Cumbre criminal pactó nueva tregua en comuna 16 y corregimiento de Altavista

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En el sector de Playa Alta, en La Mano de Dios, comuna 16 (Belén), se realizó una cumbre criminal en la que participaron representantes de la alianza conocida como La Unión Pájaros-Chivos, y a la que asistieron personajes de Belén San Bernardo y las bandas La Mano de Dios, asentada en el barrio Nuevo Amanecer; Los Paracos, de Altavista —ambas auspiciadas por las Autodefensas Gaitanistas de Colombia (AGC), bautizados erróneamente como Clan del Golfo por el Gobierno nacional—. El encuentro se realizó el pasado miércoles 11 de julio.

La Agencia de Prensa Análisis Urbano pudo establecer que a la reunión asistieron los alias Calocho y Suaza, por Los Chivos; Juancho Tanque, por Los Pájaros; y un representante de Belén San Bernardo y de Los Paracos, aún sin identificar. Telefónicamente habrían estado Chatán, jefe de Los Chivos; y Hugo Pájaro y Juancho Pájaro, jefes de Los Pájaros, que delinquen en Belén Zafra y se encuentran en las cárceles de Itagüí y Valledupar, respectivamente. [Leer también: Alianza Criminal rompería Pacto del Fusil en comuna 16-Belén]

La reunión se habría dado en una céntrica calle de Playa Alta, al parecer a la vista de los policías que prestan servicio en ese cuadrante y que habrían sido testigos de la cumbre que pactó el cese de la guerra en la comuna y el corregimiento. Esto reafirmaría que miembros de diferentes sectores de la institucionalidad estarían siendo cómplices del crimen urbano; algunos de ellos podrían estar en la nómina paralela y otros, en cambio, estarían obligados a omitir y no combatir los criminales so pena de ser trasladados.

Análisis Urbano deja claro que la mayoría de uniformados de la Estación de Policía en Belén y la Subestación de Policía de Altavista son profesionales, además de respetuosos de la ciudadanía, pero también se sabe que hay mano criminal metida en esos dos espacios institucionales. Recordamos que reiteradamente hemos planteado que es necesario que la contrainteligencia investigue quiénes le estarían sirviendo a las bandas y las estructuras criminales en los mencionados sitios.

El pacto, además del cese de la confrontación que ha dejado varios muertos en lo corrido del primer semestre de 2018 —en Belén van 22 homicidios y en Altavista 27 a la fecha, esto sumado a un alto número de desplazados intraurbanos, amenazados y desaparecidos—,  dejó claras las condiciones de control territorial, rentas criminales —extorsión o vacuna, pagadiario, tráfico de drogas o microtráfico—, falsificación de moneda nacional, así como el manejo de alcohol adulterado y el control de productos de la canasta familiar.

Análisis Urbano pudo establecer que la panela, los huevos, el pollo, la leche y las arepas, este último producto distribuido exclusivamente a través de una única fábrica de arepas que cuenta con el respaldo de las bandas que ejercen control en ambas zonas. ¿Cuál es la razón para que las bandas y estructuras criminales de la comuna 16 parte alta y un sector del corregimiento de Altavista le hayan otorgado el privilegio de la venta de arepas a una fábrica en Zafra, Sucre, Cantarranas, Buenavista, Los Alpinos, Las Violetas, La Palma, entre otros barrios, y además estén obligando a que sean compradas? ¿Coincidencia o hay alianza legal e ilegal para el monopolio y venta del producto? Esperamos la respuesta oficial de las autoridades, pues este producto de la canasta básica ya hace parte del control criminal, por lo que los tenderos y las familias se ven obligados a comprar estos alimentos con el debido impuesto o vacuna criminal.

Pero no solo estas cosas pasan en los territorios donde están asentada la Unión Chivos-Pájaros y que gozan de protección oficial a pesar de las capturas; en el trascurso de la semana esta agrupación criminal han reactivado el «censo» en barrios y sectores como Buenavista, Cantarranas, Zafra, El Tanque, Los Alpinos y Sucre, con el fin de conocer el número de venezolanos y extraños que han llegado allí. Una acción paraestatal en las mencionadas zonas donde no solo tienen control del territorio, sino aliados en la institucionalidad —como es el caso de miembros del Gaula metropolitano—, y dominan las acciones ilícitas de vacunas, control social, aparato militar, y ahora el ingreso, la estadía  y la salida de habitantes.

Igualmente, la Unión Chivos-Pájaros está prohibiendo la utilización de la red de gas domiciliario con el único fin de obligar a la comunidad en general a consumir el gas en pipetas ya que estos criminales son los que monopolizan la comercialización del gas. ¿Sabe la institucionalidad cuáles empresas son las que distribuyen el gas en las zonas mencionadas? ¿Sabrá la inteligencia de Policía y Fiscalía cómo hizo la Unión Chivos-Pájaros para tener el control del gas en pipetas? Interrogantes que se suman a los ya planteados en reiterados artículos sobre el conflicto urbano en el Valle de Aburrá, como es el caso de este que se publicó recientemente: Jefe criminal capturado fue liberado inmediatamente.

Es tan fuerte el monopolio en Belén parte alta y sectores del corregimiento de Altavista que ya la Unión Chivos-Pájaros también está comercializando el licor adulterado y exigiendo que solo se compre ese y no el de la Fábrica de Licores de Antioquia. Se comercializa aguardiente, ron y whisky Old Parr, entre otros. Además, el control severo que ejercen, también maneja los pagadiarios a través de tres «allegados» y de uno de sus miembros de confianza, alias Yiyo.

En varias investigaciones la Corporación para la Paz y el Desarrollo Social (Corpades) y la Agencia de Prensa Análisis Urbano han logrado determinar que en 14 de las 16 comunas, exceptuando 11 (Laureles-Estadio) y 14 (El Poblado), así como los cinco corregimientos, el crimen mantiene parte del control de algunos productos de la canasta familiar, encareciendo el costo de vida de las familias de Medellín que, además de tener que soportar la presencia de los miembros armados del crimen urbano y soportar su control social y dominio militar territorial, deben comprarles sus productos o los que ellos designen autorizar a que se vendan.

En agosto de 2014 denunciábamos que una empresa distribuidora de huevos tenía «quince vehículos parados, más de 30 trabajadores habían sido despedidos y las pérdidas ascendían al 40 % de las ventas, como consecuencia directa del cartel del huevo que cooptó los barrios. No obstante, la más grave la asume el consumidor: está pagando el huevo a un precio elevado casi a un 50 % de su valor real. Los huevos que normalmente valen 150 o 200 pesos unidad se están vendiendo a 250 pesos». [Leer también: Medellín, feria de las mafias: el cartel del huevo se impone en la ciudad]

En la comuna 2 (Santa Cruz), por ejemplo, las pipetas de gas son distribuidas por la histórica banda de los Trianas, organización criminal que no pertenece a la Oficina del Valle de Aburrá, conocida como la Oficina de Envigado. Aunque tienen relaciones no se mezclan en sus asuntos, por ejemplo, las guerras urbanas. Los Trianas ha ejercido en esta comuna y otros sitios de la ciudad de Medellín y Bello el control territorial militar durante décadas.

La institucionalidad de Medellín, representada en el alcalde Federico Gutiérrez, la Fuerza Pública y los cuerpos de inteligencia, deben afianzar la lucha contra el crimen en la ciudad; no solo ocurren hechos de violencia y criminalidad graves en la comuna 13; lo que se está viviendo en una parte del corregimiento de Altavista y la comuna 16 es tan grave que pareciera que un sector de la institucionalidad se plegó al crimen.

La presencia del Estado Social de Derecho parece estar cediendo espacios vitales al crimen urbano-rural y la responsabilidad es de los miembros de la institucionalidad; algo está sucediendo y no es nada bueno, eso debe revaluarse. Ahora bajarán los homicidios y crecerá la violencia y la criminalidad en otras formas mientras dure la nueva tregua criminal —que no ha sido la primera ni será la última que ocurra—. Es perentorio que el alcalde de la ciudad exija que se ajuste la estrategia de seguridad integral, además debe ir y mostrar que la tranquilidad se le deberá al trabajo institucional y no al nuevo pacto criminal para mantener el control territorial y la explotación de las rentas criminales ad portas de iniciar la Feria de las Flores.

 

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