes, más aún en personas de una actividad tan intensa.
Frente al tema central, quisiera referirme a la expresión “Marranos petristas” utilizada en el referido comentario, la cual no es sólo una manera de trivializar el debate, sino que a la vez genera en algunas mentes enfermizas de odio (valga la pena aclarar que dichos comportamientos se observan en todas las vertientes políticas que hoy se visualizan en la arena política colombiana, incluso en el inexistente centro) la posibilidad de deshumanizar al contrario, cosificarlo, minimizarlo, invisibilizarlo, e incluso con ello, autorizarse moralmente para eliminarlo físicamente. Parecería exagerada la interpretación, pero históricamente existen multiplicidad de ejemplos de como se induce al exterminio del contrario a partir de menguar su dignidad de ser humano, incluso en la actualidad el fascismo se vanagloria de la posibilidad de exterminar un pueblo entero ante la mirada cómplice de gran parte de la, humanidad?
Colombia no se escapa de dichas posturas fascistas, como ejemplos significativos, para resaltar solo unos pocos, hoy en la arena política y social vienen ganando relevancia sujetos como: un empresario, salido de la lámpara mágica de la perversión, cuya única propuesta es, en sus propios términos “plomo para todo el mundo”, si sale a protestar “plomo”, si es ladrón “plomo”, si es corrupto “plomo”, la ley del Talión se queda corta, aunque valdría la pena recordarle que según su propuesta, para el asesino “plomo”; lo más preocupante es que incluso en eventos empresariales has sido ampliamente alabadas sus intervenciones. Igualmente, existe un precandidato autonombrado “ilustre jurista” cuya propuesta es “destripar la izquierda”; así mismo una afamada humorista, cuyo cónyuge se vio involucrado en el escándalo conocido como la “narco avioneta”, expresa sin ambages, que para 2026 “hay que acabar la plaga”.
De otro lado y retomando la lamentable trivialización del debate, es necesario resaltar que si se quiere profundizar en discusiones ideológicas en Colombia, los contradictores políticos del presidente deberían orientar sus objeciones hacia las posturas filosóficas y económicas del mismo, debatir y rebatir las referencias que realiza constantemente de Heráclito, Parménides, Sócrates, Platón, Aristóteles, Rousseau, Marx, Hegel, Nietzsche, Lévinas, Foucault, Adam Smith, Keynes, John Rawls, Amartya Sen, Joseph Stiglitz, Mariana Mazzucato, entre otros.
Por último, vale la pena recordar que entre esos “Marranos petristas” existe un alto número de seres humanos, que no somos delincuentes, vagos, ni terroristas, de pronto no tan inteligentes, ni tan preparados académicamente como pululan en la derecha colombiana, pero sí extremadamente humanistas, incorregiblemente sensibles, dignos hasta los tuétanos, que nos duele incluso la muerte del “criminal”, convencidos de profundizar en el reconocimiento de la “otredad” por encima de la “mismidad”, que consideramos que no todo es blanco o negro, que hay oscuridad en la luz y luz en la oscuridad, que la maldad y la bondad son relativas. Al respecto, permítaseme para terminar un aforismo de mi autoría que reza: “La bondad y la maldad se fueron de carnavales y entre parada y parada, confundieron sus disfraces”
Maveza
