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Renée Richards, la tenista trans que desafió al US Open, dice que hoy piensa diferente

Casi medio siglo después de protagonizar una histórica batalla judicial que le permitió competir como mujer trans en el tenis femenino de Estados Unidos, Renée Richards sostiene ahora una posición distinta frente a la participación de atletas trans en las categorías femeninas.

Laura P 4 min de lectura
Renée Richards, la tenista trans que desafió al US Open, dice que hoy piensa diferente

EE.UU. 19 de agosto de 2026 – Casi medio siglo después de protagonizar una histórica batalla judicial que le permitió competir como mujer trans en el tenis femenino de Estados Unidos, Renée Richards sostiene ahora una posición distinta frente a la participación de atletas trans en las categorías femeninas.

Richards, reconocida oftalmóloga y destacada tenista amateur antes de ingresar al circuito profesional femenino, acudió a los tribunales en 1977 para reclamar su derecho a participar en el Abierto de Estados Unidos. La disputa terminó convirtiéndola en una figura histórica dentro del deporte y de la lucha por los derechos de las personas trans.

Según información publicada por CNN en Español, Richards había participado para entonces en diferentes competencias locales y nacionales y contaba con el respaldo de Billie Jean King, una de las figuras más importantes de la historia del tenis femenino.

Sin embargo, su presencia generó resistencia dentro del circuito. Algunos torneos le permitieron competir, mientras varias rivales optaron por retirarse en señal de protesta. Otros campeonatos modificaron sus decisiones y terminaron excluyéndola. En el caso del US Open, inicialmente no se le permitió participar.

La controversia llegó a los tribunales y un juez determinó que la exclusión de Richards violaba la Ley de Derechos Humanos del estado de Nueva York, lo que abrió el camino para que disputara el US Open de 1977.

En individuales fue eliminada durante la primera ronda de aquella edición, pero alcanzó la final del torneo de dobles femenino junto a Betty Ann Stuart. Posteriormente continuó compitiendo profesionalmente hasta retirarse en 1981, cuando tenía 47 años.

Décadas después de aquel episodio, Richards, actualmente de 92 años, mantiene su defensa de los derechos de las personas trans, pero asegura que su posición frente al deporte competitivo cambió.

En una entrevista divulgada por CNN, la extenista afirmó que considera que haber atravesado la pubertad masculina puede producir determinadas ventajas físicas en una competencia deportiva femenina. Richards fundamentó esa posición en su propia experiencia, aunque se trata de su valoración personal dentro de un debate científico, deportivo y político que continúa generando posiciones enfrentadas.

La exjugadora señaló que durante sus primeros años en el circuito consideraba que la diferencia de edad frente a rivales mucho más jóvenes compensaba cualquier eventual ventaja física. Compitió, entre otras figuras, contra Chris Evert, Martina Navratilova y Tracy Austin.

Sin embargo, Richards sitúa el punto de inflexión de su pensamiento en un partido disputado en 1979.

Ese año participó en un campeonato femenino para mayores de 35 años en Flushing Meadows y derrotó en la final a Nancy Richey, integrante del Salón de la Fama del tenis y campeona de Roland Garros. Tras aquel encuentro, según explicó, comenzó a considerar que los diez años de diferencia que tenía con Richey no eran suficientes para equilibrar la competencia.

Richards sostiene que esa experiencia la llevó progresivamente a reconsiderar la posición que había defendido durante su propia carrera.

Al ser interrogada sobre por qué luchó por competir como mujer y ahora no extiende esa misma posición a las atletas trans actuales, calificó su decisión de aquella época como “egoísta”, al considerar que entonces estaba concentrada principalmente en conseguir aquello que le permitiera sentirse realizada personalmente.

La extenista, no obstante, establece una clara distinción entre su posición sobre el deporte y los derechos de las personas trans en otros espacios de la sociedad.

Durante la entrevista rechazó los argumentos que presentan a las mujeres trans como una amenaza en baños o vestuarios femeninos y aseguró que ese tipo de discusiones han sido utilizadas para alimentar el rechazo hacia las personas trans. También manifestó que la identidad de una persona trans debe ser respetada.

Su historia volvió a cobrar relevancia con la publicación de la biografía Finding Renée Richards: The Groundbreaking Story of Tennis’s Trans Pioneer, escrita por la periodista deportiva Julie Kliegman.

Acorde con la información publicada por CNN en Español, Kliegman considera que la trayectoria de Richards refleja tanto los avances como las contradicciones que han acompañado durante décadas la discusión alrededor de las personas trans y el deporte.

La autora plantea una interpretación diferente a la de Richards sobre el actual debate deportivo. Mientras la extenista intenta separar la discusión sobre la participación en categorías femeninas de otros derechos de las personas trans, Kliegman considera que ambas cuestiones forman parte de una controversia política más amplia.

Richards también recordó las dificultades personales que experimentó durante su vida y pidió que la sociedad evite convertir el debate deportivo en una descalificación general contra las personas trans.

Su historia ocupa un lugar singular dentro del tenis: pasó de desafiar judicialmente una prohibición que le impedía competir en el US Open femenino a cuestionar, décadas más tarde, la posición que ella misma defendió.

La discusión continúa abierta. En el caso de Richards, su postura actual combina dos posiciones que ella considera compatibles: la defensa de los derechos y la dignidad de las personas trans y, al mismo tiempo, su oposición a que mujeres trans que atravesaron la pubertad masculina participen en determinadas categorías deportivas femeninas.

Con información de CNN en Español

A.U.

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