Al conmemorar los 55 años de alzamiento armado del ELN, es conveniente ir más allá de su propio nacimiento, para comprender, que su existencia no sólo dependió de una decisión del grupo de menos de 20 compañeros, aquel 4 de julio de 1964; como tampoco de la decisión de crear la Brigada José Antonio Galán, dos años antes en Cuba; sino que su gestación, fue un proceso a lo largo de las luchas del pueblo y de las acciones de sus mejores dirigentes. Fue naciendo en las luchas de los obreros petroleros, en las luchas agrarias y estudiantiles, que le dieron continuidad a la rebeldía luego del asesinato de Jorge Eliécer Gaitán, en quien el pueblo cifró esperanzas de cambio, equidad y justicia social, así como también de dignidad e independencia nacional.

Podríamos seguir este viaje hacia el pasado y nos sentiríamos identificados en otras luchas y con otros luchadores, de quienes heredamos sueños y esperanzas. Es auténtico en el ELN sentir como propios sus dolores y laceraciones recibidas en cada batalla librada en el pasado y el presente.

Mirando hacia atrás nos vemos reflejados en la lucha del movimiento obrero de las dos primeras décadas de 1900. Este nuevo momento se empezó a configurar en el Primer Congreso Obrero de 1919, hace 100 años, ahí se vio la necesidad de un Partido Revolucionario que acompañara las luchas que se avizoraban, fueron innumerables las huelgas de ferroviarios, tranviarios, textileros, de las cervecerías y albañiles; se dice que ese «probablemente haya sido el primer paro general ensayado en el país por la clase obrera». Cómo olvidar las grandes movilizaciones de 1920 de las trabajadoras textileras a las que se sumaron los ferroviarios, portuarios, zapateros, empleados del mercado de Bucaramanga y los mineros de Marmato. En la calidez de ese momento siguió la conformación de la USO, Unión Sindical Obrera en febrero de 1923, su primer Presidente fue Raúl Eduardo Mahecha, el más connotado dirigente obrero revolucionario de esos tiempos, quién condujo la huelga de los trabajadores petroleros en 1924, movilizando más de 25 mil obreros. En estas luchas la USO colocaría en el centro la defensa de la soberanía nacional y los intereses de los trabajadores y por tanto contra la dominación de las empresas imperialistas.

Seguiría el II Congreso Obrero, enaltecido con la presencia y participación del líder indígena Manuel Quintín Lame; ahí triunfaron las posiciones revolucionarias y se crearía la Confederación Obrera Nacional (CON) con una importante plataforma sindical.

En 1925 se realiza el III Congreso Obrero, donde es nombrada como vicepresidenta María Cano, su voz de agitadora ya estaría acompañando cada lucha donde fuese requerida, se haría famosa su consigna de los tres ochos: Jornada de 8 horas, 8 de estudio y 8 de descanso; también lideraría la lucha solidaria con la Nicaragua de Sandino que estaba siendo invadida por los gringos.

Fueron tiempos de convergencias que condujeron a conformación del Partido Socialista Revolucionario, entre sus principales dirigentes estarían Tomás Uribe Márquez, María Cano, Raúl Eduardo Mahecha e Ignacio Torres Giraldo. Sus luchas llevarían a la convocatoria de Insurrección Nacional en 1927 y la Huelga de la Bananeras de 1928, ahogada en sangre aquel 6 de diciembre en Ciénaga, Magdalena.

Resalto este momento, vivido hace 100 años, porque son tiempos de luchas de grandes masas, de obreros, indígenas y campesinos que se colocaron por encima de la oligarquía para construir un proyecto de nación, independiente de la dominación imperialista, dándole identidad a un proyecto revolucionario que ha inspirado el alma del ELN.

Al igual que éste, hay otros hitos en nuestra historia que marcan caminos de redención que quedaron inconclusos, o que luego fueron distorsionados, como fue la guerra de liberación de Simón Bolívar, con los que el ELN tiene su compromiso. Podemos seguir hasta Galán el Comunero y su consigna que nos identifica de “Ni un paso atrás y lo que fuese menester… que sea”. También sentimos como propia la lucha de los Negros con Benkos Biohó, o la lucha de los indígenas contra el dominio español.

Es una misma lucha, un mismo camino que no ha concluido, es la historia de la rebelión de los pueblos consignada en el Derecho Internacional, que se alza en armas cuando no queda otro camino, los pueblos seguirán acudiendo a él, como legítimo derecho. Y como diría, de otra manera, la canción: “55 años de lucha armada no son nada comparados con los siglos de dominación y uso de todo tipo de violencias, incluida la armada, contra nuestro pueblo”.

El ELN no se debe así mismo, al igual que su historia, es parte de la vida del pueblo y la nación, sabemos que nuestra actuación pasada, presente y futura será evaluada por la sociedad y en tal sentido estamos retados a no defraudar.

El Gobierno actual de Uribe y Duque
Del Gobierno de Duque, podemos decir que es la expresión de los intereses de los sectores más derechistas de la oligarquía colombiana, defensora al igual que toda la burguesía de las políticas neoliberales, favorables al saqueo que hacen las Corporaciones Transnacionales de los bienes comunes, agua, biodiversidad, fuentes de energía y destrucción de la vida. Su proyecto no es otro que su enriquecimiento ilimitado a costa de la miseria de la población como producto de la sobre explotación y exclusión política.

Esta expresión política busca retomar las viejas banderas del Uribismo: Estado de Opinión, Falsos Positivos, represión y exclusión política, manipulando la institucionalidad para obtener mayorías parlamentarias con negociados, para que sus trampas pasen como leyes.

Nada nuevo al Uribismo tiene Duque, solo la torpeza de no liderar con cabeza propia. Es la misma corriente que cabalga en el continente con presidentes entregados a los grandes conglomerados transnacionales como lo vemos en otros Gobiernos de la misma estirpe, que se inspiran en la famosa frase de Trump: “para qué negociar si somos los ganadores”.

Este Gobierno ya ha sentido la voz del pueblo, de las organizaciones sociales, en la movilización y la lucha. Estos Gobiernos sordos sólo escuchan la voz de la protesta, y pretenden acallarla con promesas que ofrecen en mesas de negociación, que al poco tiempo incumplen acuerdos, que obligan a nuevas jornadas de lucha, sólo son promesas para ganar tiempo y engañar, para seguir incumpliendo, viejo truco de estos Gobiernos de la oligarquía. Vienen tiempos de lucha y de resistencia donde se requiere de la unidad de todos los sectores sociales y políticos, de renovados liderazgos colectivos, ya el año pasado se sintió la lucha del pueblo, al igual éste, y en los siguientes se avizoran otras con nuevos bríos.

Pero a esta energía del pueblo se pretende frenar con sus viejas acciones de asesinatos crecientes de líderes y liderezas sociales, donde los mandos militares como el Comandante del Ejército, General Nicasio Martínez ya están en la picota de la opinión nacional e internacional, acusado de ser responsable de la orientación y ejecución de tales políticas propias del Terrorismo de Estado.

Posibilidades del proceso de paz
Las posibilidades de un proceso de paz en Colombia están siendo defendidas por el ELN y una creciente opinión en sectores del país; pero han sido negadas por el Gobierno de Duque.

Según las opiniones de Duque, no es posible un diálogo con el ELN, pues él pretende dialogar con una fuerza guerrillera que no sea insurgente e ilegal, que antes de empezar a negociar se legalice. ¿Para qué negociar entonces?, ya no habría conflicto armado. Dejar de ser guerrilla, sin un acuerdo, sobre todo con quien no respeta acuerdo alguno, eso se sale de la más elemental lógica política. Otros piensan que la guerrilla debe ser y actuar como se la imagina el Gobierno.

El ELN es una organización alzada en armas, y su existencia no cabe en la legalidad de los Gobiernos hasta ahora, y esa es la esencia de un conflicto armado con profundas causas sociales, políticas y culturales.

Estamos abiertos a dialogar y para eso están los compañeros en Cuba, si quiere dialogar y demostrar que tiene voluntad que envíe sus delegados, como lo han hecho otros Gobiernos, y si no se puede, como caballeros decimos no se puede y cada uno se regresa a su sitio. Esa es la lógica de toda conversación en una negociación, para nada es serio cambiar las reglas de juego para sacar ventajas.

Las imposiciones de Trump
El mundo unipolar, producto de la disolución de la Unión Soviética no logró durar dos décadas, en comparación de otros fenómenos de dominación mundial, podemos decir que fue efímera, sobre todo para la mayor potencia militar que ha existido en toda la historia de la humanidad. Este quiebre de la hegemonía imperialista de Estados Unidos, se vio propiciado por la crisis económica que se manifestó en 2008, evidenciando las fragilidades de su economía y la de la Unión Europea.

A lo anterior se juntan nuevos fenómenos producto de la crisis de civilización y de toma de conciencia de los pueblos, como la lucha contra el calentamiento global, por buscar nuevas fuentes de energías y recursos, así como una nueva visión sobre la defensa de los bienes comunes. La pobreza y las crisis crecientes en los diversos países del mundo ha reventado en una oleada de migrantes revelando la poquedad que pueden ofrecer los mal llamados países del mundo supuestamente desarrollado.

En este contexto ha ido surgiendo otra realidad que muestra el fin del mundo unipolar, nuevos países compiten el liderazgo económico y político de Estados Unidos y del mundo Occidental, y ahora se sienten otras opciones lideradas por China, Rusia y la India, entre los principales, que han ido generando otras lógicas en lo económico y lo político. Pero que en lo militar habían estado menos visibles, y que en la década pasada no pudieron frenar la oleada agresiva e intervencionista de Estados Unidos y la OTAN contra Afganistán, Irak, Libia y la Primavera árabe. Pero que a partir de 2014 empieza un viraje en Ucrania y Siria, donde Rusia muestra su renovada capacidad para adelantar planes y establecer acuerdos de seguridad y defensa en los contornos de su territorio, además siendo muy activa en las iniciativas de reorganización del mundo asiático.

En América Latina, luego de más de una década de intentar proyectos propios que se salieran del tutelaje y dominación de Estados Unidos, donde han jugado un importante papel Cuba y la Venezuela Bolivariana, logrando prefigurar una nueva institucionalidad política, económica y militar, donde el imperio sintió amenazada su dominación en su patio trasero.

Más aún cuando en el Oriente Medio, Asia y África pierde espacios en todos los órdenes, al igual que se sienten las fracturas y vulnerabilidades en Europa.

En tal sentido Estados Unidos trata de retomar con más fuerza su patio trasero, pues en otras latitudes tiene sus intereses comprometidos, por eso su agresividad contra Venezuela, Cuba, Bolivia, Nicaragua y otros procesos del continente.

La injusta agresión contra Venezuela ha encontrado resistencia en su pueblo y su Gobierno; el ELN, al igual que otras respetadas opiniones en el mundo, consideran que los problemas de cada pueblo deben resolverlos los mismos pueblos, pues el Derecho Internacional así lo determina, respetando la autonomía y de manera soberana. Con Cuba también sucede lo mismo, pero su resistencia ha sido ejemplarizante para el mundo. Contra estos dos pueblos y con Siria se han ejecutado crímenes de lesa humanidad, pues sus víctimas son todos sus pobladores, desde acciones militares indiscriminadas; bloqueos económico, diplomático, político, tecnológico y sanitario. El imperio ha dejado ver su catadura antihumana.

Al pueblo colombiano
Al cumplir estos 55 años, el ELN le dice al pueblo colombiano que seguirá comprometido con sus luchas para construir un país en equidad, donde haya una verdadera participación de la sociedad en definir los destinos del país, sobre todo de los pobres y olvidados de nuestra patria.

La construcción de una nueva sociedad, más democrática, más justa, sólo puede darse cuando los de abajo velen por sus propios destinos, donde no sean los de arriba los que definan las políticas. Las decisiones políticas no pueden ser dictadas por los bolsillos de los ricos y para defender sus intereses. Primero ha de estar el bien y la felicidad de toda la población.

Para trabajar por la paz estamos listos, debe entenderse que la paz implica el bien para la sociedad y mayor participación de la gente en dicho proceso. Los verdaderos acuerdos de paz deben traer más equidad, democracia y justicia social para todos los colombianos, de lo contrario, solo serán mentiras.