Casi 400 indígenas han sido desplazados por enfrentamientos de grupos armados ilegales

La Oficina de las Naciones Unidas para la Coordinación de Asuntos Humanitarios (OCHA) alerta sobre la “emergencia humanitaria” que viven más de 1.000 personas.

Por lo menos 393 personas de la etnia indígena embera, que habita en el municipio de Bojayá, en el departamento del Chocó, han sido desplazadas de sus casas debido a los enfrentamientos entre grupos armados.

Esta información la ha suministrado la Oficina de las Naciones Unidas para la Coordinación de Asuntos Humanitarios (OCHA), que ha solicitado “movilizar y coordinar una respuesta humanitaria efectiva” para este grupo de personas que ha tenido que abandonar sus viviendas en medio de la cuarentena por el coronavirus.

El organismo multilateral ha manifestado su preocupación ante estas “emergencias humanitarias” en el contexto del “impacto por la crisis del Covid-19”, lo que ha impedido el acceso de organizaciones humanitarias a las comunidades. “Esta coyuntura dificulta la respuesta a las necesidades multisectoriales para cerca de 1.362 personas (264 familias) afectadas”.

Situación previa
El pasado 6 de abril fue difundido en las redes sociales un video donde un grupo de 193 indígenas de la comunidad Nueva Jerusalén, en esa zona, pidió ayuda y seguridad especial mientras se encontraba refugiado en medio de la selva escapando de los enfrentamientos entre las Autodefensas Gaitanistas de Colombia (AGC), mayor grupo narcoterrorista de corte paramilitar de país, y el Ejército de Liberación Nacional (ELN).

Según la OCHA, otras 200 personas de la comunidad de Guayabal, en la cercanías, también se vieron obligadas a movilizarse a La Peñita, otra zona cercana, ante la “reactivación de la violencia al interior”.

El informe de este organismo internacional detalla que además del “accionar de los grupos armados” hay minas antipersonales en el sector receptor La Peñita, lo que conllevó el confinamiento de esa comunidad junto a otras aledañas como Punto Cedro, Wangano, Hoja Blanca, Lana y Nussipurru.

Entre las problemáticas de estas comunidades indígenas afectadas, se encuentran la imposibilidad de acceder a sus cultivos para abastecerse ante el confinamiento involuntario, el hacinamiento en las viviendas receptoras, la necesidad de asistencia médica, psicológica y de seguridad.

Tomado de RT Actualidad

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