Un romance en Tinder desata alerta de espionaje ruso en una base estratégica de la OTAN
Un oficial español perdió su acreditación de seguridad en la OTAN tras mantener una relación con una mujer de origen ruso que conoció mediante Tinder.

ESPAÑA / REINO UNIDO 14 de septiembre de 2026 – Una relación sentimental iniciada a través de Tinder terminó provocando una alerta de seguridad en la OTAN después de que un alto oficial de la Armada española destinado en Reino Unido mantuviera un vínculo con una mujer nacida en Rusia sobre la que surgieron sospechas de posibles conexiones con los servicios de inteligencia de Moscú.
El militar, cuya identidad no ha sido revelada públicamente, estaba destinado en el Mando Marítimo Aliado (MARCOM) de la OTAN, ubicado en Northwood, al noroeste de Londres. Se trata de un centro estratégico desde el que la Alianza supervisa, entre otras actividades, los movimientos de submarinos y buques de guerra rusos.
Según informó Euronews, el oficial conoció a finales de 2024 a Janina White, una mujer de 49 años con nacionalidad británica y polaca, nacida en la antigua Unión Soviética. La relación avanzó rápidamente y terminó despertando preocupaciones entre los responsables de seguridad de la organización.
White llegó a ingresar en diciembre de 2024 a las instalaciones de Northwood como invitada del militar durante una celebración navideña. Posteriormente también lo acompañó durante un viaje a unas instalaciones de la OTAN en Oeiras, Portugal.
Durante la primera mitad de 2025 surgieron preocupaciones de seguridad alrededor de la relación. Los servicios correspondientes de la OTAN y las autoridades españolas abrieron investigaciones para determinar si existía algún riesgo relacionado con el acceso del oficial a información sensible.
Como consecuencia del procedimiento, el militar perdió su pase de acceso a Northwood y su acreditación de seguridad. Finalmente, las autoridades españolas dieron por terminado su destino en el Mando Marítimo Aliado y el oficial regresó a España.
De acuerdo con HuffPost, las sospechas se concentraron en la posibilidad de que White tuviera algún vínculo con el espionaje ruso. Sin embargo, la mujer ha rechazado categóricamente esa acusación y sostiene que nunca obtuvo información confidencial a través de su relación con el oficial español.
Hasta el momento, no se ha demostrado públicamente que White trabajara para los servicios secretos rusos. Tampoco existen pruebas conocidas de que el militar español le entregara documentos clasificados o información secreta de la OTAN.
White sostiene que durante la relación existía una regla clara según la cual no hablaban en casa sobre el trabajo del oficial. También ha alegado que las sospechas surgieron fundamentalmente por su origen y considera que fue víctima de discriminación.
La mujer reconoció, no obstante, que durante un viaje reciente a San Petersburgo para visitar a su padre enfermo fue contactada por un hombre al que identificó como integrante del Servicio Federal de Seguridad ruso (FSB). Según su relato, este le preguntó por la investigación de seguridad y por su relación con el militar español.
El caso adquirió especial relevancia debido a las funciones desarrolladas en Northwood. Desde este centro, la OTAN mantiene vigilancia sobre actividades navales rusas, incluida la operación de submarinos, buques militares y embarcaciones vinculadas con la denominada “flota fantasma” utilizada para transportar hidrocarburos rusos sometidos a sanciones.
White emprendió además acciones legales contra el Ministerio de Defensa británico al considerar que fue catalogada injustamente como un riesgo para la seguridad. Su objetivo es conocer las razones que llevaron a las autoridades a adoptar esa consideración y conseguir que sea revocada.
El episodio ha vuelto a poner sobre la mesa los riesgos de seguridad que pueden surgir de las relaciones personales de funcionarios y militares con acceso a información sensible, especialmente cuando desempeñan funciones vinculadas con inteligencia, defensa o seguimiento de potencias extranjeras.
La OTAN no ha divulgado detalles sobre información eventualmente comprometida y, con los elementos conocidos hasta ahora, no existe evidencia pública que permita concluir que se produjo una filtración de secretos militares. El caso se mantiene, por tanto, como un incidente de seguridad derivado de las sospechas generadas alrededor de la relación y no como un episodio de espionaje demostrado.
Con información de Euronews y HuffPost.
A.U.
