Una corta visita papal para romper décadas de estereotipos contra los gitanos

EFE/EPA/MARTIN DIVISEK
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Kosice (Eslovaquia), 13 de septiembre de 2021.- La barriada Lunik IX se encuentra a las afueras de Kosice y es sinónimo en Eslovaquia de pobreza y exclusión. La población gitana hacinada allí ha sido olvidada por casi todos, incluido su propio gobierno. Pero no por el papa Francisco, que la visitará mañana.

La breve visita anunciada ha despertado gran esperanza de que sirva para mejorar la vida en una barriada, en la que malviven unas 4.500 personas en bloques de hormigón prefabricado de un invariable color gris.

La población se edificó cerca de un vertedero en 1981, en plena época comunista en este país del centro de Europa, y la falta de servicios públicos, desde electricidad hasta agua corriente o calefacción, es un problema crónico.

Además, el 80 % de sus habitantes no tienen trabajo.

Muy pocos de los vecinos de Kosice, la segunda ciudad de Eslovaquia, con más de 230.000 habitantes, han ido alguna vez a Lunik IX. No se trata de un problema de distancia, sino de discriminación debido a la pobreza extrema.

Los habitantes de Lunik IX son “los intocables” a los que nadie quiere tener cerca, pero muchos vecinos confían en que la visita del santo padre rompa con esos estereotipos negativos.

En Eslovaquia, un país de unos 5,5 millones de habitantes, viven unas 400.000 personas de origen gitano.

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“FUERZA MORAL”

Uno de los que más se alegra de la llegada de Francisco es el alcalde, Marcel Sana, quien considera que dará “mucha fuerza moral” a una comunidad que busca “una esperanza de vida mejor”.

“Es una gran orgullo para nosotros que (el papa) venga a saludarnos y a reforzarnos espiritualmente”, explica a Efe en su despacho.

Algunos vecinos reconocen la sorpresa de que el papa haya escogido su barriada para visitarla, y no son pocos los curiosos que observan los preparativos con una mezcla de curiosidad y asombro.

Bozhena, que pasea con su hija por el centro de la localidad, reconoce, en efecto, que esta visita la llena de esperanza.

“Estamos felices de que venga. Recibiremos su bendición, y se sabrá algo sobre nosotros en el mundo”, asegura.

“Esperamos que las cosas mejoren, porque hacen falta viviendas para los jóvenes, para que no se vayan afuera, para que los niños tengan futuro, formación, trabajo. Sobre todo, que haya más trabajo”, demanda.

Y agrega: “Queremos trabajar, pero en este tiempo es difícil, ya que en cuanto ven a un gitano, no lo aceptan”.

MICROCRÉDITOS CONTRA LA POBREZA

Otra vecina, Zita Balogova, lamenta que el resto de la población de Kosice les haya dado la espalda y los rechace, que la simple mención de vivir allí sea un estigma.

“Han huido de nosotros”, se queja sobre el éxodo, a finales de la década de 1990, tras la caída del comunismo, de la población no gitana del barrio.

Balogova confiesa que no encuentra trabajo desde hace 13 años y que incluso para aspirar a un puesto de limpiadora le exigen tener al menos secundaria.

“Aquí se vive bien. Podría ser mejor, pero se puede vivir. Estoy de momento contenta, aunque sea un poco duro”, concluye con resignación, destacando el apoyo que recibe la población de los salesianos.

Son dos, los religiosos salesianos y la ONG ETP Slovakia-Centre for Sustainable Development, las organizaciones que desarrollan proyectos en Lunik IX, como un jardín de infancia, un centro comunitario y concesión de microcréditos de 8.000 a 10.000 euros (unos 9.500 a 11.800 dólares) para la construcción de viviendas dignas.

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CANTARÁN EN ESPAÑOL

“!Dzelem, dzelem!” (Marcho, marcho) es el nombre del himno gitano, que treinta niños, de entre 9 y 14 años, cantarán al papa Francisco cuando les visite mañana.

Además de canciones en romaní e inglés, también entonarán “Sueño con que llegarás”, una melodía espiritual gitana para la que Andrej Ferko, profesor de música en el colegio de primaria de Lunik IX, ha compuesto una letra en castellano para la ocasión.

“Es una gran suerte poder actuar ante nuestro papa, es un honor que nuestros hijos puedan cantar y es también un desafío. Nos escuchará no sólo la nación eslovaca, sino todo el mundo. Para nosotros es algo único”, asegura el profesor.

“Lo esperamos mucho, para que le podamos mostrar el talento que tenemos”, dice por su parte Zaneta, una de las pequeñas que integran el coro.

Aunque algunos jóvenes del barrio no saben muy bien por qué viene el papa aquí, otros sí saben la respuesta.

“Viene porque aquí hay personas pobres”, responde Krystina, otra de las integrantes del coro.

Gustavo Monge

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