La Unión Africana condena el bombardeo contra dos campos de desplazados en la RD del Congo

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Un grupo de rebeldes del Movimiento 23 de Marzo (M23) en la ciudad de Goma en una imagen de archivo. EFE/Dai Kurokawa

Adís Abeba, 6 de mayo de 2024.- La Unión Africana (UA) condenó este lunes el bombardeo contra dos campos de desplazados en el este de la República Democrática del Congo (RDC) el pasado viernes, en el que murieron al menos 14 personas y del que la RDC y Estados Unidos acusaron al grupo rebelde Movimiento 23 de Marzo (M23) y a Ruanda.

«El presidente de la Comisión de la UA, Moussa Faki Mahamat, condena con la mayor energía los mortíferos bombardeos contra los campos de desplazados en Lac-Vert y Mugunga», señaló la organización panafricana en un comunicado emitido desde Adís Abeba, donde está su sede.

Así, Mahamat deploró la «continua escalada de violencia en todas sus formas en el este de la RDC».

«Tal violencia contraviene el espíritu y las conclusiones de la reunión ministerial de Luanda del 21 de marzo de 2024, que pidió en particular un alto el fuego completo e inmediato», añadió.

El presidente de la Comisión (secretariado) reiteró la posición de la UA «a favor de una solución política integral a los desafíos de paz y seguridad en la región».

Mientras que la UA no señaló a ningún culpable, el Gobierno congoleño y EE.UU. acusaron a Ruanda y al M23 del ataque, que causó al menos 14 muertos y 35 heridos en las afueras de Goma, capital de la provincia de Kivu del Norte y una de las ciudades más pobladas de la RDC.

Ruanda negó ser responsable del bombardeo y culpó a las rebeldes Fuerzas Democráticas para la Liberación de Ruanda (FDLR), fundadas en el año 2000 por cabecillas del genocidio de 1994 y otros ruandeses (hutus) exiliados en la RDC, así como a las Fuerzas Armadas de la RDC (FARDC) y a militares burundeses desplegados en el país.

Aunque el M23 también negó estar detrás del ataque y la ONU no confirmó los autores, fuentes locales apuntaron a que las bombas procedían de la línea de frente, cerca de la ciudad de Sake, también próxima a Goma.

El M23 reactivó los combates el pasado 1 de octubre, después de meses de calma relativa.

Desde entonces, ha avanzado por varios frentes hasta situarse a unos veinte kilómetros de Goma, que ocupó durante diez días en 2012, antes de retirarse por la presión de la comunidad internacional.

Los insurgentes han tomado el control de carreteras que unen el resto del país con esa estratégica ciudad, de más de un millón de habitantes y base de numerosas ONG internacionales e instituciones de la ONU.

Aparte de la crisis humanitaria, sus combates han desencadenado graves tensiones entre la RDC y Ruanda por la presunta colaboración de Kigali con el grupo rebelde, extremo que las autoridades ruandesas siempre han negado, pese a haber sido confirmado por la ONU y pese al apoyo público al M23 por parte del presidente ruandés, Paul Kagame.

A su vez, Ruanda y el M23 acusan al Ejército congoleño de cooperar con las FDLR, una colaboración también confirmada por la ONU.

Desde 1998, el este de la RDC está sumido en un conflicto alimentado por milicias rebeldes y el Ejército, a pesar de la presencia de la Monusco, la misión de paz de la ONU en la RDC.

EFE