Más de 1.300 sismos sacuden Chocó tras el terremoto de magnitud 7,4: esto explica el SGC
Más de 1.300 sismos se han registrado en Chocó tras el terremoto de magnitud 7,4. El SGC explica por qué son réplicas y no un enjambre sísmico.

CHOCÓ, COLOMBIA 3 de septiembre de 2026 – CHOCÓ, COLOMBIA 3 de septiembre de 2026 – Más de 1.340 sismos han sido registrados en Chocó después del terremoto de magnitud 7,4 ocurrido el pasado 10 de agosto, una intensa actividad que continúa siendo monitoreada por el Servicio Geológico Colombiano (SGC) y que ha generado inquietud entre habitantes de la región.
El movimiento principal se produjo a las 3:28 de la mañana, con epicentro en el municipio de Unguía, en el norte del departamento. Desde entonces, los instrumentos de monitoreo han detectado centenares de eventos sísmicos de diferentes magnitudes.
Según información publicada por Crónica del Quindío, el Servicio Geológico Colombiano contabilizaba más de 1.340 sismos asociados a esta secuencia, una cifra que evidencia la intensa actividad registrada después del terremoto principal.
La mayoría de estos movimientos ha sido de baja magnitud y muchos únicamente han podido ser detectados por los instrumentos de la red de monitoreo. Sin embargo, algunos han alcanzado suficiente intensidad para ser percibidos nuevamente por la población.
Infobae Colombia explicó, con base en información del SGC, que después de un terremoto fuerte es normal que se produzcan numerosos movimientos mientras las estructuras geológicas involucradas continúan ajustándose. La frecuencia y magnitud de estos eventos suelen disminuir progresivamente con el paso del tiempo.
La elevada cantidad de sismos también ha generado interrogantes sobre si Chocó atraviesa un denominado “enjambre sísmico”. El SGC ha explicado las características de este tipo de fenómenos y las diferencias que existen frente a las secuencias asociadas con un terremoto principal.
En términos generales, un enjambre sísmico corresponde a una concentración de numerosos movimientos en un área y periodo determinados sin que exista necesariamente un terremoto principal claramente dominante. En este caso, la actividad comenzó después del evento de magnitud 7,4 del 10 de agosto.
El comportamiento posterior al terremoto se mantiene bajo análisis científico debido a la complejidad tectónica del noroccidente colombiano, una región en la que interactúan diferentes estructuras geológicas.
De acuerdo con Crónica del Quindío, especialistas del SGC han insistido en que la ocurrencia de numerosos sismos no permite establecer que se aproxima otro terremoto de gran magnitud. La ciencia no dispone actualmente de un método que permita determinar con exactitud el lugar, la fecha y la magnitud de un futuro terremoto.
Este punto resulta especialmente importante ante la circulación de interpretaciones y mensajes en redes sociales que pueden generar alarma entre la población. El seguimiento instrumental permite conocer la evolución de la actividad, pero no predecir con precisión la ocurrencia de un nuevo gran evento.
Chocó forma parte de una de las regiones sísmicamente más complejas de Colombia. Su ubicación en el noroccidente del país está relacionada con la interacción de diferentes placas y sistemas de fallas, una configuración que produce una actividad geológica permanente.
El terremoto del 10 de agosto tuvo además consecuencias que trascendieron ampliamente al departamento. El movimiento fue percibido en diferentes regiones del territorio colombiano y provocó graves afectaciones, lo que dio paso a una respuesta institucional de alcance nacional.
El SGC continúa realizando un seguimiento permanente de la secuencia sísmica, utilizando los datos obtenidos para analizar la distribución de los eventos y comprender cómo evolucionan las estructuras geológicas después de la liberación de energía producida por el terremoto principal.
Los especialistas también recuerdan que una gran cantidad de sismos registrados instrumentalmente no significa que todos representen un riesgo equivalente. Muchos tienen magnitudes pequeñas y no llegan a ser percibidos en superficie.
El acumulado superior a 1.340 movimientos permite, además, obtener información científica sobre el comportamiento del subsuelo en la zona afectada y sobre la manera en que se redistribuyen las tensiones después de un terremoto de gran magnitud.
Las autoridades mantienen el monitoreo mientras continúa la actividad sísmica y recomiendan a la ciudadanía consultar los canales oficiales del Servicio Geológico Colombiano para conocer los reportes actualizados.
Aunque resulta imposible determinar exactamente cuánto tiempo continuará esta secuencia o anticipar la ocurrencia de futuros terremotos, el registro de más de 1.340 movimientos confirma que la región permanece geológicamente activa después del fuerte sismo del 10 de agosto.
Con información de Infobae Colombia y Crónica del Quindío.
A.U.
