Periodista colombiano espiado dice que la prensa no es enemiga del Estado

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“Tenemos que reflexionar sobre una cultura enquistada en todo el país y preguntarnos como sociedad: ¿por qué no están funcionando los mecanismos que tendrían que controlar al Ejército” concluyó Óscar Parra.
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El periodista colombiano Óscar Parra, director del medio alternativo Rutas del Conflicto, dijo este lunes estar “aterrado” por hacer parte de la lista de personas espiadas por el Ejército porque la prensa no debe ser vista como enemiga del Estado.

“Uno termina metido en un ejercicio de inteligencia militar que está concebido como para ver potenciales enemigos del Estado, entonces uno no entiende”, manifestó Parra en un panel virtual en el que se debatió el escándalo de espionaje militar, revelado por la revista Semana.

Según la publicación, el Ejército espió entre febrero y diciembre del año pasado a por lo menos 130 personas, entre ellas periodistas nacionales y extranjeros, políticos y defensores de derechos humanos, e incluso generales y miembros del Gobierno.

Entre los nombres que hacen parte de la investigación de Semana, titulada “Las carpetas secretas”, figuran Parra y otros miembros del equipo de Rutas del Conflicto, al parecer por haber publicado en julio pasado un trabajo sobre pagos de empresas petroleras y mineras al Ejército, la Policía y la Fiscalía a cambio de seguridad.

“Me aterra que se nos vea como enemigos simplemente por el mero hecho de ir a preguntar al Ejército en qué se gastan la plata”, dijo Parra.

PROBLEMA ESTRUCTURAL

El periodista calificó el escándalo como un “problema estructural” y consideró insuficientes las explicaciones que hasta ahora ha dado el gobierno del presidente colombiano, Iván Duque, que consideró ayer “inadmisibles” estas prácticas y las achacó a un reducido grupo de militares.

Para Parra, no es una cuestión de “unas cuantas manzanas podridas” sino que es “evidente” que “hay una política de Estado que se recicla, en la que se hace un señalamiento ideológico (…) como si pensar de cierta manera fuese un peligro” para el Gobierno.

Igualmente pidió evaluar el presupuesto que Estados Unidos asigna a Colombia porque según Semana, las unidades de inteligencia y contrainteligencia militar involucradas en esos actos ilegales usaron recursos de la cooperación de ese país para elaborar perfiles de las personas espiadas.

¿POR QUÉ VIGILAN?

La abogada Soraya Gutiérrez, del colectivo de Abogados José Alvear Restrepo, blanco también del espionaje, recordó que durante el gobierno de Álvaro Uribe (2002-2010) esa organización fue víctima de una estrategia orquestada que les acusaba de ser el “brazo jurídico de las guerrillas”.

Para Gutiérrez, a pesar de que han pasado diez años desde entonces, “nada cambia”, pues el espionaje y los seguimientos continúan.

Para el periodista de Contagio Radio Elkin Sarria, también en la lista de vigilados, el espionaje “no es solamente ejecutado por el Ejército, es una decisión de Estado” porque “hay que tener en cuenta que el Comandante Supremo de las Fuerzas Militares es Iván Duque”.

“Tenemos que reflexionar sobre una cultura enquistada en todo el país y preguntarnos como sociedad: ¿por qué no están funcionando los mecanismos que tendrían que controlar al Ejército” concluyó Óscar Parra.

EFE

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