El panorama del abandono estatal en Tumaco, Nariño, tanto en el área urbana como rural, es total. Mientras los carteles mexicanos, Las Agc, El Eln,  y las disidencias guerrilleras, entre ellas el Frente Oliver Sinisterra, al mando de alias Guacho, se disputan con el Estado el control del territorio, la población civil, en medio del conflicto narcocriminal, sufre las consecuencias.

Los niños del Alto Mira, en zona rural de Tumaco, son apenas un ejemplo de las dificultades para educarse y no ser carnada del crimen; hay escuela, pero no hay maestros. El internado en donde vivían en semana, por la lejanía de sus casas, ahora está cerrado por falta de estudiantes. El miedo de los maestros para tomar posesión de su plaza tiene a los estudiantes en el abandono.

En el informe especial Réquiem por la educación: en el Alto Mira los niños no tienen quien los eduque, de Noticias Caracol, publicado el 14 de octubre, la periodista Marcela Pulido visitó la vereda Alto Mira, en donde pudo comprobar en qué condiciones se encuentra la escuela, la falta de maestros y las condiciones en que deben transportarse para cumplir con su labor. Por otro lado, la presencia de escuadrones de erradicación enrarece el ambiente y pone en riesgo a la población, que puede verse sorprendida por un enfrentamiento a cualquier hora del día.

La educación muestra enormes rezagos, como lo evidencia el hecho de que el 17 % de las personas mayores de 15 años no saben leer ni escribir. Para un niño nacido en Tumaco es una proeza llegar a una universidad. La calidad académica de los planteles es tan baja que miles de jóvenes son rechazados cada año de los centros de educación superior.

Un estudiante le dijo a Noticias Caracol: «Los soldados entraron, la guerrilla se dio cuenta y empezaron a darse plomo. ¿Y los niños dónde estaban? Nosotros estábamos en la escuela. Cuando todo se calmó, nosotros nos vinimos, nosotros llegamos aquí y de noche volvió la plomacera». [Ver informe]

En una investigación reciente de Análisis Urbano encontramos que «el alza de la violencia en Tumaco está vinculada a la lucha por el control del negocio de la droga. No existe otro municipio en el mundo donde se siembre más coca. En 2016, los plantíos llegaron a 23.148 hectáreas y hoy, según fuentes de Naciones Unidas, hay al menos 30.000 hectáreas, con una capacidad potencial para producir 179 toneladas de cocaína pura al año».

[Leer también: Cómo sobrevivir en Tumaco, la ciudad más violenta del mundo]

Aunque Tumaco es el centro de producción y procesamiento de base de coca del Pacífico, no toda la rentabilidad queda en el comercio legal e ilegal. A Tumaco le quedan las migajas del negocio. Según estimaciones de la ONU, el valor total de la producción de hoja de coca y sus derivados en las fincas del municipio alcanza los 116 millones de dólares en el municipio. Esto explica por qué el 90 % de la economía de esa ciudad, donde ocho de cada diez familias son pobres, gravita en torno a las rentas criminales.

Mientras la educación de los niños del Alto Mira está en veremos, los esfuerzos del Ministerio de Defensa por arrasar la materia prima del narcotráfico han comenzado a generar malestar entre los pobladores, en su mayoría familias campesinas que viven de la producción de la mata de coca.

Plata para asperjar los cultivos de coca sí hay, así sea con escuadrones y drones, como recientemente lo planteó el Ministro de Defensa, pero los más afectados son los campesinos. En un comunicado enviado al director general de la Policía Nacional, General Jorge Hernando Nieto Rojas, la Asociación de Juntas de Acción Comunal de los Ríos Mira, Nulpe y Mataje (Asominuma), le solicita informar lo siguiente:

«1- La tarea designada a los grupos de policías erradicadores que han ingresado en el lapso de tiempo comprendido entre el mes de Febrero de 2017 a Octubre de 2018, al territorio de Alto Mira y Frontera del Corregimiento de Llorente (Tumaco), en especial a quienes han hecho presencia en las Veredas, Puerto Rico, Laureles,  Progreso 115, El Miedo,  Sindagua, 115, La Chorrera, Mata de Plátano, El Dorado, Brisas de la Hondita, Brisa de Mataje, Divorcio, La Amistad, La Aduana, Cañaveral, Tandil, Vallenato, Montañita y La Vega.

»2- Número de hectáreas se han reportado como erradicadas en el territorio de Alto Mira y Frontera en lapso de tiempo antes mencionado, por parte de los miembros de policía que han desplegado dicha labor.

»3- Los motivos por los cuales los integrantes del grupo de erradicación al llegar a las fincas propiedad de los campesinos erradican las plantaciones de coca y trascurrida dos o tres semanas vuelven a pasar con la finalidad de erradicar en la misma finca, aun cuando se supone ya no hay plantaciones en el lugar, ocasionando perjuicios en los sembrados de frutas y pancoger que los campesinos han acabado de plantar en sus fincas.

»4- Término con que cuenta la policía de erradicadores para culminar el proceso de erradicación forzada en el territorio de Alto Mira y Frontera.

»5- Motivos por los cuales no se hace uso de la mano de obra no calificada  con los integrantes de la comunidad para llevar  cabo el proceso de erradicación forzada, siendo que esta se convertiría en una opción para que los campesinos con la remuneración recibida solventen sus necesidades.

»6- Por qué motivos se envía al territorio para adelantar el proceso de erradicación forzada a jóvenes que no superan los 20 años de edad y que se encuentran prestando su servicio militar  y no se envía profesionales, aun conociendo que se trata de una zona de alta complejidad debido a la presencia constante de grupos armados ilegales».

La denuncia de la asociación Asominuma se realiza porque según ellos «no existe claridad con respecto a la tarea que se les ha asignado a los uniformados adscritos a la institución que usted dignamente representa, pues en el transcurso del tiempo antes anotado se han presentado situaciones de graves violaciones a los derechos humanos».

La comunidad denuncia que los uniformados que se encuentran en el Alto Mira y Frontera, aun cuando es bien sabido que para adelantar el proceso de erradicación se han asignado recursos económicos suficientes, no están siendo bien remunerados, más allá de entregarles útiles de aseo. Esa misma razón los lleva a apoderarse de lo que encuentran a su paso para satisfacer sus necesidades.

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Una solución a largo plazo que permita hacerle frente a la crisis social que vive Tumaco debe incluir el respeto de los derechos humanos y el cumplimiento pleno por parte del Estado de las necesidades básicas insatisfechas más urgentes, entre ellas la educación. El reclamo de los niños al presidente Iván Duque es la voz de Tumaco: «[…] en nombre de todos los niños del río Mira y Frontera le quiero decir que tenga en cuenta la educación, así como tiene plata para la erradicación, que también tenga plata para la educación». De no haber soluciones, sino paños de agua tibia, alias Guacho seguirá ampliando sus dominios entre la miseria del pueblo del Pacífico.