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Devastadora riada en Nepal y el Tíbet deja cientos de muertos y cerca de 1.500 desaparecidos

Nepal elevó a 359 los muertos por la devastadora riada mientras cientos de personas siguen desaparecidas. La catástrofe también golpeó el Tíbet.

Laura P 4 min de lectura
Devastadora riada en Nepal y el Tíbet deja cientos de muertos y cerca de 1.500 desaparecidos

NEPAL / TÍBET 27 de agosto de 2026 –NEPAL / TÍBET 27 de agosto de 2026 – Las operaciones de búsqueda y rescate continúan en Nepal y la región china del Tíbet después de las devastadoras riadas y deslizamientos que arrasaron comunidades, destruyeron infraestructura y dejaron cientos de muertos y cerca de 1.500 personas desaparecidas o sin localizar. El balance continúa cambiando conforme los organismos de emergencia consiguen llegar a las zonas más afectadas.

Según información publicada por France 24, la emergencia golpeó especialmente el distrito de Rasuwa, en Nepal, y sectores fronterizos del Tíbet, donde una enorme corriente de agua, lodo, rocas y escombros descendió por los valles y destruyó viviendas, hoteles, carreteras y puentes.

Los primeros balances aumentaron rápidamente durante las horas posteriores al desastre. En Nepal, las autoridades fueron elevando progresivamente las cifras a medida que recuperaban cuerpos y establecían contacto con comunidades que habían quedado aisladas.

La actualización más reciente elevó a 359 el número de fallecidos en Nepal, mientras más de 900 personas permanecían desaparecidas o incomunicadas. Las autoridades también informaron del rescate de 445 personas con vida, entre ellas 27 extranjeros, en medio de un amplio operativo desplegado en las regiones golpeadas.

En el lado chino de la frontera, las autoridades reportaron tres fallecidos y 558 desaparecidos en el Tíbet, principalmente en el condado de Gyirong. Las cifras, sumadas a las de Nepal, muestran la magnitud de una emergencia cuyo balance todavía permanece abierto.

De acuerdo con información publicada por BBC, entre los desaparecidos hay numerosos extranjeros que se encontraban en esta región del Himalaya cuando ocurrió la catástrofe. La presencia de turistas y viajeros ha llevado a diferentes gobiernos a intentar establecer el paradero de sus ciudadanos mientras avanzan las labores de rescate.

La destrucción de las vías de comunicación constituye uno de los principales obstáculos para los organismos de emergencia. Carreteras y puentes quedaron inutilizados, mientras grandes acumulaciones de barro y escombros bloquearon el ingreso terrestre a algunas comunidades.

BBC también informó sobre las dificultades que enfrentan los equipos de rescate para acceder a las zonas afectadas, en medio de un terreno montañoso, condiciones meteorológicas adversas y daños en la infraestructura. Estas circunstancias han obligado a utilizar medios aéreos y equipos especializados para llegar a sectores aislados.

La magnitud del fenómeno también abrió interrogantes sobre su origen. Según France 24, análisis citados en sus reportes apuntan a un fenómeno relacionado con un glaciar que habría desencadenado el enorme flujo de agua y escombros que descendió por la región fronteriza.

La fuerza de la corriente arrastró construcciones y vehículos y transformó rápidamente sectores enteros del valle. Las imágenes y testimonios conocidos después del desastre muestran extensas zonas cubiertas por lodo y rocas, mientras los organismos de emergencia buscan posibles supervivientes entre los restos de las edificaciones.

La situación resulta especialmente compleja en Rasuwa, una región montañosa del norte de Nepal próxima a la frontera con China y frecuentada por turistas, excursionistas y peregrinos. Varias localidades quedaron seriamente afectadas y algunas perdieron temporalmente sus conexiones terrestres.

En territorio tibetano, los equipos de emergencia también mantienen operaciones de búsqueda en Gyirong, donde cientos de personas continúan desaparecidas. Las autoridades chinas movilizaron personal y maquinaria hacia las áreas golpeadas para localizar supervivientes y restablecer las comunicaciones.

La catástrofe también ha generado preocupación internacional debido a la cantidad de extranjeros que recorrían la región. Gobiernos y representaciones diplomáticas trabajan con las autoridades locales para determinar quiénes se encontraban en las zonas afectadas y establecer su situación.

Las lluvias y la inestabilidad de las montañas mantienen además el riesgo de nuevos deslizamientos. Los organismos de emergencia vigilan las laderas y los cursos de agua ante la posibilidad de que se produzcan nuevos movimientos de tierra que dificulten todavía más las operaciones.

La tragedia vuelve a poner la atención sobre la vulnerabilidad de las comunidades del Himalaya frente a inundaciones repentinas, avalanchas y fenómenos asociados con los glaciares. En estas regiones, una liberación súbita de grandes cantidades de agua puede arrastrar rocas y sedimentos a gran velocidad hacia poblaciones situadas en los valles.

Mientras continúan las operaciones en Nepal y el Tíbet, las autoridades mantienen como prioridad localizar a los cientos de desaparecidos y llegar a las comunidades que permanecen aisladas. El balance definitivo podría tardar en establecerse debido a la magnitud de la destrucción y las dificultades para acceder a todos los territorios afectados.

Con información de France 24 y BBC.

A.U.

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