Monitoreo en Antioquia

Tres monos aulladores llegaron al CAVR tras quedar expuestos al contacto humano

Tres monos aulladores rojos (Alouatta seniculus), entre ellos dos crías y un juvenil, llegaron en las últimas semanas al Centro de Atención, Valoración y Rehabilitación de Fauna Silvestre (CAVR) del Área Metropolitana del Valle de Aburrá, luego de situaciones que los expusieron a

Laura P 3 min de lectura
Tres monos aulladores llegaron al CAVR tras quedar expuestos al contacto humano
  • Los casos evidencian los riesgos que enfrentan los primates silvestres cuando son retirados de su entorno natural, manipulados o alimentados sin el cuidado de profesionales.
  • Desde 2024 hasta la fecha, 17 monos aulladores han ingresado al Centro de Atención, Valoración y Rehabilitación de Fauna Silvestre (CAVR) del Área Metropolitana del Valle de Aburrá, en casos asociados al tráfico y la tenencia ilegal de fauna silvestre.

Valle de Aburrá, octubre 23 de 2026- Tres monos aulladores rojos (Alouatta seniculus), entre ellos dos crías y un juvenil, llegaron en las últimas semanas al Centro de Atención, Valoración y Rehabilitación de Fauna Silvestre (CAVR) del Área Metropolitana del Valle de Aburrá, luego de situaciones que los expusieron al contacto directo con personas y los alejaron de las condiciones necesarias para su desarrollo y bienestar. Los casos ponen en evidencia las consecuencias de la extracción y la tenencia inadecuada de fauna silvestre, así como la importancia de acudir a las autoridades ambientales antes de intervenir ante la presencia de un animal en su entorno natural.

Uno de los casos corresponde a una cría encontrada en un establecimiento en Medellín, antes de ingresar al CAVR de fauna silvestre, el animal había sido alimentado con banano y leche deslactosada para bebés, productos que no satisfacen los requerimientos nutricionales específicos de esta especie. Durante la atención presentó alteraciones gastrointestinales y pese al manejo clínico brindado por el equipo de profesionales, esta
hembra falleció por complicaciones asociadas a su condición gastrointestinal.

El segundo individuo, un macho juvenil, fue recuperado por Corantioquia en el municipio de Nechí, luego de que un integrante de la comunidad observara a varios niños jugando con él y suministrándole alimento. Una persona decidió retirarlo de esa interacción y entregarlo a las autoridades competentes. Posteriormente, el animal fue trasladado al CAVR del Área Metropolitana del Valle de Aburrá para continuar su proceso de rehabilitación.

El tercer caso corresponde a una cría encontrada cerca de un río en San Carlos, Antioquia, después de permanecer un tiempo en el lugar sin que las personas observaran la presencia de otros monos, decidieron recogerla y trasladarla a Medellín. Aproximadamente 20 días después, fue entregada en la Estación de Paso de fauna silvestre ubicada en el Jardín Botánico de Medellín.

Los casos evidencian los riesgos que enfrentan los primates silvestres cuando son retirados de su entorno natural, manipulados o alimentados sin el cuidado de profesionales.

En este último caso, la intervención humana, aunque pudo estar motivada por la preocupación ante la aparente ausencia de otros individuos, terminó prolongando la permanencia de la cría fuera de su entorno natural. La ausencia momentánea de sus padres no significa necesariamente que una cría esté abandonada, pues estos pueden encontrarse fuera del campo visual de las personas o en búsqueda de alimento.

Los monos aulladores son primates herbívoros cuya alimentación se basa principalmente en hojas, frutos y flores. Cumplen funciones ecológicas importantes en los ecosistemas que habitan y necesitan permanecer en ambientes donde puedan desarrollar sus comportamientos naturales, alimentarse de acuerdo con sus requerimientos y mantener sus vínculos con otros individuos de su especie.

Desde 2024 hasta la fecha, 17 monos aulladores han ingresado al CAVR de fauna silvestre, como parte de una problemática asociada al tráfico ilegal y la tenencia de fauna silvestre.

Es importante recordar que esta especie no tiene distribución natural en el Valle de Aburrá, por lo que su presencia en este territorio no corresponde a su hábitat.

El Área Metropolitana del Valle de Aburrá hace un llamado a la ciudadanía a evitar la captura, la tenencia y el uso de animales silvestres como “mascotas”. La protección de la biodiversidad comienza por comprender que estos animales pertenecen a sus ecosistemas y que la mejor manera de ayudarlos es evitar que sean extraídos de ellos.

La fauna silvestre no necesita convertirse en parte de la vida cotidiana de las personas para ser protegida. Necesita permanecer en su hábitat, libre de las presiones humanas que ponen en riesgo su supervivencia.

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