Trabajo realizado por la Agencia de Prensa Análisis Urbano y La Nueva Prensa

Caín’, el máximo jefe de Los Caparros, y ‘Flechas’, el segundo hombre de la banda criminal, estuvieron cercados por la Operación Agamenón II del Ejército en el corregimiento El Guáimaro, en Tarazá, y por una serie de circunstancias que están bajo investigación interna de la fuerza militar lograron escapar.

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Según fuentes cercanas al operativo consultadas por Análisis Urbano, los hechos ocurrieron entre el lunes 3 y el martes 4 de junio, cuando tropas del Ejército que perseguían a los dos jefes Caparros recibieron información de la casa donde se encontraban.

 

Minutos antes de la medianoche de ese lunes, los militares que participan en el operativo recibieron este mensaje de alerta: “El duro de los Caparros [Caín] está escondido en este momento en el Guáimaro, en una casa, está de papaya”. Allí también se encontraba ‘Flechas’.

 

Es decir, los tenían ubicados. Pero la aparente falta de una orden de allanamiento y la presunta imposibilidad de conseguir en ese momento a Policías Judiciales o Fiscales que avalaran la captura habrían provocado que ambos delincuentes eludieran el cerco y lograran escapar, lo que dejó muchas interrogantes en el aire.

 

Tantas, que según las fuentes de Análisis Urbano el Ejército investiga las circunstancias en que ocurrieron los hechos y, principalmente, la fuga de los jefes Caparros cuando las tropas que los perseguían les resollaban en el cuello.

 

La investigación fue ordenada por el general Luis Fernando Navarro, comandante general de las Fuerzas Militares, y en ella participan el inspector general del Ejército, general Jorge Salgado Restrepo, y el comandante de la Séptima División, Juan Carlos Ramírez Trujillo.

 

Todo esto ocurrió en el marco de las operaciones que desarrollan Agamenón II y la Fuerza de Tarea Aquiles contra las Autodefensas Gaitanistas de Colombia –AGC-, inicialmente en Urabá, y Los Caparros –antes Caparrapos-, en el Bajo Cauca, subregión donde se vive una de las guerras más cruentas entre grupos que en alguna época estuvieron bajo el mando de alias ‘Otoniel’.

 

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La Operación Agamenón II, al mando del general Jorge Mora, y la Fuerza de Tarea Aquiles, dirigida por el general Alberto Rodríguez, designados por el ministro de Defensa, Guillermo Botero, para recuperar el Bajo Cauca, tienen entre sus objetivos la persecución de Los Caparros –conocido como Frente Virgilio Peralta- y de sus máximos jefes, ‘Caín’ y ‘Flechas’.

 

El lunes 3 de junio, tropas de Agamenón II iniciaron un seguimiento a los jefes Caparros, a quienes información de inteligencia ubicó en el corregimiento El Guáimaro, en Tarazá, antiguo centro de entrenamiento del desmovilizado Bloque Mineros.

 

Desde el mediodía y hasta las 23:00 horas, los militares no tuvieron ninguna novedad, pero cerca de la medianoche supieron en qué casa se encontraban.

 

Con esos datos, según las fuentes consultadas, los jefes del operativo trataron aparentemente de conseguir una orden de allanamiento para capturar a los jefes Caparros, pero no había personal de Policía Judicial en la zona.

 

Fue hasta el martes 4 que pudieron hacer contacto con un fiscal de Bogotá y le pidieron que ordenara el allanamiento y avalara la captura de los delincuentes. Pero éste habría exigido datos más precisos antes de expedir las órdenes. El reloj corría.

 

Al mediodía del 4 de junio, los militares recibieron información de que ‘Caín’ y ‘Flechas’ fueron vistos en un billar del centro urbano del corregimiento. Es decir, estaban en sus dominios, pues ellos controlan en ese lugar la totalidad de la producción de base de coca y mantienen negocios con carteles mexicanos. Los dos estaban acompañados de otras personas –muy probablemente armadas– mientras bebían y jugaban billar. A pocos metros, agazapados en varias viviendas, se encontraban hombres del Ejército.

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Al parecer, poco antes de las 3 de la tarde, hora fijada para caerles a los jefes Caparros, alguien dio la orden de relevar a la tropa que estaba en el lugar. El pretexto fue que podrían estar siendo corrompidos por el enemigo, lo cual resulta improbable porque no había contacto entre perseguidores y perseguidos.

 

Una fuente indicó que las tropas se retiraron con toda tranquilidad a las 4 de la tarde.

 

El resultado fue que ‘Caín’ y ‘Flechas’ lograron huir, a pesar de que en apariencia todo estaba listo para su captura y de que las tropas contaban con información confiable.

 

Uno de los informes señalaba incluso, con lujo de detalles, que Caín estaba borracho el lunes 3, cuando llegó al corregimiento, y que el martes 4 estaba “muy enguayabado”.

 

Una de las fuentes de Análisis Urbano dijo: “Dejaron escapar a ése man. (‘Caín’) Usted sabe que después de esto la gente no nos va a volver a contar nada. Muy mal por la Policía y por el Ejército”.

 

Otra fuente que estuvo durante la coordinación del operativo comentó: “Lo dejaron volar”.

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Con su investigación, el Ejército intentará responder varios interrogantes, entre ellos si se trató de un asunto de mala planificación y coordinación o si los jefes Caparros lograron eludir el cerco mediante una negociación.