El repunte de la rentabilidad de la deuda lleva el nerviosismo a las bolsas

Bolsa de Fráncfort, Alemania.

Madrid, 26 febrero.- El mes de febrero, que empezó con fuerza en los mercados bursátiles por los avances en el suministro de vacunas contra la covid-19, ha terminado con las dudas crecientes de los inversores sobre la evolución de la renta variable ante el repunte de los intereses de la deuda.

La fuerte subida de la rentabilidad de los bonos, en especial de los estadounidenses, se tradujo el jueves en descensos notables en los índices de referencia de Wall Street, sobre todo en el Nasdaq, una ola bajista que se extendió a Asia y que ha lastrado este viernes a las principales bolsas europeas a pesar de que los intereses de la deuda se han relajado.

El Ibex 35, el principal índice de la Bolsa española, ha bajado hoy un 1,12 %, con lo que rompe una racha de tres sesiones al alza y ha perdido el nivel de los 8.300 puntos.

En el resto de Europa, Londres se ha desplomado un 2,53 %, mientras que París ha perdido un 1,39 %; Milán, un 0,93 %; y Fráncfort, un 0,67 %.

En Asia, antes de que las rentabilidades de la deuda empezaran a ceder, Tokio ha bajado hoy un 3,9 %; Hong Kong, un 3,6 %; y Seúl, un 2,8 %.

En Wall Street, los tres índices principales han abierto con tendencias dispares. El Dow Jones cae, pero el S&P 500 y el Nasdaq suben.

En el cómputo mensual han predominado las ganancias. El Ibex ha avanzado un 6 % en febrero, la mayor subida en ese mes desde 2015; Milán, un 5,9 %; París, un 5,6 %; Fráncfort, un 2,6 %; y Londres, un 1,2 %.

Susana Felpeto, directora de Renta Variable de ATL Capital, vincula el nerviosismo de los inversores al repunte de las rentabilidades de la deuda. “Este último movimiento al alza ha sido demasiado vertical y las bolsas se empiezan a poner nerviosas”, explica.

Aunque considera que un incremento tan acusado no debería prolongarse, Felpeto recuerda que, “históricamente, después de una subida de la rentabilidad de los bonos de cierta amplitud viene siempre una corrección de los mercados”.

“Los efectos secundarios del fuerte repunte de la rentabilidad de los bonos de las últimas veinticuatro horas siguen sintiéndose y los inversores adoptan una postura de aversión al riesgo”, añade Michael Hewson, de CMC Markets, en declaraciones recogidas por EFE Dow Jones.

La mayor rentabilidad de los bonos puede animar a los inversores a dejar la renta variable y volver a la renta fija, un camino inverso al que han recorrido durante las últimas semanas.

Las mejores expectativas de recuperación -por la generalización de las vacunas- y el temor a un repunte de la inflación habían llevado a los inversores a vender bonos y comprar renta variable.

Este comportamiento se ha ido traduciendo en una caída de los precios de los bonos y, como consecuencia, en una subida de las rentabilidades (dos variables que se mueven en sentido inverso).

Los inversores están atentos a la relación entre la rentabilidad del bono estadounidense a diez años y el rendimiento por dividendo del S&P 500.

“Cuando ambos están demasiado cerca, los inversores tienden a cambiar sus carteras”, apunta el analista de eToro Edoardo Fusco.

Yves Bonzon, de Julius Baer, señala que la subida de las rentabilidades de la deuda responde a “los temores a la inflación”, sobre todo ante la puesta en marcha de un nuevo paquete de estímulos fiscales en EEUU.

El miedo a la inflación no se ha disipado a pesar de las declaraciones de responsables de la Reserva Federal de EEUU y del Banco Central Europeo (BCE).

No obstante, los analistas de Renta 4 Banco no esperan una subida descontrolada de las rentabilidades que “haga descarrilar la tendencia alcista de las bolsas en el medio plazo”.

“Esperamos que los bancos centrales acentúen el ritmo de compras de deuda si es necesario”, recalcan.

En el mercado petrolero, los precios han frenado su racha alcista y ahora bajan a la espera de la reunión que mantendrán la próxima semana los países miembros de la OPEP y sus aliados.

El Brent, el crudo de referencia en Europa, desciende un 1,8 % y queda por debajo de los 65 dólares por barril, mientras que el West Texas Intermediate (WTI), referente en EEUU, cae un 2,4 % y ronda los 62 dólares por barril.

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