¿Quién manda en la frontera venezolana?

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Hechos recientes dan muestra de un cambio en las estructuras de poder que miden fuerzas en los territorios de frontera que comparten Colombia y Venezuela, ejemplo de ello el desplazamiento de grupos paramilitares en la zona norte del Táchira tras los ejercicios militares del Ejército venezolano, a principios de 2020 (defensa de las ciudades), los enfrentamientos entre Farc y Eln en los llanos o la reciente toma de control por parte del Eln en zonas donde antes se imponía el paramilitarismo al sur del Lago de Maracaibo.

En las poblaciones fronterizas, el cambio de actores se hace evidente quedado sobre el tapete la pregunta ¿Quién manda hoy en la frontera de Venezuela?.

Para Carlos Casanova, coordinador del Centro de Estudios de Frontera de la Universidad de Los Andes (Táchira), la situación tiene una raíz histórica.

“El proceso revolucionario que se implanta en Venezuela tiene una profunda identidad ideológica con el marxismo que promueven las Farc. Por tanto, desde el tiempo de Hugo Chávez, se cambió la política en Venezuela, según la cual ya no eran enemigos del estado venezolano las guerrillas colombianas”.

Miguel Morffe, investigador con formación militar y experto en fronteras, apunta al abandono institucional que ha tenido la frontera colombo-venezolana desde ya hace más de nueve años.

“Con la salida de Venezuela de la Comunidad Andina de Naciones (CAN), la frontera dejó de ser un espacio para la integración para convertirse en un espacio de violencia y pugna por parte de diferentes grupos irregulares. Lo más grave de esta presencia armada en la región, es el deterioro institucional que se ha mostrado en la frontera ante la mirada complaciente del Estado venezolano”, dice.

Por su parte, Javier Tarazona, director de FundaRedes, sostiene que en la frontera se aplica la ley del más fuerte y los más fuertes son las organizaciones que tienen mayor poder de fuego. Pero, sobre todo, poder de actuación. “En la frontera manda la anarquía, la criminalidad, la impunidad”, afirma.

Raíces históricas

La presencia de grupos guerrilleros colombianos en Venezuela es de larga data. Cabe recordar que la captura de Rodrigo Granda (conocido como el canciller de las extintas Farc-EP) fue motivo de disputa política del gobierno de Venezuela con Colombia y es parte de los problemas que aún se mantienen.

En reiteradas ocasiones Colombia ha señalado la existencia de campamentos y la presencia de grupos guerrilleros en el vecino país, hechos que han sido corroborados por una sociedad testigo de su presencia y sus operaciones en diferentes sectores del territorio venezolano, donde incluso ejercen el control político de algunas poblaciones.

“Inicialmente la guerrilla obtuvo control territorial, en acuerdo con el gobierno de Hugo Chávez para actuar como primera línea de defensa en caso de una eventual incursión militar a Venezuela promovida desde Colombia (…). La revolución venezolana no es una revolución pacífica, es una revolución armada que tiene elementos armados en el campo como las guerrillas colombianas y venezolanas. Pero, en las zonas urbanas también tiene grupos paramilitares como los que operan en la Cota 905 del área metropolitana de Caracas”, refuerza Casanova.

Para este experto, limpiar la frontera amerita un trabajo de inteligencia que permite desmontar el negocio del contrabando, que también juega un papel económico importante en los acuerdos de control territorial entre guerrilla y autoridades.

“Pues mientras para Colombia la guerrilla en el monte representa un elemento de inseguridad, para Venezuela representan un bastión de defensa para la revolución. La frontera es administrada por el Estado venezolano a través de grupos armados irregulares que fungen como autoridades en algunas zonas del territorio”.

Deterioro institucional

Si bien, la violencia ha signado el quehacer de los habitantes de la frontera mucho antes de la llegada de Nicolás Maduro a la presidencia en 2013, las acciones unilaterales de cierre de frontera y el posicionamiento de grupos irregulares afectos al gobierno venezolano, son hechos que para Morffe muestran un deterioro de la institucionalidad en espacios geográficos.

“La legitimidad de las instituciones del Estado venezolano se ha visto suplantada por un control social informal que realizan los grupos armados, no solo en los pasos ilegales (trochas), sino en las poblaciones en las cuales impactan las dinámicas fronterizas. Ante la ausencia del Estado, los grupos armados mandan en la frontera colombo-venezolana”, dice.

Sinergia guerrilla y Estado

“Los funcionarios hacen lo contrario de lo que la ley señala que es custodiar, proteger y garantizar la soberanía y usan un espacio geoestratégico como lo es la frontera, para vivir de las ganancias de una economía paralela que confluye en esta zona, producto del intercambio histórico con Colombia”, explica Javier Tarazona.

Recuerda que hace unos 10 años los grupos paramilitares ejercían control total en algunos municipios fronterizos, en acuerdo con las Fuerzas Armadas venezolanas, e incluso exfuncionarios de los cuerpos de seguridad del estado, pasaban a formar parte de esos grupos armados.

Sin embargo –dice-, esa situación fue evolucionando, ha ido configurándose bajo otro esquema y los grupos paramilitares hoy han tenido desplazamientos con las fuerzas de seguridad del Estado que liberan los territorios de paras. Luego, se evidencia como esos espacios son controlados por las guerrillas colombianas del Eln y las disidencias de las Farc.

A partir de allí se ha logrado consolidar una sinergia entre quienes ostentan el poder en Venezuela y los grupos irregulares, “que son afines en proyectos políticos e internacionalización de la violencia, la criminalidad y el narcotráfico”.

Tomado de La Opinión

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