Categoría: San Diego

La mujer, presa del pánico, lanzó la llave hasta el otro lado de la calle y luego corrió a refugiarse. El delincuente, sin guardar el arma, se fue hasta la llave, la recogió, se subió al auto, puso el arma en la silla del copiloto, encendió el carro y salió en veloz carrera.