Víctima de abuso celebra fallo de CorteIDH contra Bolivia tras 21 años

Fotografía de archivo de una sesión de la Corte Interamericana de Derechos Humanos (CorteIDH). EFE/ Jeffrey Arguedas
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La Paz, 19 ene – Después de 21 años de sufrir una violación sexual por parte de un familiar y buscar incansablemente justicia, Brisa de Angulo Losada celebró este jueves el fallo de la Corte Interamericana de Derechos Humanos (CorteIDH) que condenó al Estado de Bolivia por discriminación por motivos de género y niñez y su revictimización en el proceso judicial que aún no tiene sentencia.

“Hay que celebrar el día de hoy, creo que es un logro muy grande ver que gracias a esta sentencia podemos irnos moviendo hacia un mundo más humano, más justo, especialmente para niños y adolescentes víctimas de violencia sexual”, comentó De Angulo en una conferencia virtual tras conocerse el fallo de la CorteIDH.

Su lucha ha sido larga, pero indicó que gracias al fallo se aporta a crear “espacios más seguros y más justos” para la niñez y adolescencia en Bolivia y marca un precedente para todos los países de la región, lo cual es un “avance” significativo y un “cambio paradigmático”.

“Es una sentencia que realmente nos da a toda la región, a todos los países, como una guía de cómo se debe manejar los casos de violencia sexual en niños y adolescentes”, manifestó.

El caso de De Angulo es el primero contra el Estado boliviano ante esa corte internacional por violencia sexual y también es el primero que aborda el tema de la violencia sexual de un familiar.

“Creo que algo increíble de esta situación es que antes de la sentencia de hoy nunca se había incluido el delito de incesto dentro de la jurisprudencia de la corte. Es la primera vez que se habla de forma directa sobre el delito que cometen los abusadores que se aprovechan de la cercanía de la familia”, enfatizó.

La CorteIDH encontró al Estado de Bolivia responsable internacionalmente por la violación de los derechos a la integridad personal, las garantías judiciales, la vida privada y familiar, la igualdad ante la ley, la protección judicial y los derechos de la niñez, en perjuicio de De Angulo.

El caso se remonta a 2001, cuando ella tenía 16 años y su primo identificado como E.G.A., de 26, llegó a vivir con su familia para terminar sus estudios y la joven sufrió abusos sexuales y violación entre octubre de 2001 y mayo de 2002 por parte de ese familiar.

Tras varias audiencias y dos juicios en Bolivia, uno de ellos con sentencia de siete años de prisión contra el familiar, pero que posteriormente fue anulado, en el segundo proceso E.G.A. no se presentó y fue declarado en rebeldía y había un mandamiento de aprehensión en su contra, pero el hombre ya estaba en Colombia, país de su nacionalidad.

En 2019 se admitió una solicitud de extradición, pero en septiembre de ese año cancelaron la orden de captura por la “prescripción de la acción penal a la luz de la normatividad colombiana” y la CorteIDH señaló sobre el caso que se incumplió con la “debida diligencia”, que hubo una ausencia de perspectiva de género y niñez en la conducción de proceso, hubo violencia institucional y se vulneró la garantía de plazo razonable.

De Angulo señaló que el caso “sigue abierto” en el país y que “se continúa buscando las medidas para traerlo a Bolivia para que se continúe con el juicio” en contra del acusado.

“Creo que para mí, éticamente, Colombia tiene el deber de hacer una investigación porque la realidad es que está acogiendo a un prófugo de la justicia. Creo que tiene que reconsiderar y revisar los acuerdos de extradición”, sostuvo De Angulo.

En tanto el equipo de abogadas de De Angulo enfatizaron en que el fallo tiene elementos importantes que cambiarán ciertas normativas bolivianas en relación al consentimiento, al incesto, al estupro y que el Estado boliviano tiene un año para demostrar a la Corte que está cumpliendo con el fallo.(EFE).

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