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Información suministrada por uno de sus exescoltas, clave para localizar al Indio Santana

En febrero de 2015, el presidente Juan Manuel Santos anunció que con la Operación Agamenón se perseguiría y desarticularía el Clan del Golfo. Muchos mandos medios fueron neutralizados y otros capturados. Pero no era suficiente. Fue entonces cuando en junio de 2017, Santos lanzó la Operación Agamenón II, con la orden perentoria de desmantelar y acabar definitivamente con esa estructura criminal que se denomina así misma Autodefensas Gaitanistas de Colombia, AGC.

Agamenón II estableció como su base de operaciones el municipio de Necoclí, en el Urabá antioqueño, lugar en el que nació hace 46 años Dairo Antonio Úsuga David, máximo líder del Clan del Golfo, conocido con los alias de Otoniel, Mauricio o Mao. El Gobierno colombiano ofrece una recompensa de 3.000 millones de pesos por información que conduzca a su captura. También Estados Unidos tiene una recompensa: 5 millones de dólares para quien ayude a atraparlo.

Los 2000 hombres que componen Agamenon II lo tienen entre ceja y ceja. Alias Otoniel es su principal objetivo. Lo buscan por tierra (Ejército y Policía), por aire (Fuerza Aérea, FAC) y hasta en el agua (Armada Nacional).

Sus hombres de confianza también están en la mira. Alias Nicolás (Carlos Moreno Tuberquia) es ahora su segundo al mando y por quien se garantizan 500 millones de pesos de recompensa. En el organigrama uno a uno han ido cayendo. En septiembre de 2017 fue abatido alias Gavilán, jefe militar del Clan; dos meses después, en noviembre, fue neutralizado alias Inglaterra, el líder de esa estructura en el Catatumbo; y en marzo de 2018 cayó el alias el Indio Santana, tercero en la línea de mando.

Imagen tomada de El Colombiano.

Este último era un objetivo especial para la Fuerza Pública: era nada menos que el cerebro detrás de los asesinatos de cerca de 14 policías. “Esos manes han aparecido por todo lado, pero les hemos dado candela y tenemos asustados a esos h. p.”, escribió El Indio en una misiva que, al parecer, iba dirigida a su jefe, alias Otoniel. El Indio ordenó un plan pistola para intentar frenar el avance de la Operación Agamenón II, que reúne a lo mejor de las fuerzas especiales y cuya metáfora sugiere que su misión es ser tan persistente y obstinada como el héroe de la mitología griega que le dio el nombre.

Para “cazarlo” se confeccionó la Operación Moriah, nombre de un monte bíblico que significa sacrificio. La información aportada por un excabecilla de esa organización, que hizo parte de su esquema de seguridad externo, que integró las desaparecidas AUC y que se encuentra en prisión, fue clave para dar con su paradero.

Manuel Aristídez Mesa Páez, conocido con el alias de El Indio o el Indio Santana (49 años de edad, 30 de ellos en el paramilitarismo), estaba escondido en un rancho construido en zona selvática del corregimiento de Tierradentro, en Montelíbano, municipio de Córdoba, zona estratégica y de gran producción y cultivo de hoja de coca. Aunque rústico, no era un rancho cualquiera: tenía aire acondicionado, planta eléctrica, antena de TV satelital, colchones ortopédicos, televisor (le gustaba ver fútbol), nevera, whisky, caviar, quesos, comida importada y otra clase de costosos alimentos. Inteligencia estableció que a El Indio lo visitaban brujos que le realizaban conjuros y le suministraban fetiches y otros elementos de brujería que lo protegían.

Allí definía las rutas por las que debían salir los cargamentos de cocaína, las vías por las que ingresaba la hoja de coca, los insumos para los laboratorios, el pago de sus hombres, las armas para sus ejércitos ilegales, las extorsiones y en las últimas semanas estaba preparando la ofensiva contra los Caparrapos, una disidencia del Clan del Golfo que lo tenía bastante molesto y a la que pretendía atacar.

Un tiro de gracia efectuado por un francotirador del Ejército acabó con su vida el pasado 28 de marzo en horas de la mañana , en momentos en que lo acompañaba una mujer. La ejecución operacional para la neutralización de alias El Indio fue liderada por la Dirección de Inteligencia de la Policía Nacional, Dipol, en conjunto con las Fuerzas Especiales del Ejército.

El informante entregó datos sobre las rutas por las que se movilizaba, las personas que lo acompañaban, referencias sobre los siete hombres que conformaban su anillo de seguridad y que portaban armas de largo alcance para su defensa y protección.

La voz indicó que alias El Indio portaba permanentemente una pistola Five Seven (conocida como “matapolicías”) en el cinto y siempre tenía listo un morral de campaña con dos mudas de ropa, enlatados y una carpa, como medio de subsistencia básico en caso de tener que escapar. Al lado de su cadáver, en medio de la vegetación, fue hallado un morral con esas características.

En desarrollo de la Operación Agamenón se han efectuado 574 operaciones de asalto, 866 allanamientos, se han capturado 1.949 integrantes de las AGC y se han neutralizado otros 89, entre ellos varios de sus principales cabecillas, incluido El Indio Santana.

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