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Expertos explican por qué los terremotos de Panamá y Venezuela dejaron daños tan desiguales

Terremotos de magnitud similar en Panamá y Venezuela dejaron daños muy diferentes. Expertos explican la influencia del suelo, la ubicación y las construcciones.

Laura P 4 min de lectura
Expertos explican por qué los terremotos de Panamá y Venezuela dejaron daños tan desiguales

PANAMÁ, 11 de octubre de 2026 – Los terremotos registrados en Panamá y Venezuela, pese a presentar magnitudes similares, dejaron consecuencias considerablemente diferentes en viviendas, edificaciones e infraestructura. Especialistas en ingeniería sísmica explican que la intensidad de los daños no depende únicamente de la magnitud del movimiento, sino también de factores como la profundidad del epicentro, las condiciones del suelo, la propagación de las ondas y la resistencia de las construcciones.

El terremoto ocurrido en Panamá el viernes 9 de octubre alcanzó una magnitud de 7,5 y tuvo su origen en una zona no urbana. El movimiento estuvo acompañado de más de 100 réplicas y ocasionó daños materiales, aunque los reportes citados hasta el momento no registraban víctimas mortales.

De acuerdo con Infobae, un balance divulgado por el diario panameño La Prensa daba cuenta de 188 estructuras afectadas por el movimiento telúrico.

Por su parte, La FM recogió reportes sobre aproximadamente 200 viviendas y más de 180 instituciones educativas afectadas, además de daños en establecimientos hoteleros y algunas plantas potabilizadoras.

Estas cifras corresponden a reportes y categorías diferentes, por lo que no deben interpretarse como un balance consolidado de todas las edificaciones perjudicadas.

La situación contrasta con la registrada en Venezuela, donde dos terremotos consecutivos de magnitudes 7,2 y 7,5 afectaron sectores densamente poblados.

Los reportes citados por Infobae indican que los movimientos venezolanos dejaron 14.239 viviendas con daños moderados y otras 11.000 con afectaciones graves, una diferencia considerable frente a los primeros balances divulgados en Panamá.

Esta imagen muestra el desplome de la estatua de Simón Bolívar tras un terremoto de magnitud 7,6 que sacudió el país, en Penonomé, Panamá, el 9 de octubre de 2026. Según el Servicio Geológico de Estados Unidos (USGS), un sismo de magnitud 7,6 sacudió Panamá y desató el pánico en la capital, aunque hasta el momento no se han reportado víctimas ni daños. (Foto de MARTIN BERNETTI / AFP vía Getty Images)

Para comprender estas variaciones, los especialistas Óscar Ramírez y Ramiro Vargas, ingenieros e investigadores, abordaron los factores que determinan el impacto de los terremotos durante el foro Ingeniería y Riesgo Sísmico: Construyendo un Panamá Resiliente, organizado por la Universidad Tecnológica de Panamá un mes antes del movimiento del 9 de octubre.

Ramírez explicó que conocer la magnitud de un sismo y la distancia al epicentro no es suficiente para anticipar los daños que puede ocasionar.

Entre las variables que deben considerarse se encuentran la profundidad del foco sísmico, la manera en que se produce la ruptura de una falla geológica, la propagación de las ondas, las características del terreno y las condiciones estructurales de los edificios.

El comportamiento del suelo resulta especialmente importante porque algunos terrenos blandos pueden amplificar las sacudidas que llegan a las construcciones. Esta condición ayuda a explicar por qué edificaciones situadas a diferentes distancias de un terremoto pueden experimentar niveles de afectación distintos.

Otro factor relevante es la ubicación del movimiento respecto de las zonas habitadas. Mientras el terremoto panameño se originó en un área no urbana, los movimientos venezolanos afectaron sectores con una mayor concentración de población y viviendas.

La vulnerabilidad de las construcciones también influye en las consecuencias de un terremoto. Edificios con características estructurales diferentes pueden responder de manera desigual ante una misma sacudida, incluso cuando se encuentran relativamente cerca.

Durante el encuentro académico, Vargas destacó la importancia de distinguir entre amenaza sísmica y vulnerabilidad.

Esta imagen muestra una casa derrumbada en Tonosí, situada a unos 340 km al suroeste de la ciudad de Panamá, el 10 de octubre de 2026. Un potente terremoto de magnitud 7,7 sacudió Panamá el 10 de octubre de 2026, provocando el derrumbe de edificios y carreteras en el centro del país y dejando al menos 27 heridos, sin que se registraran víctimas mortales. (Foto de DANIEL DE CARTERET / AFP vía Getty Images)

La amenaza está relacionada con la actividad sísmica propia de un territorio, mientras que la vulnerabilidad corresponde a la posibilidad de que una estructura resulte dañada. A diferencia de la amenaza natural, esta última puede reducirse mediante intervenciones orientadas a mejorar la resistencia de las edificaciones.

Las explicaciones de ambos especialistas permiten entender por qué la comparación entre terremotos no puede limitarse a sus magnitudes. Las condiciones geológicas, la ubicación de las comunidades y la calidad de las construcciones modifican las consecuencias de cada evento.

En Panamá, las autoridades continuaban evaluando las afectaciones ocasionadas por el movimiento y sus réplicas, mientras los reportes iniciales descartaban víctimas fatales.

Los daños registrados tanto en Panamá como en Venezuela ponen de relieve la importancia de considerar las condiciones particulares de cada territorio al evaluar los riesgos sísmicos, así como la necesidad de reducir la vulnerabilidad de viviendas e infraestructura.

Este artículo incluye datos e información recopilados a partir de los reportes originales publicados por las agencias de noticias Infobae y La FM.

A.U.

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