Cientos de personas se aglomeran ya en el centro de Recife a la espera de su líder, el expresidente de Brasil Luiz Inácio Lula da Silva, quien 9 días después de salir de prisión comienza este domingo en el nordeste, su bastión político, una gira por el país contra el Gobierno del ultraderechista Jair Bolsonaro.

La fiesta «artística, cultural y de resistencia» que conmemora la libertad de Lula se prendió desde el medio día de hoy en la plaza de Nuestra Señora del Carmo, en pleno centro de la capital de Pernambuco.

El festival, un homenaje para el exmandatario que estaba programado desde cuando Lula estaba preso, tendrá más de 40 atracciones culturales, la mayoría presentaciones musicales de artistas como los reconocidos Chico César, uno de los íconos de la música popular brasileña y el grupo brasileño-mexicano Francisco el hombre.

La plaza donde se realiza el evento, ya se viste de rojo por las camisetas con el rostro de su líder, extensas pancartas con la frase «Lula Libre» y originales atuendos que varios de los seguidores llevan puestos como una demostración de apoyo al exmandatario.

Ni los fuertes rayos de sol ni el calor que se concentra en el lugar ha aminorado los ánimos del ferviente público que al unísono voceaba, «resistencia» y «Lula Libre» cuando algunos de los artistas participantes pedían por un país con oportunidades, sin racismo, con igualdad de derechos y justo.

El nordeste es el principal bastión político de Lula y la tierra más querida del exmandatario, quien nació en el municipio de Garanhuns, Pernambuco, en octubre de 1945.

Como hijo de la región y conocedor en carne propia de sus carencias, es allí donde cuenta con el mayor numero de seguidores, algo que se evidencia este domingo durante el festival en Recife.

Lula salió de prisión el pasado 8 de noviembre tras permanecer durante año y medio en la cárcel, tras una decisión de la Corte Suprema de Justicia que determinó que la prisión de una persona condenada antes de que se agoten todos los recursos es inconstitucional.

El expresidente estaba tras las rejas desde el 7 de abril de 2018, cuando comenzó a cumplir una pena de ocho años y diez meses por corrupción tras ser condenado en tercera instancia, acusado de recibir a manera de soborno un apartamento de playa de la constructora OAS a cambio de beneficios para la adjudicación de contratos con Petrobras.

No obstante, a Lula aún le resta una apelación que ya ha presentado ante la Corte Suprema, que todavía no se ha pronunciado.

EFE