Liberar barrios es imprescindible en proceso de paz urbano

Nuevamente insisto en que el conflicto urbano debe ser tenido en cuenta en las agendas de paz nacional, departamental y municipales del Valle de Aburrá…..

Columna de opinión publicada en EL FICHERO.

Por: Luis Fernando Quijano Moreno

Nuevamente insisto en que el conflicto urbano debe ser tenido en cuenta en las agendas de paz nacional, departamental y municipales del Valle de Aburrá. No es posible la paz completa sino se desactiva un conflicto violento y criminal como el que ha vivido el Medellín metropolitano y que también se siente hace décadas en otras importantes ciudades de Colombia, como Cali, Buenaventura, Cúcuta, Barranquilla y Montería, entre otras.

En la columna titulada Proceso de paz urbano es urgente y necesario, hablé de la importancia de que se dieran pasos previos para abrir diálogos urbanos, negociación y sometimiento a la justicia con dignidad, pero sin impunidad; pasos que no son difíciles de dar si hay voluntad política —cosa que no existe en la actualidad—. Pareciera que el número elevado de homicidios, desapariciones forzadas, desplazados intraurbanos, despojados urbanos, vacunados (extorsionados) no importara. ¿Por qué no acortar el dolor y acabar con el miedo que se vive en la ciudad metropolitana?

¿Sería bueno que alguien de la institucionalidad respondiera si lo que sucede en materia de violencia y criminalidad no importa porque se están preparando con delegados para los diálogos urbanos?

¿Será muy difícil reconocer si hay acercamientos o mesa de diálogo? Haciéndolo podrían obligar a que los criminales cesen la matanza y el régimen de terror impuesto. ¿Será que no se puede establecer pautas de comportamiento si ya se está hablando con los ilegales? ¿Será que ni la Oficina del Valle de Aburrá y la institucionalidad quieren ceder terreno bajo el estúpido pretexto de que ceder implica que el otro asuma como propio el triunfo, por ejemplo, ante una verdadera reducción de homicidios?

Esperemos que en algún momento, más temprano que tarde, se aclare el panorama sobre lo que está pasando, además de la ola de violencia que azota la urbe, panorama que está cargado de intrigas, señalamientos, persecuciones, egoísmos e intereses particulares que en nada benefician al conjunto de la sociedad.

Mientras eso ocurre quiero dejar sentada la siguiente posición de la cual no me bajaré, en un proceso de paz urbano hay un asunto que nadie a la fecha ha tocado pero que es de vital importancia: ¿qué pasará con los barrios, las veredas, los corregimientos  si llegara la desmovilización y el sometimiento de una parte de la Oficina del Valle de Aburrá y una parte de las bandas?

En otras palabras, ¿el crimen urbano liberará los territorios urbanos que durante décadas los han financiado y en el cual basan parte de su poder militar, económico, social y de relaciones institucionales y padrinazgos políticos?

En la pregunta está una parte del meollo del asunto a la hora de construir un verdadero proceso de diálogo, negociación y sometimiento. Como se haga se sabrá si es para la paz urbana o, por el contrario, se estará afianzando la paz mafiosa, esa que ya ha sido protagonista en dos importantes momentos, el primero, de 2004 a 2007, la paratranquilidad urbana —conocida como la donbernabilidad—, y el segundo, el que rige actualmente desde julio de 2013, denominado Pacto del Fusil.

Finalmente, es bueno que de una vez por todas la Oficina del Valle de Aburrá, e incluso a las AGC, sepan que en el Valle de Aburrá hay gente y organizaciones que estamos comprometidas con el proceso de paz urbano y rural que nos lleve a consolidar la paz total como paso necesario para la construcción de la reconciliación nacional.

Si las estructuras paramafiosas y sus bandas llevan con seriedad un proceso de paz y no dejan cartas tapadas todo saldrá exitosamente. Allí estaremos, aunque no lo quieran, participando activamente, pero debe quedar claro algo: es requisito indispensable la liberación total de barrios, veredas, corregimientos, en fin, todo lo que sean territorios urbanos y eso incluye necesariamente desmantelar la estructura de poder en ellos.

Podemos discutir y acordar conjuntamente entre la sociedad, el Estado y el crimen urbano cómo se dará la liberación de los territorios y las implicaciones que traerá, lo fundamental es que esos territorios deben servir para consolidar la paz y no servir como muros de contención ante la inminente llegada de las organizaciones insurgentes después de la dejación de armas.

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Apunte Urbano

  • Liberar territorios urbanos implica, por ejemplo, que cese el control territorial, la vacuna, el pagadiario, la explotación sexual de niñas, niños y adolescentes, que se dé la regulación del tráfico interno de droga (microtráfico) se acabe el homicidio y la desaparición forzada, la tortura y, por consiguiente, desaparezcan los sitios donde se realiza esa práctica aberrante.
  • Es necesario para un proceso de paz urbano la participación de las FARC-EP, el ELN y los Estados Unidos para darle fuerza a una mesa de diálogos urbanos y negociación.
  • Si no hay acercamientos con el crimen urbano, ¿por qué hay romería de gente con importancia en la iglesia, la clase política y cercanas a la institucionalidad que van a espacios donde se podría estar discutiendo y afinando acercamientos y la posible instalación de una mesa de diálogos?

 

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