Saharauis denuncian otra agresión contra la activista Sultana Khaya

Organizaciones de defensa de los Derechos Humanos en las zonas ocupadas por Marruecos en el Sahara Occidental denunciaron hoy nuevas represalias de las policía marroquí contra la activista Sultana Khaya, presuntamente agredida la semana pasada a la puerta de su casa cuando esperaba una visita.
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Argel, 21 feb – Organizaciones de defensa de los Derechos Humanos en las zonas ocupadas por Marruecos en la antigua colonia española del Sahara Occidental denunciaron hoy nuevas represalias de las policía marroquí contra la activista Sultana Khaya, presuntamente agredida la semana pasada a la puerta de su casa cuando esperaba una visita.

Según un mensaje enviado a Efe en Argel por el colectivo “Equipe Media”, galardonado en España por su actividad en defensa de los derechos, fuerzas marroquíes “atacaron de nuevo y agredieron a la familia Khaya durante la visita de miembros de CODESA”, el colectivo de defensores saharauis de derechos humanos.

“Robaron el móvil de la activista Sultana, que ha decidido iniciar una huelga de hambre. La familia lleva cien días bajo arresto domiciliario”, afirmaron.

La información no ha sido confirmada ni desmentida por Marruecos ni por organizaciones ni periodistas independientes, que tienen restringido el acceso a la zona.

MANIFESTACIONES DE APOYO

El pasado 16 de febrero, varios miles de saharauis se manifestaron en el campo de refugiados de Rabuni, en Argelia, para apoyar a la activista Sultana Khaya y pedir a la ONU un mecanismo de vigilancia que frene el incremento de la represión policial marroquí en las zonas ocupadas del Sahara Occidental.

Días antes, organizaciones de defensa de los derechos humanos en la ciudad de El Aaiún, ocupada por Marruecos, habían denunciado que policías marroquíes habían agredido a Sultana Khaya y a una de sus hijas en la ciudad de Bujador.

En imágenes difundidas después en las redes sociales se podía ver a Sultana Khaya, quien ya perdió un ojo en 2006 por una agresión marroquí, con un fuerte golpe en el rostro perpetrado al parecer por un policía de Marruecos que también le rompió parte de su dentadura.

Horas después, el Consejo Nacional de Derechos Humanos de Marruecos (CNDH, órgano estatal consultivo) recomendó a la Fiscalía del país abrir una investigación sobre las denuncias de la activista.

TENSIÓN EN AUMENTO

La tensión es elevada en la antigua colonia española desde que en octubre tropas marroquíes penetraran en el paso de Guerguerat, que une Mauritania con las zonas ocupadas por Marruecos desde 1975 en el Sahara Occidental, para disolver una sentada de activistas saharauis que protestaban contra el uso comercial que Nuakchot y Rabat hacen de este terreno en disputa.

La acción militar marroquí propició que el líder del Frente Polisario y presidente de la República Árabe Democrática Saharaui (RASD), Brahim Ghali, declara rota la tregua y autorizara las acciones de hostigamiento que desde entonces se repiten cas a diario -según los saharauis- a lo largo del muro levantado por Marruecos en el desierto, el más largo del mundo.

El pasado 24 de enero, el Frente Polisario aseguró haber atacado con misiles el paso de Guerguerat, información a la que Marruecos respondió admitiendo las acciones de hostigamiento -a las que restó importancia- y asegurando que la situación en el paso comercial entre Marruecos y Mauritania era “normal y de tranquilidad”.

El 8 de febrero, el Polisario afirmó que había logrado penetrar en territorio bajo control de Marruecos y matado a tres soldados marroquíes en un operación, información que no ha sido confirmada ni desmentida ni por Marruecos ni por fuentes independientes.

Marruecos se apoderó del Sahara Occidental, una colonia rica en fosfatos y pesca de la que España es aún potencia administradora según la doctrina de la ONU, en 1975 a través de la denominada “marcha verde”, un movimiento de ciudadanos y militares desde las regiones marroquíes.

Desde entonces, cientos de miles de saharauis viven en condiciones precarias, a la espera de una solución, en campos de refugiados levantados en un pedazo de desierto cedido por Argelia en la provincia occidental de Tindouf.

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