Un desgastado Abdo Benítez aparta al “capitán” de la nave sanitaria paraguaya

En la imagen, Mario Abdo Benítez, presidente de Paraguay. EFE/ Nathalia Aguilar/Archivo

Asunción, 5 marzo.- Mario Abdo Benítez prescindió este viernes de su ministro de Salud, Julio Mazzoleni, en medio de una criticada gestión del coronavirus que estaba desgastando al mandatario y que fue señalada la víspera por el Senado, que aprobó una declaración pidiendo la renuncia del hasta ahora titular de la cartera.

Las críticas a Mazzoleni, al que hace un año el presidente se había referido como el “capitán” del Gobierno frente a la pandemia, se acentuaron esta semana con las denuncias de familiares de pacientes y de personal sanitario por la falta de medicamentos e insumos en unos hospitales congestionados por los casos de covid.

Las protestas se estaban elevando a la figura de Abdo Benítez, del conservador Partido Colorado, con algunas voces desde la oposición proponiendo impulsar un juicio político al mandatario debido a la incapacidad del Gobierno para atender las necesidades básicas de los afectados.

Y cuando el país está entre los más rezagados de la región en la vacunación.

De hecho para esta tarde se mantiene una protesta frente al Congreso por parte de ciudadanos autoconvocados que recoge el hartazgo expresado esta semana por empleados sanitarios y familiares de enfermos.

EL CAPITÁN DEJA LA NAVE

Mazzoleni abandonó la nave ante una crisis sanitaria que precisamente se quería evitar al comienzo de la pandemia, cuando el Gobierno aplicó rápidas cuarentenas y medidas de aislamiento en previsión de un acumulación de casos que no podría contener el precario sistema de salud, una de las asignaturas pendientes del país.

De hecho la escasez de medicamentos se evidenció ante la propagación de la covid en las últimas semanas, con un aumento sostenido que el Gobierno atribuye a la relajación de la población.

Un caldo de cultivo al que se añade el hecho que el Ejecutivo aprobó en marzo de 2020 un préstamo de 1.600 millones de dólares para enfrentar a la pandemia, con ayudas sociales, subsidios o compras de insumos y materiales sanitarios.

Otra de las decepciones ciudadanas se refiere a la demora de la llegada de las vacunas, que de momento se limitan a las 4.000 dosis de la Sputnik V que ya han sido aplicadas, aunque solo a trabajadores sanitarios.

En ese sentido, Mazzoleni admitió este jueves que no podía dar fechas exactas de la recepción del millón de vacunas rusas ya negociado, así como de los 4,3 millones de dosis acordado con el mecanismo Covax, impulsado por la Organización Mundial de la Salud (OMS).

AVISO DEL SENADO

Mazzoleni presentó su renuncia un día después de asegurar que no lo haría, en respuesta a la declaración de la Cámara Alta, que también fue apoyada por parte de legisladores del Partido Colorado.

Ese día justificó su permanencia al defender que el país vive un “momento muy difícil que requiere de gente que aporte más que de buscar culpables”.

Sin embargo hoy, tras su reunión con Abdo Benítez, presentó su renuncia dado que es “absolutamente necesario que los paraguayos estemos unidos para combatir la pandemia y por sobre cualquier persona está el interés nacional y ojalá que esta decisión sirva para la unión del país”.

En la decisión, tras la negativa de la víspera, no se descartan pugnas internas dentro del oficialismo, parte del cual fue el impulsor de la declaración de pedido de renuncia en el Senado, que si bien no es vinculante se interpretó como un aviso al propio Abdo Benítez.

Otros legisladores como los del Frente Guasú, la principal fuerza de izquierda, responsabilizaron directamente al mandatario por la situación de crisis y desabastecimiento, y algunos de ellos plantearon intentar el trámite para el juicio parlamentario.

Queda por ver si la salida de Mazzoleni, sustituido de forma interina por Julio Borba, termina con las acusaciones al Gobierno de improvisación e inoperancia en la gestión institucional y da un respiro a Abdo Benítez, que en agosto próximo cumplirá el ecuador de su mandato.

La fecha coincidirá también con el segundo aniversario de su mayor crisis política, cuando se conoció la existencia de un acuerdo secreto con Brasil de compra de energía a la represa de Itaipú.

Abdo Benítez estuvo entonces al borde del juicio político, que no prosperó ante el respaldo de su antecesor, Horacio Cartes, de la corriente colorada adversaria a la del mandatario.

Mazzoleni abandona el puesto cuando el país, de 7 millones de habitantes, suma 3.256 fallecidos y 164.310 casos de coronavirus.

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