La ONU acusa de crímenes de guerra a EE.UU. en Irán y de crímenes de lesa humanidad al régimen iraní
Una misión de la ONU encontró motivos razonables para creer que EE. UU. cometió crímenes de guerra en Irán y documentó crímenes de lesa humanidad de Teherán.

Ginebra, 17 de septiembre de 2026 – La Misión de Investigación de Naciones Unidas para Irán aseguró que existen “motivos razonables” para creer que Estados Unidos cometió crímenes de guerra durante dos bombardeos ejecutados al comienzo de la guerra contra territorio iraní. El organismo también concluyó que graves violaciones cometidas por las autoridades de Irán durante la represión de las protestas constituyen crímenes de lesa humanidad.
Según información publicada por EFE, las conclusiones aparecen en un informe de 18 páginas que será presentado ante el Consejo de Derechos Humanos de Naciones Unidas y que examina tanto las acciones militares estadounidenses como la actuación de las autoridades iraníes.
La misión centra sus señalamientos contra Estados Unidos en dos bombardeos realizados el 28 de febrero, primer día de la ofensiva: uno contra una escuela en Minab y otro sobre una zona residencial de Lamerd, ambas localidades situadas en el sur de Irán.
El ataque contra la escuela de Minab dejó más de 150 personas muertas, entre ellas unos 120 menores.
Según la misión, Estados Unidos “cometió el crimen de guerra de lanzar un ataque indiscriminado con muerte y lesiones a civiles o daños a bienes de carácter civil”.
El organismo sostuvo además que las fuerzas estadounidenses actuaron “deliberadamente” y con conocimiento de que existía un riesgo considerable de afectar bienes de carácter civil.
El segundo episodio examinado corresponde al bombardeo de Lamerd, donde fueron alcanzados un centro deportivo, una escuela primaria cercana y edificios residenciales. Al menos 22 personas murieron.
En ese ataque fue utilizado un misil PrSM que dispersó aproximadamente 180.000 fragmentos de tungsteno sobre una extensa superficie.
De acuerdo con las conclusiones de la misión, por las condiciones en las que fue empleado, el armamento no podía dirigirse específicamente contra un objetivo militar ni limitar adecuadamente sus efectos sobre la población civil, como establece el derecho internacional humanitario.
El informe también contiene graves conclusiones sobre la represión de las autoridades iraníes antes del comienzo de la guerra.
La misión determinó que numerosas violaciones de derechos humanos durante las protestas de finales de 2025 y comienzos de 2026 constituyen crímenes de lesa humanidad, entre ellos asesinato, encarcelamiento, tortura y otros actos inhumanos contra la población civil.
Según el documento, las fuerzas de seguridad iraníes “utilizaron fuerza letal para matar y herir a manifestantes y transeúntes, incluidos niños”.
La misión calificó la represión como una escalada sin precedentes frente a anteriores campañas represivas en el país y documentó un uso generalizado de fuerza letal, asesinatos, personas heridas y detenciones masivas.
Aunque el informe no establece una cifra definitiva de víctimas de las protestas, determinó que al menos 221 menores murieron durante la represión.
También documentó actuaciones de las fuerzas de seguridad dentro de hospitales, donde pacientes, trabajadores sanitarios y familiares fueron sometidos a fuerza innecesaria, detenciones arbitrarias y hostigamiento. Las autoridades iraníes también habrían obstaculizado el acceso de manifestantes heridos a servicios sanitarios esenciales y tratamientos urgentes.
Las cifras sobre la magnitud total de la represión presentan diferencias. Las autoridades iraníes sostienen que 3.117 personas murieron durante el 8 y 9 de enero, mientras la organización opositora Human Rights Activists News Agency (HRANA), con sede en Estados Unidos, eleva el balance a más de 7.000.
La misión también advirtió sobre un incremento en la aplicación de la pena de muerte contra participantes en las manifestaciones. Entre marzo y agosto, al menos 29 hombres fueron ejecutados después de juicios acelerados relacionados con las protestas, mientras otras 70 personas estarían en riesgo de ejecución.
El informe concluye que los civiles iraníes permanecen atrapados entre las graves violaciones de derechos humanos cometidas por las propias autoridades del país y las consecuencias del conflicto armado con Estados Unidos e Israel.
La misión pidió tanto a Irán como a Estados Unidos poner fin a las violaciones documentadas, establecer garantías para evitar su repetición y proporcionar reparaciones a las víctimas y al Estado perjudicado.
Con información de EFE
A.U.
