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Tu presencia siempre fue un regalo, Jaime Esteban: Rionegro clama justicia por su asesinato

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Análisis Urbano 4 min de lectura
Tu presencia siempre fue un regalo, Jaime Esteban: Rionegro clama justicia por su asesinato

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Antioquia, Colombia, 7 septiembre de 2025.- Llenabas nuestros días con tu bondad, tu alegría tranquila y esa entrega sincera con la que vivías cada instante. Contigo, un simple paseo se transformaba en un acto de conexión y bienestar. Estar a tu lado era sanador, tanto para las personas como para los animales. Caminabas con propósito, con amor, con una profunda conciencia social que te hacía único.

Sin darte cuenta, te convertiste en una figura entrañable del barrio de San Antonio,  en el municipio de Rionegro. La gente te reconocía, te saludaba con cariño, te buscaba para una conversación, un consejo o una ayuda. Tu liderazgo era silencioso, pero firme; no buscabas aplausos ni reconocimiento, solo hacer lo correcto. Por eso, tu historia con los animales fue también una historia de servicio, de comunidad, de transformación social.

Desde pequeño soñaste con tener un perro, y ese deseo se volvió realidad con “Tito”, un perro herido que apareció en el barrio tras haber sido atacado. Tú, sin dudarlo, lo recogiste, lo curaste, lo alimentaste, y lo cuidaste en secreto bajo tu cama. No esperaste a que alguien más actuara. Tomaste la responsabilidad, como siempre lo hacías, de cuidar, de sanar, de proteger.

Pero Tito no estaba solo. “Santi”, su inseparable amigo, venía cada día a buscarlo. Lo esperábamos en la puerta, sin entender al principio… hasta que nos dimos cuenta de que ya eran parte de la familia. Fue así como, sin discursos ni promesas, empezaste a enseñar con el ejemplo lo que significa el respeto por la vida, la empatía, la compasión.

Luego llegaron “Luna” y “Lucas”, dos perros callejeros que encontraste en uno de tus largos paseos. Luna estaba herida y tú, junto a papá, la llevaste al veterinario, la operaste, la cuidaste en casa con un amor que no conoce límites. Y como era de esperarse, también abriste la puerta para Lucas. Y más tarde llegó “Venus”, con su mirada dulce, en una estación de bus. Nadie la quiso. Nadie preguntó por ella. Pero tú la viste. Y la recibiste.

Ese amor por los animales no era solo personal, era también profundamente comunitario. Eras consciente de la injusticia que viven tantos seres vulnerables, humanos y no humanos. Con cada rescate, con cada adopción, con cada conversación, estabas educando a todos a tu alrededor. Nos mostraste que cada vida importa, que cuidar al otro —sea una persona o un animal— es un acto de justicia.

Y así como transformaste la vida de estos animales, también tocaste la de muchas personas. En cada caminata, en cada esquina del barrio, dejabas tu huella. Saludabas a todos, te detenías a escuchar, a compartir una conversacion, una reflexión, una palabra sabia. Eras un tejedor de comunidad, un punto de encuentro, un referente. Tus ideas estaban siempre bien fundamentadas, tu opinión era clara y respetuosa. Y tu amor por aprender era contagioso.

Muchas veces te dijimos: “Estás haciendo demasiado, descansa”. Pero tú respondías con calma:

“Esto me relaja, quiero pasearlos y saludarlos”.

https://twitter.com/corpades/status/1961816892760301606

Porque para ti, el servicio no era una carga. Era tu manera de vivir. Tu espíritu servicial no conocía horarios ni recompensas. Siempre dispuesto, siempre presente. Por eso, tu ausencia duele tanto. Porque no solo perdimos a Esteban… perdimos a un hijo, a un excelente padre, a un esposo, un hermano, un amigo, un ser humano invaluable. Y también, a un líder social, a un defensor de la vida, a un ciudadano ejemplar que representaba a los sin voz y luchaba por el bienestar de todos.

Tu legado trasciende lo personal. Lo que hiciste por los animales, por las personas, por la comunidad, no se borra. Está en cada corazón que tocaste, en cada vida que salvaste, en cada conciencia que despertaste. Hoy, los niños y Ana están bajo nuestro cuidado, y sabrán quién fuiste. Conocerán tu historia, tu lucha, tu amor incondicional. Serás su ejemplo, su guía, su orgullo.

Tu vida fue un acto constante de amor y justicia. Y aunque este hecho violento e injusto nos llene de rabia y dolor, también nos compromete a seguir tu camino, a no dejar que tu voz se apague, a cuidar lo que tú cuidaste con tanto esmero.

Gracias por tanto, Esteban.

Tu ejemplo seguirá vivo en cada paso que demos.

Siempre vivirás en nosotros.

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