Así fue la visita del Presidente Gustavo Petro al municipio de Rosas, Cauca

Foto: Cristian Garavito – Presidencia
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Rosas, Cauca, 12 de enero de 2023

Estamos aquí, no pudimos venir hace dos días porque las mismas inclemencias del tiempo impidieron, incluso, que el avión aterrizara en Popayán, ni siquiera pudimos llegar a Popayán.

Y apenas mejoraron, como ahora, estamos saludándolos, dándoles un abrazo muy fuerte del Gobierno del Cambio. Estamos aún estudiando, hacia el martes nos entregan el informe los geólogos, los profesionales en estos temas sobre las causas. Hay una duda, si se debe exclusivamente al volumen de lluvias, de acumulación del agua, de las quebradas, etcétera, o si conjuntamente hubo algún tipo de movimiento de la placa tectónica que es de más cuidado porque esta recorre buena parte occidental del país y ha causado, en décadas, muchos desastres en Colombia.

El informe, pues, se hará público. Cualesquiera que sean los resultados, es un hecho que ustedes ya reconocen, las personas de las siete veredas afectadas; 701 personas es el censo en este momento.

El fenómeno no ha terminado, sigue en proceso. No es posible vivir más allí, los niveles de riesgo son muy altos. Si no pasa nada ahora, pasará mañana, dentro de algún tiempo. Lo que se impone es la reubicación para las personas afectadas, directamente, y las familias que son campesinas y que, por tanto, no solamente tenían allí su vivienda, sino su forma de sobrevivir, su producción, su sustento.

La indicación que yo he dado es utilizar la Ley 1523 del 2012, anótenla por ahí muchachos que les gusta mirar en internet, 1523 del 2012. Esa ley la hicieron cuando Colombia vivió, también, un terrible invierno, (20)10 – (20)11, quedó todo el país inundado.

El invierno de ahora es más fuerte que el de aquel entonces, aún no termina, hasta junio. Ya llevábamos el año pasado, cuando terminaron 10 meses de invierno, con circunstancias terribles. Creímos que estos días marcaban su final, pero apenas son una tregua, el invierno sigue hasta junio, imagínense ustedes todo lo que tendremos que afrontar.

Eso no es usual, ustedes lo saben, eso no es normal, así no es. Eso se debe a algo que llamamos la crisis climática del mundo y que tiene una causa, que es bueno que ustedes sepan; es un cambio de la atmósfera, la atmósfera es más caliente que antes porque tiene unos gases adicionales que antes no tenía en esa misma cantidad, que la hacen calentar con el sol. A esos gases se les llama ‘gases efecto invernadero’ y no están allí acumulándose, naturalmente, sino porque nosotros los estamos haciendo acumular y nosotros, fundamentalmente, no nosotros los de América Latina, los del Cauca, los de Colombia, no los de África, no la gente que tiene menos recursos, sino que son los más ricos del planeta por sus consumos exorbitantes.

Los procesos de producción y de consumo arrojan esos gases y, en el tiempo, ya van dos siglos y medio, poco a poco cada vez más, más, más se acumularon y se acumularon de tal manera que se calentó la superficie terrestre, las aguas actúan, entonces, de manera diferente, los hielos se derriten por el calor, los líquidos se evaporan, las grandes evaporaciones, que es lo que pasa en estos momentos en este lugar, el océano se evapora más rápido por el calor.

Y entonces estas grandes acumulaciones de vapor, que llamamos nubes, al estrellarse contra las cordilleras aquí, pues revientan lluvias mucho más grandes que las que usualmente existían. Los ríos entonces se llenan, las inundaciones, y ya tenemos el resultado que tenemos con las de un millón de personas damnificadas en toda Colombia, con regiones enteras inundadas, con deslizamientos de montañas, muertos; ya cuántos más de 700 muertos, y uno de esos es este tema que estamos aquí en Rosas en este momento.

¿Qué logró? Y eso hay que reconocerlo, porque ya sabíamos lo que había aquí, la placa etcétera, logró una evacuación oportunísima, la Unidad Nacional de Gestión de Riesgo, los líderes sociales, lideresas sociales, la organización de la gente, la Fuerza Aérea que sacó algunas personas que quedaron bien atrapadas. El conjunto actuó y no tenemos ningún muerto menos mal. Aquí hubo 32 en 2019.

Entonces así es como toca, esa es una enseñanza para el país. Lo que logren los alcaldes y aquí hay varios presentes y la Unidad Nacional de Riesgo, es que hay que construir en cada municipio el mapa de riesgo, saber dónde están los mayores peligros y definirlo antes de que pasen las cosas y sacar las personas de allí.

Eso no ha sido posible, a pesar de que la ley lo ordena; la verdad, sea por ignorancia, sea por pereza, sea porque no se cree que va pasar y siempre creemos eso, eso no va a pasar. No se han hecho la mayoría de los mapas de riesgo en Colombia y cada vez que vienen estos picos climáticos, sean sequías, sean inundaciones, sean huracanes, en otros lugares, hay muertos, y eso podría evitarse.

Si los alcaldes, si la Unidad Nacional del Riesgo, si aprendiéramos a ubicarnos, y eso no se puede hacer solo, eso es con el Estado en zonas de bajo riesgo y no en zonas de alto riesgo.

Eso suena fácil, pero implica cambios en la vida, incluso personal, implica cambios sociales. Bueno y por qué están los campesinos viviendo al borde de las ciénagas y de los ríos que los van a inundar, pues porque allí los arrinconaron los que se quedaron con la tierra.

¿Por qué los pobres viven en las ciudades, en las partes más riesgosas? Porque no se han hecho reformas urbanas, planes de ordenamiento territorial, que el Gobierno ayude a que un pobre no viva en donde se va a morir.

De esto venimos hablando bastante desde el año 2010, incluso desde antes, incluso en la campaña a la Alcaldía de Bogotá hablamos mucho de este tema.​

Aquí por lo menos se actuó bien. Este es un ejemplo para el país, no hay un muerto, y eso lo primero. Ahora tenemos que solucionar las consecuencias, una reubicación campesina implica encontrar una hacienda lo suficientemente grande, para que quepan las personas que salieron, para que las personas tengan más tierras de las que habían aquí, de la que tenían aquí.

El conteo, cuando yo llegué, nos daba casi un promedio de media hectárea por familia, imagínense ustedes, eso es lo que llaman minifundio; media hectárea por familia, pues no da suficiente para comer, para vivir, para progresar, para educar los hijos. Y este es un papel que tiene que cumplir aquí, mírenle bien la cara, Javier Pava, el director de la Unidad Nacional de Gestión del Riesgo (UNGRD).

Hay que ubicar una hacienda que permita que la cantidad de tierra por familia sea mayor. Eso también depende, segundo, de la calidad de la tierra que hemos ubicado aún no, ya ustedes lo discutirán cuando tengamos resultados más concretos, un lugar de tierras muy fértiles.

Algún agrónomo dijo que eran las tierras más fértiles de Colombia, eso a veces pasa como cuando dicen que este es el café más rico del mundo y hay como 100 sitios en Colombia que dicen lo mismo.

Pero la tierra debe ser fértil, es decir, estas circunstancias y la reubicación deben generar una mejor vida para todos y todas ustedes. Más o menos tenemos ese sitio. Ese sitio puede ser, incluso, esa reubicación puede ser el comienzo de una gran zona campesina que quisiéramos desarrollar; que podría, incluso, ayudarnos a aliviar las presiones sociales que hay en el norte del Cauca.

En su momento, ustedes discutirán eso, porque ustedes deben ser los artífices de esa reubicación. Será acompañado de una política porque el Estado compra la hacienda. Cuando yo les hablé de la (Ley) 1523 del 2012 es porque ahí hay unos artículos que le permiten a la Unidad Nacional (de Gestión del Riesgo) comprar en menos de 15 días la tierra que necesitamos.

Entonces, quiero que, no sé si se estrene, por lo menos en el Cauca se estrena el mecanismo porque si no ocurre lo que viene ocurriendo en estos años y es que queda la gente metida en los albergues y pasan los meses y no hay solución y vienen más problemas porque vivir todos juntos trae muchísimos problemas.

Y una familia campesina, como bien ustedes dicen, muere sin tierra. Luego, lo primero es la tierra.

Ese es, allí, hay que construir una escuela. Hay que mirar las circunstancias que permitan se pueda vivir bien; la cercanía a los mercados porque hay que vender los productos. Ya ustedes discutirán.

Tenemos una idea de dónde y ya hay unas personas ubicando la hacienda. Entonces, ya se reunirán ustedes aquí mismo para determinar las medidas que hay que tomar. Nosotros compramos la hacienda.

Hay otras circunstancias más difíciles, bueno, entonces, ¿cómo comunicamos el sur con el centro? Quedó destruida la única vía pavimentada que había: la Panamericana. Es un tema más técnico.

Tenemos una solución a un mes, una solución provisional, a un mes, en un mes hay que mantener, para la gente que quedó al otro lado, una serie de medidas de urgencia; hay un puente aéreo que hay que evaluar cómo está funcionando, hay unas posibilidades que solo hasta dentro de un mes, para el transporte carga pesado, podríamos utilizar en unas variantes que existen, más caminos vecinales que entonces hay que adecuar para que pasen tractomulas.

Vamos hablar con la Amada Nacional para establecer, y ahí yo creo que Colombia va aprender mucho, un puente marítimo, no un puente de hecho, sino un barco, una navegación marítima entre Tumaco y Buenaventura que permita que muchos productos, sobre todo, no se vayan a podrir del lado del sur del Cauca y del lado de Nariño, será interesante porque eso puede motivar la creación de nuestra marina, realmente, de la marina civil de Colombia.

Y lo voy analizar bien, ahí están los estudios, no arrancamos de cero. Nosotros logramos destrabar, estaba en un lío jurídico, una licitación que hizo el Gobierno de Santos, o sea, ya hace como seis años más o menos, siete años, que es la doble calzada Popayán – Santander de Quilichao, usted me dirá si me equivoco. Este Gobierno destrabó la licitación, o sea comenzaron obras, hasta Santander de Quilichao – Popayán.

Aquí se ha discutido un poco, bueno, existe la variante Timbío – Estanquillo, que también se ha estudiado. La decisión que me inclino, aunque aún vamos a discutirlo, es que se extienda la doble calzada desde Popayán, pasando por Timbío hasta el Estanquillo y llegue hasta el aeropuerto Chachagüí, porque ya está contratado, ya está en construcción, Chachagüí – Pasto y también Pasto – Ipiales, con sus problemas, pero ahí van.

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Eso quiere decir que si nos le medimos a una doble calzada en el tramo Popayán – Chachagüí, pasando por Timbío y el Estanquillo, que ya no pasa por la falla, el sur tendría una doble calzada.

¿Por qué me atrae la idea? No la han hecho porque el flujo de tráfico no es tan alto y vamos a decir la verdad: porque los vecinos de esa doble calzada son gente pobre.

No es lo mismo a lo que hicieron Ruta del Sol 2, que pasa por toda la zona terrateniente del país, y miren con qué consecuencias, que la que pasa por medio de los indígenas, en medio de los negros, en medio del campesinado. Y esta es la más importante, porque si se hubiera hecho nos articula a Suramérica porque de ahí para allá es Ecuador, Perú, Chile; por Chile pasa a Argentina; de Argentina pasa a Uruguay y de Uruguay se pasa a Brasil.

Pero a cierta oligarquía colombiana no le interesa mirar al sur, sino mirar mucho al norte. Le gusta más llegar a Miami que llegar a Lima, que llegar Guayaquil, que llegar a Quito; unir los pueblos del sur, intensificar los comercios, volvernos más hermanos. Y el sur tiene un pocotonón de gente, es casi la mayor parte de Latinoamérica, lo que está de este punto hacia el sur.

Luego, esa doble calzada no solamente nos sirve para que junte el sur pobre colombiano con todo el país, más rápidamente, más dignamente; valorice las tierras del negro, de la negra, del campesino y de la comunidad indígena.

Sino que, además, nos junte en la mejor vía de integración de Latinoamérica, la que nos juntaría a Ipiales con el Ecuador y de ahí hacia el sur. Dicen que, entonces, el tráfico no nos financiaría esa obra que vale, según las primeras cuentas, $12 billones. “Bi” con B larga: billones y fluyen, más o menos, unos 7.000 carros, si mal no recuerdo. El peaje sería carísimo.

Pero yo tengo una tesis, digamos, que se ha probado en muchas partes del mundo y es que una vía de esa magnitud, juntando a Suramérica, poniéndonos en la frontera con el Ecuador, lo que hace es que estimula el comercio, estimula el uso de vehículos, se mueve la gente por la vía mucho más que antes y entonces se podría financiar. Así que nos vamos a meter en eso.

Eso, obviamente, es solución definitiva hacia adelante y durará unos años en construcción. Voy a pedirle al Ministerio de Trabajo, de Transporte, que utilice la misma ley para acelerar los pasos de la construcción de esa doble calzada, quizás viene a ser la obra más grande que en la historia se haya hecho en el sur de Colombia. 270 kilómetros.

Indudablemente cambiará, ya estaremos muy viejitos o quizás no estaremos, vaya a saberse, pero la gente, estos niños cuando crezcan, etcétera, dirán: “¡Uy! Aquí, ahora sí, pensaron en el sur, pensaron en el Cauca, pensaron en Nariño, pensaron en que esa región de gente tan trabajadora funciona para Colombia y que puede ser la vanguardia de Colombia”, esa va a ser nuestra marca, quedará allí.

Es una doble calzada para la gente pobre, no es una doble calzada para la gente rica, aquí casi no viven ricos; no es una doble calzada para que saquen el campesinado a la fuerza, es una doble calzada para que se desarrollen las economías agrarias y alimenticias industriales, ojalá de Nariño y del Cauca y podamos progresar.

No hay mal que por bien no venga, no hay mal que, también, por bien no vengan, no hay mal que por bien no venga.

Entonces, las crisis hay que aprovecharlas en función de cambiar el territorio.

Este es el panorama general que tenemos: soluciones ya, hay que salir de la escuela, hay que irse a cultivar, hay que tener vivienda, hay que tener una escuela. Soluciones rápidas, hay que juntar el transporte que sale del sur con el norte mejorando las carreteables que hoy tenemos, poniendo el puente marítimo y hay que pensar en la solución más definitiva que es invertir el presupuesto nacional donde está la gente que más lo necesita.

Entonces, gracias, muy amables.

El peaje que existía obviamente deja de cobrar peaje, a partir de mañana ustedes han decidido que se deja de cobrar, porque la vía quedó interrumpida.

Gracias, muy amables por su presencia.

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