¿Quién manda en el barrio Asturias, municipio de Itagüí?

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Las estructuras paramafiosas de las Autodefensas Gaitanistas de Colombia (AGC) y la Oficina del Valle del Aburrá controlan…..
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Imagen del barrio Asturias en Itagüí. Tomada de Internet

Por Luis Fernando Quijano Moreno

Las estructuras paramafiosas de las Autodefensas Gaitanistas de Colombia (AGC) y la Oficina del Valle del Aburrá controlan la mayor parte de las bandas de Medellín y su área metropolitana —unas 500 aproximadamente— y lo hacen a través del Pacto del Fusil, celebrado en julio de 2013, y que hoy sigue vigente.

Este pacto les ha permitido conseguir varios de los objetivos que se trazaron para enfrentar los futuros cambios que traerán irremediablemente los acuerdos de paz que se firmen en La Habana y posteriormente los del ELN. Los jefes de las estructuras ilegales ya mencionadas saben que la arremetida será contundente y los debilitará, eso los ha llevado a que bajen los niveles de confrontación armada y homicidios, fortalezcan el control territorial y social, y por ende las finanzas. Además, han consolidado las relaciones con sectores de la institucionalidad y le han dado mayor fuerza a los padrinos políticos.

El acuerdo criminal les ha permitido abonar el terreno para ambientar los diálogos urbanos y la negociación con el Estado colombiano a través de una mesa de concertación de los ilegales que ya marcha apresuradamente con más equivocaciones que aciertos. En todo caso, pareciera que la estrategia les ha funcionado ya que han demostrado que acordar con ellos es necesario pues son los que en la práctica pueden regular la violencia y la criminalidad, eso sí, en todo momento cuentan con el aval de funcionarios públicos que estratégicamente han sido ubicados en puestos clave para la toma de decisiones. Esa es la realidad que en la actualidad vive el Valle del Aburrá, una mezcla de legalidad e ilegalidad que conjuntamente empujan la barca de la paz urbana.

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Imagen tomada de www.taringa.net

Sin embargo, al igual que en la época de la paratranquilidad urbana, conocida como la donbernabilidad, la situación actual que viven muchas comunidades no cambia: vacuna, desplazamiento forzado, tráfico de drogas, explotación sexual de niños, niñas y adolescentes, pagadiario y control de productos de la canasta familiar. Entre otros se mantienen.

La pacificación impuesta a sangre y fuego con una alta dosis de terror es la que sostiene la “tranquilidad urbana” dos ejemplos concretos lo han demostrado: el barrio Villa Linda en el municipio de Bello y la comuna 10 en Medellín. Ahora presentaré otro caso, el barrio Asturias, en Itagüí. Aclaro que los tres ejemplos presentados no son los únicos existentes, los análisis y las investigaciones realizadas por la ONG Corpades y Análisis Urbano demuestran que criminalidad y violencia son parte de la cotidianidad que sufre buena parte del territorio del Valle del Aburrá. Los “muchachos” —eufemismo utilizado para camuflar a los criminales de las bandas— mediante protección oficial imponen su ley. 

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Imagen del barrio Asturias en Itagüí. Tomada de Internet

Desde hace años se habla de que las cosas vienen cambiando en lo referente a seguridad en Itagüí. Estos cambios se los adjudican principalmente a la alcaldía de Carlos Andrés Trujillo y a la del actual alcalde, León Mario Bedoya, a quien muchos le endilgan ser el continuismo de Trujillo.

Al igual que en Medellín, también en Itagüí el homicidio ha venido reduciéndose. Para saber si esto es cierto o no se hace necesario un análisis más profundo que permita desvelar la realidad. Me disculpan los lectores nuevamente lo monotemático pero sigo insistiendo y no me canso de repetirlo, mientras la reducción de homicidios venga acompañada de desaparición forzada, aparentes casos de suicidios y accidentes extraños el tema de de la reducción por la acción institucional no terminará de convencerme.

Pero eso no es el tema que hoy convoca, me enfocaré en el tema de criminalidad y violencia que vive el barrio Asturias que pareciera estar abandonado a su suerte tras un destino similar al del barrio Villa Linda. La institucionalidad sabe lo que pasa pero no hace nada.

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Carlos Andrés Trujillo, exalcalde de Itagüí

Consulté inicialmente a Carlos Andrés Cardona, líder importante del municipio de Itagüí. Al preguntarle por la situación del barrio dijo: “Es vergonzoso que las autoridades locales se llenen la boca hablando sobre el éxito en la estrategia de seguridad, cuando las estructuras siguen vigentes y operando tal y como sucede en el barrio Asturias, las rentas criminales y el accionar de dicha organización es evidente. Desde que el enfoque y ‘solución’ a un problema sea la represión y que no ataque las causas con reales políticas sociales y no con publicidad, como se hace hoy, las cosas no van a cambiaran”.

Otra voz que decidí buscar fue la de la ONG Nueva Gente de Itagüí, donde William Alexander Pabón, vocero de la entidad, afirmó: “Barrio Asturias, de la comuna número 1 de Itagüí, es un barrio a escasas diez cuadras del parque principal y de la Estación de Policía del municipio, donde es sabido por toda la comunidad y por las autoridades que es un sector del control de las estructuras paramilitares. La Corporación Nueva Gente ha realizado diversos informes sobre lo complicado del sector, pese a ser una zona tan céntrica, allí está el poder de lo ilegal, ha reinado y sigue reinando”.

Testigos presenciales plantean que la historia del barrio Asturias en 2008, cuando empezó la guerra en el Medellín metropolitano entre las dos alas de la Oficina, una liderada por valenciano y la otra por Sebastián, las bandas que estaban aliadas a Valenciano tenían como sede principal el mencionado barrio en el estaban los llamados consentidos del jefe criminal, por eso el barrio no se “calentaba” con la vacuna, solo había una plaza de vicio y poco representaba en el ingreso de las finanzas del grupo, Valenciano les daba todo y tenía prohibido cualquier impuesto y maltrato a la comunidad, la gente de Valenciano también hacían presencia en Calatrava, El Guayabo, el barrio Independencia y San Gabriel.

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Alias Valenciano. Tomada de www.semana.com

La cosa cambio totalmente en 2012 cuando asumió el control Chunga. Los otros sectores los mandan Nana, Cristian y La Calva —asesinado en febrero—. Se dice que este último tenía mayor ascendencia con Carlos Chata, no necesitaba intermediario, eso quiere decir que en la actualidad Samaria y los sectores que están en ella como son Calle Negra, La Finquita, Robles, El Palmar y Las Margaritas los manejan Cristian y la Nana.

Con la Chunga dominando Asturias llegó el reclutamiento forzado de menores de edad, la vacuna a todos por igual, tiendas, venteros ambulantes, máquinas tragamonedas, parqueaderos públicos, constructores, también el pagadiario y las plazas de vicio se multiplicaron, incluso en un tiempo Asturias fue declarada zona roja del municipio por el aumento en el homicidio. Ahora se ven nuevamente los resultados del Pacto del Fusil, nadie puede asesinar sin tener permiso del patrón que no es otro que Carlos Chata, el jefe militar del Valle del Aburrá. ¿Quiénes corren el riesgo de morir? Los que estén en contra de la razón social, o sea, de los Chatas y, por ende, de la Oficina y los Urabeños.

Lo que sucede en Asturias muestra cómo la estrategia de seguridad sigue cojeando a pesar de los anuncios triunfalistas. ¿Cuándo hará presencia realmente la institucionalidad?


Apunte Urbano

Esperen un completo informe de Análisis Urbano sobre la situación que vive el barrio Asturias uno de los tantos lugares que han sido olvidados por una institucionalidad que solo mide los resultados en el número de homicidios que se presenten. Pareciera que los otros delitos no importaran.

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