Miles de colombianos se tomaron la noche de este sábado una vez más las calles del país para protestar contra las políticas del Gobierno del presidente Iván Duque en un ambiente festivo y con la música como principal arma.

Con las masivas movilizaciones de hoy el país completa su tercera jornada de protestas consecutivas, las cuales han transcurrido en su gran mayor parte de forma pacífica, salvo por la irrupción de vándalos en Cali y Bogotá.

«Hay muchas cosas que no me han gustado de este Gobierno: la inseguridad, los problemas, todo está muy caótico y realmente siento que al presidente y al alcalde no les importa. Necesitamos hacernos oír, yo quiero que mis estudiantes estén seguros en el país donde viven», dijo a Efe la maestra Melissa Cifuentes, participante en un cacerolazo en Bogotá.

Desde el jueves pasado los colombianos salen a las calles a diario en respuesta a una convocatoria de sindicatos y movimientos sociales que rechazan el «paquetazo» de reformas económicas y sociales del Gobierno, que dicen afectará a los trabajadores.

MOVILIZACIONES EN LA CAPITAL

Este sábado, miles de personas del barrio Santa Librada, en el sur de Bogotá, se tomaron las vías para bailar al ritmo de tambores e instrumentos de viento, mientras trataban de huir del frío capitalino arropados con banderas tricolor de Colombia.

Esa imagen se replicó en el Parque de los Hippies, en el barrio de Chapinero, donde jóvenes, adultos e incluso niños saltaban y coreaban «resistencia, resistencia» y exhibían pancartas con mensajes como «Robarse el presupuesto también es vandalismo» y «Prefiero quedarme sin ollas que sin pensión», en alusión a las cacerolas.

En el barrio de La Macarena, los vecinos sacaron a la calle una banda de rock para bailar y cantar como forma de protesta.

En otros sectores, como Suba y Engativá, en el occidente de la capital colombiana, los manifestantes se tomaron vías principales y con antorchas iluminaron la noche y se arrodillaron frente a miembros del Escuadrón Móvil Antidisturbios (ESMAD) de la Policía, a quienes les cantaban «sin violencia».

Esta tarde, en una manifestación en el centro de la ciudad, el joven Dylan Cruz, de 18 años, fue herido de gravedad en la cabeza al ser alcanzado por una bomba aturdidora disparada por el ESMAD, y fue ingresado en el Hospital San Ignacio, donde los médicos dijeron que su estado es «crítico, con un pronóstico neurológico reservado».

La residencia particular del presidente no estuvo exenta del ambiente festivo pues centenares de habitantes del sector de Cedritos, en el norte de Bogotá, llegaron hasta sus inmediaciones y, sin obstruir el tráfico en su totalidad, saltaron con banderas colombianas y pidieron, al igual que en otras zonas, que cese la violencia por parte de la Policía.

A LA LUZ DE VELAS

Al igual que en Bogotá, habitantes de la caribeña Cartagena de Indias se sumaron a la manifestación nocturna y ocuparon en orden la Plaza de la Aduana, donde decenas de personas se sentaron y encendieron velas.

Allí, los manifestantes también mostraron carteles con mensajes como «Si no hay justicia para el pueblo que no haya paz para el Gobierno» y con aplausos celebraron una nueva convocatoria masiva ante la mirada de turistas que recorrían el centro histórico.

«Hoy estamos haciendo una velatón por los derechos que exigimos cada estudiante. También por el cambio que queremos de una Colombia mejor (…) queremos que la sociedad cambie, queremos que deje de estar un mal Gobierno en el poder», afirmó un estudiante de la Universidad de Cartagena que no quiso identificarse.

En Barranquilla, capital departamental del Atlántico, centenares de jóvenes también llevaron a cabo una velatón en el centro comercial Buenavista y cantaron el himno nacional, mientras que en otras zonas preguntaron «¿Por qué?, ¿Por qué?, ¿Por qué nos asesinan?, si somos la esperanza de América Latina».

REPLICAS DE FESTIVO

El ambiente de fiesta se extendió a Cali (suroeste), en donde las cacerolas reemplazaron a los tambores y al ritmo de salsa los caleños bailaron en la plaza del Concejo Municipal, animados por voces que gritaban «Que viva el paro».

De igual forma, en Medellín (noroeste) una multitud caminó en total calma y con cacerolas en mano pidió que se ponga fin a la violencia de la Policía al tiempo que animó a otros habitantes a sumarse al cacerolazo, que retumbó por toda Colombia, tal como sucedió el jueves por la noche.

EFE