Más allá del helicóptero Bell 407 de la Policía Metropolitana

Publicado el: 16 Mayo, 2017

Por “Florentino Ariza”

Entre dudas, risas y chistes, aprobación y desaprobación por parte de la ciudadanía, arrancó labores el helicóptero Bell 407 de la Policía Metropolitana, donado por la Policía Nacional y adecuado por la Alcaldía de Medellín y el Área Metropolitana por un costo de 6.000 millones de pesos.

Su alta tecnología, con cámara zoom con un alcance de dos kilómetros, infrarrojo  y equipos de transmisión en tiempo real conectados directamente con las oficinas del Sistema Integrado de Emergencias y Seguridad Metropolitano (SIESM), le permite a la Policía Metropolitana actuar con efectividad en los diez municipios que conforman el Valle de Aburrá. Un aparato tecnológico de gran nivel que sobrevuela techos y laderas buscando a los principales criminales de Medellín y sus alrededores, con el objetivo de ayudar en la desarticulación del crimen organizado.

El Bell 407 no solo fue adecuado para usarse exclusivamente en contra de las estructuras criminales del Valle de Aburrá, según el comandante de la Policía Metropolitana, general Óscar Gómez Heredia, también se utilizará para frenar la expansión en las laderas y prevenir incendios y emergencias ambientales en los cerros que rodean la ciudad. Una inversión justificada en diferentes usos.

Sin embargo, las dudas que ha suscitado la adquisición del helicóptero giran en torno a los costos de sostenimiento del mismo y a la necesidad de utilizarlo en patrullajes programados tres veces al día. El ruido y la utilización de láser y reflectores ha sido otro de los asuntos que ha generado inconformismo con la aeronave por parte de la ciudadanía.

Hagamos cuentas de cuánto le puede costar a la ciudad el helicóptero Bell 407. Según los precios presentados por Ecopetrol, una hora de vuelo le cuesta a la Alcaldía de Medellín alrededor de $144.000. Teniendo en cuenta que el Bell 407 está pensado para patrullar sobre la ciudad tres veces al día, el costo de la gasolina por día sería de $432.000 diarios, el de una semana $3.024.000, el de un mes $12.960.000 y el de un año $155.520.000. Esto, sin contar los costos de revisión y mantenimiento que se le tendrían que hacer a la aeronave, según los expertos.

Así las cosas, surge una pregunta fundamental: ¿se justifica la inversión?

Según el general Óscar Gómez Heredia, gracias a la ayuda del helicóptero Bell 407 fue capturado alias Flechas, el fletero que atracó a una mujer en la Loma Los Balsos. Sin embargo, el delincuente terminó entregándose a las autoridades como los otros fleteros que han sido objeto de persecución selectiva por parte del alcalde de Medellín, Federico Gutiérrez. ¿Estará presumiendo de más el comandante de la Policía Metropolitana?

Brigadier General Óscar Gómez Heredia y Federico Gutiérrez Alcalde de Medellín, Imagen tomada de Caracol Radio.

Las declaraciones de las autoridades hablan de la efectividad del helicóptero en los días que lleva en operación, colaborando en el cubrimiento de reportes de delitos cometidos en las últimas semanas en el Valle de Aburrá. No obstante, los oficios cumplidos por el Bell 407 están enfocados en trabajos operativos, que no trasmutan a lo estructural porque no desmantelan de fondo las estructuras criminales que operan en la ciudad.

Nadie niega que un helicóptero es de gran ayuda en una ciudad en donde se presentan casi a diario tiroteos y fleteos —estos sí a diario—, pero en los aspectos estructurales de la seguridad en Medellín, un aparato con estas características se queda corto en lo fundamental, que es el desmonte del crimen organizado en el  Valle de Aburrá.

En declaraciones concedidas a El Tiempo, Max Yuri Gil, sociólogo y experto en conflicto urbano, habló de que la videovigilancia no ha ayudado en la disminución de delitos. “Un ejemplo claro es la comuna 10 (centro), las más monitoreada de Medellín, y a la vez, con las cifras más altas de muertes violentas y hurtos a mano armada”, afirmó Gil.

Para el académico: “Identificar al ladrón no es muy útil, detrás de él hay toda una estructura criminal que las autoridades deben desmantelar de raíz, con inteligencia de alto nivel”.

Precisamente por estos aspectos es que el Bell 407 no pasa de lo operativo a lo estructural, detrás de este, debe haber todo un trabajo de inteligencia que permita acabar con las rentas ilegales de las odín y de las estructuras delincuenciales. La extorsión, el microtráfico, la explotación sexual a menores de edad, el fleteo y el adulteración de licor, son aspectos que deben intervenirse para empezar a desarticular financieramente a estas estructuras.

Otras rentras camufladas en la legalidad, como los carteles de los huevos, la leche las arepas y la cerveza, también deben ser neutralizadas y desarticuladas para acabar con el control territorial que se ejerce sobre los barrios por parte de las bandas o combos de Medellín y sus municipios aledaños.

La videovigilancia, reforzada este año con la utilización de 2.300 cámaras, 100 de ellas con reconocimiento facial, y el acompañamiento de drones a la vigilancia desde el aire, solo es efectiva si las autoridades se saben ganar la confianza ciudadana para que se puedan monitorear las denuncias y hacer un mapeo con ellas como se pretende. Si bien es cierto, que en los últimos años los medellinenses han hecho mucho más uso de las herramientas de denuncia, tales como el Sistema de Seguridad en Línea, pasando de 3.591 denuncias penales reportada en el 2014 a 5.697 en el 2016, aún las personas son escépticas con la efectividad de la fuerza pública y de las autoridades judiciales.

Esto no solo se gana con resultados, también con la prevención al delito y a la criminalidad. Aspectos descuidados por el alcalde Federico Gutiérrez, que prometió en campaña, como su principal apuesta, un sistema de seguridad integral, que se ha quedado en lo operativo y en lo publicitario a través de redes sociales en más de un año de gestión.

De los $160.000 millones destinados para la seguridad en Medellín en este 2017, ya sabemos que alrededor de $155.520.000 están presupuestados para el sostenimiento del Bell 407 y 6.007 millones fueron invertidos en la adecuación del mismo. Esperemos que con esto también alcance para fomentar el respeto y la tolerancia en los barrios y para aportarle elementos a una cultura ciudadana alejada de los imaginarios heredados de la mafia y el crimen organizado.

Qué bueno sería que la Alcaldía de Medellín entendiera el concepto de prevención antes de echarse de lleno a sumarle presupuesto a la videovigilancia. Variable constante en las últimas administraciones de la ciudad. Nada innovador.

Fuentes:

http://www.elcolombiano.com/antioquia/seguridad/costos-de-mantenimiento-del-helicoptero-de-la-alcaldia-de-medellin-FI6497052.

http://www.eltiempo.com/colombia/medellin/la-nueva-tecnologia-para-combatir-el-crimen-en-medellin-83622.

http://www.eltiempo.com/colombia/medellin/helicoptero-de-la-policia-frenara-construccion-en-laderas-de-medellin-83726.

Las opiniones expresadas en este artículo son de exclusiva responsabilidad del autor y no necesariamente representan la opinión de la ONG Corpades y Análisis Urbano.

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