Este miércoles 26 de junio comenzó la 49 Asamblea General de la Organización de Estados Americanos (OEA) en la ciudad de Medellín, Colombia, cita que centrará su esfuerzos en temas críticos como el fortalecimiento de la democracia, el desarrollo y el progreso social de la región.

En la mañana se reunieron los líderes de las naciones integrantes de la OEA con representantes de la sociedad civil en Plaza Mayor. En el discurso de bienvenida, el gobernador de Antioquia Luis Pérez Gutiérrez se refirió a la problemática del narcotráfico en la región.

“Este departamento antioqueño es una muestra clara de la magnitud del enemigo llamado narcotráfico y de la asimetría de nuestra lucha”, afirmó Pérez Gutiérrez al señalar que en 2017 teníamos cerca de 8.800 hectáreas sembradas en coca. “Hemos erradicado 32.000 hectáreas, pero después de erradicar casi 4 veces el área originalmente sembrada, seguimos con coca sembrada”, añadió Pérez.

Por esta razón, Pérez Gutiérrez hizo un llamado a la reflexión internacional sobre la lucha contra los cultivos ilícitos y precisó que a pesar del gran esfuerzo que ha hecho la administración departamental de Antioquia, aún persiste este flagelo en el territorio.

“Los cultivos se siguen levantando, sostenidos por estructuras criminales, cuyas venas están irrigadas por estructuras nacionales e internacionales, que favorecen los procesos de resiembra y facilitan la comercialización de este producto”, añadió Luis Pérez en su discurso pronunciado en la OEA.

Añadió que “no hay problema más grave en el país hoy, que el narcotráfico. No hay una cadena más pesada contra la libertad, que la droga. No hay un muro más reforzado contra la justicia y el progreso, que el narcotráfico”.

Explicó Pérez que el narcotráfico es también un tema de soberanía nacional que debilita las estructuras de legalidad. “Si hay algo que amenace la soberanía de una nación es ser un lugar de confluencia de un delito internacional, como el narcotráfico. Por eso, este grave problema de gobernabilidad obliga a buscar estrategias de control mucho más contundentes en las acciones de intervención de este grave flagelo”, destacó el gobernador.

“Enfrentamos en Antioquia una grave tragedia”, señaló Luis Pérez. Y pidió reflexión, solidaridad y apoyo para superar la desventura generada por el narcotráfico en el departamento. “El narcotráfico es subestimado a veces desde lejos, porque parece una comedia, pero que vista aquí de cerca es una grave tragedia”.

Este es el discurso del gobernador de Antioquia, Luis Pérez Gutiérrez, en la inauguración de la 49 Asamblea de la OEA:
“Han llegado a un bello territorio, lleno de espacios y sucesos fabulosos, no obstante detrás de cada cosa hermosa algún dolor se esconde.

Por ello, con mucha esperanza de ser escuchado y con respeto diré unas breves palabras sobre el narcotráfico, la amenaza máxima a los fundamentos de cualquier ordenamiento civilizado.

Varias generaciones de Medellín y de Antioquia han sido golpeadas brutalmente por el narcotráfico. La gran esperanza de un territorio son los jóvenes, y ellos han sido también atropellados por la ilegalidad y la droga.

Por eso, creamos con fuerza un programa que hemos denominado Antioquia Libre de Coca para erradicar el narcotráfico de este territorio y apoyar a los campesinos que son secuestrados por los delincuentes para producir ilícitamente la droga. El narcotráfico financia la guerrilla. El narcotráfico financia las bandas criminales. El narcotráfico paga para matar. En el narcotráfico todo tiene un precio material, aún la vida de los seres humanos. Todos los ilegales tienen punto de encuentro amistoso en el delito y en la violencia que genera el narcotráfico.

En el 2017 existían en nuestro departamento 8.800 hectáreas sembradas en coca. Desde ese año hemos trabajando intensamente y hemos erradicado 32.000 hectáreas. Después de erradicar casi 4 veces el área originalmente sembrada, seguimos todavía con mucha coca en nuestros campos.

Estos resultados deben llevar a una reflexión internacional sobre la lucha y la batalla contra los cultivos ilícitos. En el último año en Antioquia se han incautado más de 30 toneladas de cocaína y es Colombia el país que más incauta cocaína en el mundo. O sea que tenemos un gobierno territorial y un gran gobierno nacional que se destaca en el mundo por luchar sin descanso contra la droga y contra la coca.

En un problema mundial, Colombia está sola gastando sus recursos, poniendo los muertos y soportando el dolor de la violencia, mientras las estructuras criminales, tienen vigorosas venas irrigadas por estructuras internacionales.

No hay problema más grave en el país hoy, que el narcotráfico. No hay una cadena más pesada contra la libertad, que la droga. No hay un muro más reforzado contra la justicia y el progreso, que el narcotráfico.

El narcotráfico, esa mortífera epidemia, está matando al campesino, está destruyendo la paz en campos y ciudades, está apagando la llama esperanzadora de la juventud, debilita las estructuras de la legalidad y marchita la vida de los líderes sociales. No se exagera al decir que las nuevas independencias pasan por una gesta libertaria de todos contra el narcotráfico.

El narcotráfico es un delito sin patria. Es un delito móvil, camina, transita; va de país en país como si tuviese pasaporte diplomático; y en ese transitar daña todo lo que encuentra en su camino. Se sufre con mayor fuerza aquí, pero es un delito sin patria, contra cualquier nación es un peligro. Es un delito sin corazón y es un tráfico de la maldad en el mundo.

La Patria, respetados asistentes a la Honorable Asamblea, no es una abstracción o un poema olvidado. Es un ser vivo irrigado de gentes y de sueños que están siendo truncados por estas cadenas letales.

La Patria es de carne y hueso, la democracia también es de carne y hueso. Y es por ello, que no hay soberanía plena mientras exista el narcotráfico.

Es tan fuerte el narcotráfico, que se vuelve capaz de sostener y de ser socio de brutales dictaduras. Así, el narcotráfico no solo es un disolvente de la democracia, sino también que puede convertirse en una prótesis de la tiranía.

Sirvan estas palabras para pedirle con respeto a la OEA, reflexión, solidaridad y apoyo, a nuestras desventuras con el narcotráfico; subestimado a veces desde lejos porque parece una comedia pero que vista aquí de cerca es una grave tragedia.

Respetados integrantes de la Cuadragésima Novena Asamblea de la OEA, muchos éxitos y pedirles que si no se buscan mecanismos inteligentes para erradicar el narcotráfico, no queda un grito distinto a: ¡Patria o coca!”.