Cuando Ana Fabricia Córdoba fue asesinada el país estuvo de luto. Aquello sucedió hace 8 años, el 7 de junio de 2011, en Medellín. La muerte le llegó a Ana Fabricia después de haber vivido la violencia en todas sus formas, y de siempre haber luchado por la paz. Hoy la recordamos.

La primera vez que Ana Fabricia sintió la violencia de cerca fue cuando era niña y vivía en Tibú, en el Norte de Santander. En ese momento fueron sus padres y abuelos los que tomaron la determinación de huir por la violencia entre liberales y conservadores, y se fueron de Tibú hasta Antioquia.

La familia se estableció en Apartadó, en el Urabá, y allí fue donde Ana Fabricia dio sus primeros pasos como lideresa social y comunitaria que luchaba por la restitución de tierras.

Ya adulta, esto le valió amenazas de muerte por parte de grupos paramilitares en la zona, quienes la consideraban un estorbo para sus intereses. De manera particular, el Bloque Bananero de las Autodefensas Unidas de Colombia (AUC) la acosó mientras estuvo en el Urabá, al punto de que este grupo asesinó a su primer esposo. Otros 9 familiares de ella también habían sido asesinados.

Aunque no quería, Ana Fabricia tuvo que huir del Urabá tras la muerte de su esposo porque no existían garantías para la vida de ella en este lugar. Su siguiente destino, junto con sus 5 hijos, fue Medellín, donde siguió con sus luchas y a donde la violencia también la persiguió.

Ana Fabricia se ubicó desde el año 2000 en distintos barrios periféricos de Medellín como desplazada, y en ellos continuó con su labor de liderazgo al denunciar las acciones de distintos grupos armados que también había en la ciudad.

Esto le valió aún más desplazamientos: Ana Fabricia tuvo que huir incluso dentro de la misma Medellín porque allí también la amenazaron y le dijeron que no la querían ver. Primero se ubicó en la Comuna 13, y después se fue al barrio La Cruz, en la zona nororiental de la ciudad.

Consiguió otro marido, pero este también fue asesinado en un ataque que iba dirigido contra ella, por lo que a Ana Fabricia le tocó seguir sola con sus hijos.

No obstante, y desde una posición económica difícil, Ana Fabricia siguió con sus denuncias en la ciudad, y nunca calló su voz.

Quienes la recuerdan han contado que sus denuncias iban incluso hasta la Fuerza Pública, a quienes Ana Fabricia acusaba de estar aliada con algunos sectores criminales en los barrios.

El siguiente hecho trágico al que se tuvo que enfrentar fue la muerte de uno de sus hijos, Jhonatan, el 7 de julio de 2010. El joven tenía 19 años. De acuerdo con Ana Fabricia, miembros de la Policía de Medellín fueron quienes estuvieron detrás de este hecho.

Lo que le quedó a la lideresa fue luchar y seguir con las denuncias para que el crimen contra su hijo no se quedara impune. Aunque muchos le aconsejaron callar por “seguridad”, ella no lo hizo.

En este punto eran tantas las denuncias en su contra que Ana Fabricia ya se la pasaba de un lado a otro en la ciudad, insegura de donde dormiría la noche siguiente.

El 7 de junio de 2011 fue asesinada en un vehículo de transporte público en el barrio Andalucía La Francia. Días antes había dicho en público que “la iban a matar”, pero nada se hizo por evitarlo.

Los asesinos de Ana Fabricia Córdoba fueron encarcelados en octubre de 2018, pero Colombia sigue siendo un lugar peligroso para aquellos que, como ella, no dejan de levantar su voz por los derechos de los demás.