Andrés Tobón, secretario de Seguridad, tenemos pruebas, y no dudas, sobre las plazas de vicio en Medellín

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Quien no conoce la historia, está condenado a repetirla. La agencia de prensa Análisis Urbano y la organización no gubernamental Corpades hemos venido presentando la dinámica criminal de la ciudad de Medellín, la cartografía del crimen, vistas desde nuestro observatorio, analizada desde acá y obviamente presentada a la opinión pública y a la institucionalidad, con el ánimo de que sirva para el debate público.

 

Mostramos cómo está Medellín en el tema de violencia y criminalidad. Seguimos insistiendo que son aproximadamente unas 350 bandas en la ciudad de Medellín en las cuales el 40% de sus son menores de edad: niños, niñas y adolescentes. Estas bandas tienen un control territorial que supera el 70 % de la ciudad de Medellín. Lo pusimos en la palestra pública para debatir con la institucionalidad y con la ciudadanía. Posteriormente presentamos el mapa, la cartografía de lo que es Medellín respecto al tráfico de drogas en pequeñas cantidades o microtráfico, las conocidas plazas de vicio.

 

En la entrevista realizada por el periódico El Colombiano el 11 de noviembre de 2019 al señor general Eliécer Camacho, comandante de la Policía Metropolitana del Valle de Aburrá, reconoce que la estrategia institucional llevó a que se diera un acuerdo adentro de la denominada Oficina, entre sus bandas. Acuerdo que puso fin a lo que nosotros denominamos “la Guerra Fría de la Oficina”, guerra real que enfrentaba a grupos pequeños patrocinados por las líneas mayoritaria y minoritaria, sin que estas se enfrentaran entre sí, situación que estaba aumentando el número de homicidios en la ciudad de Medellín.

 

También dijo el general Eliécer Camacho que en el Valle de Aburrá actúan 94 grupos poderosos y unos 191 subgrupos, más pequeños, que alimentan a los otros con jóvenes que van reclutando. Eso da una suma de más de 285 organizaciones criminales en el Valle de Aburrá.

 

Y reafirmamos lo que por nosotros fue dicho, porque algunos funcionarios públicos salieron a decir que no existía ningún acuerdo criminal, que nunca hubo un acuerdo de esta clase, pero ahora el general Eliécer Camacho lo reconoce, él que es el oficial que está al frente del tema de la seguridad.

 

¿Existen o no las 800 plazas de vicio?

En el debate sobre la existencia o no de las 800 plazas de vicio encontramos varias cosas. Hace unos años, en la ciudad de Medellín, el periódico El Colombiano y Germán Jiménez Morales, uno de los periodistas más reconocidos y respetados, que sabe de economía y que sabe de lo que está hablando, planteó en un artículo que denominó “El botín de guerra en Medellín supera los 700 millones de dólares”, es decir, más de un billón de pesos.

 

El artículo planteó en ese momento que la Policía Nacional de Colombia reconocía la existencia de 350 a 400 plazas o expendios de narcóticos, que producen 10.500 millones de pesos mensuales, algunos de esos sitios con más de 20 años de tradición.

 

Expertos en el tema, como Gabriel Jaime Rico Betancur, líder de Medellín ConSentido, apoyado en cifras oficiales y en las cuentas de su equipo asesor hablaba en voz alta de 800 puntos de venta de droga, cuando era candidato a la alcaldía.

 

El CTI de la Fiscalía aseguraba en ese momento que la cantidad pasaba de largo las mil plazas de vicio. Nosotros, Corpades y Análisis Urbano, hemos trabajado durante años y el cálculo está en más de 800 plazas de vicio, teniendo en cuenta lo siguiente: dos plazas de marihuana por una plaza de químicos en una parte de la ciudad. En el caso de Belén se estaría trabajando ya una plaza de químicos por una plaza de marihuana.

 

Uno de los muchos elementos que nos permiten inferir razonablemente que el número de 800 plazas es para nada errado es la incautación permanente de cargamentos de marihuana y cocaína proveniente del Cauca: cada año solo de ese departamento ingresan más de sesenta mil (60.000) libras de marihuana, se consumen miles de kilos de cocaína, sin contar el tuci, sin contar las metanfetaminas, sin contar los ácidos.

 

Estos datos, estas cifras, estas realidades que mostramos y que otros quieren ocultar están expuestas para el debate público. Recordamos a los funcionarios públicos que el Ministerio del Interior sacó un trabajo donde demuestra que son más de 800 puntos de venta de droga en la ciudad de Medellín, un trabajo que deberían leer quienes están al frente de la seguridad hoy en Medellín y que deberían leer quienes están próximos a tomar las riendas de la seguridad de la ciudad: el caso del alcalde electo Daniel Quintero y quienes vayan a ocupar el cargo en la Secretaría de Seguridad y en los espacios en los que van a tener una interlocución institucional con la ciudad.

 

También la Policía Nacional reconoció desde hace un buen tiempo, que en el centro de Medellín, comuna 10 Candelaria o centro, hay unas 20 convivir. El debate con nosotros es que nosotros hablamos de 35 Convivir, presentamos el organigrama y presentamos la zona en las que operan. Sigue la discusión, puesto que otras fundaciones plantean que son 45 grupos Convivir.

 

Igualmente conocimos una declaración del entonces comandante de la Policía Metropolitana del Valle de Aburrá, José Gerardo Acevedo Ossa, que planteaba que la ciudad de Medellín tenía 350 bandas, que dependían de 90 estructuras más poderosas. En esto coincide con lo que hoy argumenta el secretario de Seguridad de Medellín, Andrés Tobón, que habla de 94 bandas. Se le olvidó decir que hay una cantidad de bandas que dependen de bandas más grandes y se le olvidó decir que la Oficina del Valle de Aburrá, conocida como la Oficina de Envigado, existe y tiene una Línea Mayoritaria y una Línea Minoritaria, o Alianza criminal del Norte y Confederación Criminal de Medellín.

La Fiscalía General de la Nación, en cabeza de la doctora Claudia Carrasquilla Minami, reconoce la existencia de dos líneas militares de la Oficina.

 

También planteó el secretario de Seguridad que en Medellín no existen las cocinas, que hasta el momento no se han identificado esas cocinas, que todos los estupefacientes llegan de otras partes. Pues no es cierto que en Medellín no existan cocinas o en el Valle de Aburrá y que la droga llega de otros departamentos: la marihuana, la cocaína, las metanfetaminas.

 

Las pruebas

El 17 diciembre de 2018 fue incautado un laboratorio de cocaína ubicado en Envigado, pero que tenía asentamiento también en Medellín. En la administración del alcalde saliente, Federico Gutiérrez, el 8 de julio de 2016, los titulares de los diarios decían que habían encontrado el primer laboratorio urbano para la producción de cocaína en la comuna 3, Manrique, que está ubicada en la parte nororiental de la ciudad de Medellín.

 

El 9 de febrero 2019 encontraron un laboratorio en Copacabana de procesamiento de cocaína que surtía la comuna 5, la comuna 6, la comuna 7, la comuna 8 y la comuna 13 de Medellín. En 15 de febrero de 2019 en la parte alta del barrio Santo Domingo, comuna 1 Popular, fue encontrado un laboratorio de procesamiento de cocaína. Quiere decir lo anterior decir que la ciudad si tiene laboratorios de procesamiento de cocaína. No es una falacia, no es una mentira dicha por la agencia de prensa Análisis Urbano, por la ONG Corpades o por analistas que son entrevistados.

 

Además de lo reiterado, se sabe que hay campamentos de las Autodefensas Gaitanistas de Colombia, AGC o Clan del Golfo. No hace mucho fue encontrado el campamento de alias Turrón en la parte alta de la comuna 8, Villa Hermosa, más allá del barrio La Sierra.

 

Desde la institucionalidad intentan minimizar la situación. Esto quedó evidenciado en un trabajo periodístico realizado por el periódico El Colombiano, en el que se resalta que “el organismo de inteligencia reconoció que la cifra entregada pretendía no alarmar a la ciudadanía. El efecto se logró, pero sacrificando credibilidad. La entidad precisó que la telaraña del microtráfico sí mueve 10 millones de dólares, pero mensuales, según se colige al cruzar estimativos de producción de droga, la valoración de los cargamentos incautados y su precio en el mercado interno y externo”.

 

El organismo de seguridad negaba que en la ciudad de Medellín el ingreso por venta de droga era de 10 millones de dólares mensuales, 120 millones al año. Después de negarlo, tuvo que reconocer públicamente que no le quieren decir a la ciudadanía la verdad de lo que está ocurriendo.

 

Repetimos que este informe, esta investigación es para un debate público y solamente permite que entre todos generemos la aproximación a la verdad.

 

Finalmente, la droga conocida como tuci, cocaína rosada, no necesita grandes laboratorios. Se procesa tranquilamente en apartamentos, en espacios reducidos, espacios pequeños. A la institucionalidad le decimos que dentro de la ciudad, de la periferia de la ciudad, hay lugares donde están procesando tuci y cocaína rosada. Pareciera que esa realidad no se quiere reconocer. La ciudad está inundada de plazas de la droga, la ciudad está inundada de criminalidad y la ciudad, a pesar de los golpes que le han asestado durante estos años a la Oficina, esta sigue viva, coleando, fortalecida y creciendo.

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