Plazas de vicio: ¿Cómo funciona el tráfico de drogas en el centro? (Quinta parte)

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Tomada de www.rcnradio.com 

El centro de Medellín se encuentra en disputa. Lo que está en juego es el control de la industria del juego de azar, y las mafias que se manifiestan en las redes de prostitución, extorsiones, contrabando y tráfico de drogas, entre otras.

La extorsión, ya lo denunció AnalisisUrbano.com en diferentes ocasiones, es de manera mensual, semanal y hasta ‘pagadiario’. Dependiendo del tipo de negocio comercial que se posea así será el monto de la ‘vacuna’ asignada por la estructura las “Convivir”.

Sin embargo, el modus operandi que llama la atención corresponde al tráfico de drogas. En el centro de Medellín el tráfico ya no funciona con el intercambio dinero-producto mano a mano. La estructura criminal detrás de esta mafia Antes se adquiría la droga a través del denominado ‘Jíbaro’, quien recibía el dinero, se retiraba unos minutos y regresaba con el producto y lo entregaba.

Hace unos meses se empezó a utilizar la siguiente modalidad: cada puesto de venta de drogas, está conformado por dos o más personas. El ‘Jíbaro’ es quien recibe la plata pero le pide al comprador que se dirija hacia otro sujeto, quien se ubica a una distancia prudente del anterior, ni tan cerca como para ser asociado con quien recolecta el dinero y ni tan lejos que no le permita ver la seña que aprueba la entrega el producto. Cuando el consumidor se acerca a la persona que debe entregar la droga, éste no la recibe en la mano, el producto es arrojado al suelo debidamente envuelto y el comprador es quien se inclina a recogerlo.

De acuerdo con las fuentes consultadas por AnalisisUrbano.com, está modalidad fue adoptada porque así no se configura el delito de la venta de drogas. Razón por la cual estos muchachos vendrían a ser liberados cada vez que son capturados.

De acuerdo con testigos y comerciantes que fueron consultados, esta escena es habitualmente encontrada en el centro pero pocos la denuncian porque temen represalias. Incluso, hay fuentes que aseguran haber denunciado esta situación ante agentes policiales, pero manifiestan haber sido desoídos.

En las investigaciones que viene realizando AnalisisUrbano.com sobre la delicada situación que atraviesa la zona céntrica de Medellín, pudo establecer que hay dos casa de vicios que también funcionan como bodega distribuidora de la droga en este sector. Una de ella se encontraría ubicada en la Calle 56 (Bolivia) entre carreras 50 y 51, e incluso fue sellada. Sin embargo, fuentes cercanas al negocio aseguran que “por dentro de la misma se maneja una ‘caleta’ de vicio, es una bodega que distribuye el vicio por todo el centro”.

La segunda bodega vendría funcionando por la diagonal 55ª, en el sector conocido  como Barbacoas. Al parecer es un local o vivienda amarrilla, que disimula en su fachada una venta de frescos, pero que al interior mantiene grandes cantidades de droga, para distribuir.

Otra zona en Medellín donde funciona una red fuerte de distribución de drogas se ubica sobre toda la carrera 51 (Bolívar), entre las calles 54 (Caracas) y 56 (Bolivia). En los andenes que bordean esta parte del viaducto del Metro se encuentra una red de chicas y chicos que venden la droga al menudeo y lo hacen de manera permanente, e incluso alcanza a extenderse hasta la entrada de la estación Prado del Metro.

Testigos indican que bajo el viaducto se suelen ubicar agentes de la policía y que estos, supuestamente, observan el negocio de la venta de droga y no hacen nada por detenerlo. Al parecer, la fuerza pública se limita a pedir papeles y, afirman habitantes del sector, sólo se los solicitan a quienes van a ingresar al Metro.

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Tomada del Colombiano.com

Otro asunto delicado se está presentando en este sector y en la zona conocida como Bazar de los puentes, que afecta directamente a los vendedores informales que comúnmente llaman “chaceros”. AnalisisUrbano.com recibió varias denuncias de que estarían amenazados por parte de los mercaderes de la droga o encargados de las plazas.

Los  vendedores, al parecer, se ven obligados a esconder la droga y a ir entregándola poco a poco a lo largo del día. “O me guardas esto ‘hijueputa’ o te tenés que ir de aquí o te matamos”, es la frase que a diario escuchan estos trabajadores e incluso afirman que denunciaron esto en la Fiscalía pero que la situación sigue siendo la misma.

AnalisisUrbano.com logró contactar algunos ex miembros de las “Convivir” que operaban en el sector hasta hace poco, y estos informaron que la policía, supuestamente, no tiene interés de acabar con el negocio. De acuerdo con las fuentes, desde el sector de las “Convivir” con control territorial en esta zona disponen de 50 a 60 millones de pesos para entregar semanalmente a quienes estuvieran al frente de las estaciones de policía más cercanas, independientemente de que el dinero sea recibido o no, las “Convivir” lo recolectan de manera semanal para pagar lo que se conoce como ‘nómina paralela’.

Otra denuncia que emiten los habitantes del sector es la desatención que, se supone, reciben de la fuerza pública. “Uno llama al 123 y reporta que hay pelados armados, luego los cogen y a las tres cuadras los dejan ir”, es una denuncia que se oye en más de una ocasión.

El ex miembro de las “Convivir” afirmó que “Aproximadamente hace un mes bajaron unos buses de Aranjuez. En ellos venían 28 personas y les cogieron cuatro armas. Del bus se bajó un trabajador de Douglas a negociar, les dio una plata y logró que les devolvieran unos fusiles”. Supuestamente, el retén sería hecho por agentes activos de la policía de cuadrante de Barrio Triste.

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Imagen de archivo. Doble homicidio en Barrio Triste.

Igualmente, relató que quienes iban en ese bus ser dirigían hacia Barrio Triste para retomar el control territorial. Aseguró, además, que en el sector hay como 20 muchachos que trabajan para alias “Barny” quien se unió con alias “Diadema” en contra de “Monopicacho” o “Monín” en la guerra por el control del centro de Medellín

Fuentes aseguran que esta situación fue denunciada ante agentes de la Sijín, pero que de allí sólo reciben respuestas ineficientes como “no podemos hacer nada”, o “todos los casos los tiran a diferentes fiscalías y no hemos podido unirlos, por lo tanto no podemos actuar”.

En resumen, los habitantes del centro siguen con miedo y este cada vez es mayor. Le comunicaron a AnalisisUrbano.com que temen que “en cualquier momento se prenda una balacera y que sea con fusil”, al parecer, el centro de Medellín sigue en disputa a pesar de los controles que viene realizando la fuerza pública.

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